"And the waltz goes on", de Anthony Hopkins, interpretada por André Rieu


#1

Ganador del Premio de la Academia, Sir Anthony Hopkins fue músico antes de que se metiera en la interpretación. Hace 50 años escribió un vals, titulado ‘And the waltz goes on’. La pieza fue hecha para el violinista André Rieu después de verlo tocar: “He sido un gran admirador de André Rieu desde hace muchos años. Es un gran músico. Mi esposa y yo tenemos el sueño de conocerlo algún día, así que le mandé algo de música que había escrito yo” explicó.

Rieu dijo que se sorprendió bastante cuando escuchó el nombre del compositor de la música. Hopkins nunca la había escuchado siendo ejecutada y fue invitado para ver la premiere mundial de su pieza a cargo de Rieu y quedó completamente sorprendido, afirmando que fue mucho más de lo que esperaba.

En el vídeo se puede observar al actor y su esposa muy emocionados.


#2

Es una maravilla.


#3

Genial :smile:


#4

Que maravilla de documento, gracias por el aporte


#5

Esto me reconforta con mi especie.

Gracias!


#6

A mi lo que realmente me gusta de este video-clip, es la carga humana que tiene. Ver la reacción de una persona que desistió tiempo a de su, creo, pasión por causas que desconozco y dedicarse a otro arte. Es reconfortante ver como se emociona escuchando su obra.
Musicalmente hablando, creo que el anfitrión se excede en sus equivalencias con el fin de agasajar al autor ahí presente.

Lo dicho, emotiva y humanamente un nueve. Musicalmente, un tres y medio.
OJO, puedo estar equivocado viendo la deriva de los gustos musicales que actualmente se imponen democráticamente. Ya lo dijo aquel, no por que lo diga la mayoría, tiene que ser bueno.


#7

Conocía el vídeo. La música es maravillosa. Me gustan los arreglos de André Rieu porque no es un purista. Es decir, a mí me encanta la música purista (la historicista) y de hecho cuando escuché por primera vez la antológica grabación de Harnoncourt con el Concentus Musicus de Viena de La Pasión según San Mateo con instrumentos originales fue todo un descubrimiento para mí, y desde entonces siempre investigo en la música antigua y en los ensembles historicistas. Pero eso no quita que también me encante ver a un divo con su orquesta un tanto atípica (con saxos, por ejemplo, o voces doblando a los instrumentos) interpretando su propia versión de los clásicos y haciendo las delicias del respetable.

Dicho esto, también hay que tener en cuenta que lo que se escucha en ese vídeo es una mentira.

Me explico. Lo que quiero decir es que seguramente Hopkins no compuso And the waltz goes on tal como suena ahí. O sea, escribiría la melodía, quizás algún contrapunto y puede que una armonía inicial. Es posible que incluso hiciese alguna instrumentación orquestal, pero ni de coña es la que suena ahí, porque para hacer lo que suena ahí hace falta saber de instrumentación y probablemente Hopkins sólo sepa tocar el piano. A todo esto se le suma la especial plantilla de la orquesta de Rieu. Estoy completamente seguro de que Rieu vio la partitura de Hopkins y lo primero que hizo (tras ver el nombre de Anthony Hopkins y pensar que la pieza podría convertirse en una gallina de los huevos de oro) fue corregirla y arreglarla para su orquesta, de tal forma que ahora suena como la escuchamos ahí. Esto se puede notar en la cara de sorpresa de Hopkins en algunos momentos fijándose en ciertos instrumentos, como diciendo: “¡Mira, esa melodía se la ha asignado a la caja!”.

Pero que no se me interprete mal. A mí todo esto me parece estupendo: además de que es algo que está a la orden del día en el mundo de la música, a Hopkins le satisface escuchar su música como jamás imaginó de bien, Rieu se aprovecha del tirón de Hopkins y hace negocio, y el público escucha la bonita historia y disfruta, que para eso es quien paga. Todos contentos.

Por otra parte, y sin que tenga que ver mucho que ver con esto directamente: me encanta pensar que Europa es esto. Y es que Europa es esto. Europa es la cuna de la música occidental, la cuna de la cultura y del arte universal, la cuna de la aristocracia y de los buenos modales, en definitiva de la civilización. Absolutamente todos los países prósperos de hoy, incluyendo EEUU y Japón, han bebido de las raíces culturales europeas. Europa es ese salón de palacio vienés, con esa orquesta, con esa música y con ese público selecto y respetuoso.

Qué pena que todo esto nos lo estemos cargando y que Europa ya no sea ni la sombra de lo que fue y de lo que debería seguir siendo. Ojalá alguien levante un muro bien alto y podamos volver a vivir en ese sitio próspero y seguro que nunca debimos perder.