Artículos Salvador Sostres


#1

Abro éste hilo, en una especie de déjà vu ya que juraría haberlo hecho ya, por si es de vuestro interés colgar y comentar los para mí muy interesantes artículos de Salvador Sostres.

Empiezo con éste publicado en ABC el 24 de junio de 2017:

No nos queda otra
Publicado por Salvador Sostres el Jun24, 2017

“No me queda otra que respetar lo que diga el PSOE”, ha dicho Susana sobre Pedro Sánchez y su ignorancia, esta vez concretada en el Acuerdo Económico y Comercial Global con Canadá.
Pedro cree que ser de izquierdas es comportarse de este modo y yo también. Por eso soy de derechas y hasta “la derecha” en un mundo en que nadie quiere significarse con esta preciosa bandera. El comisario Moscovici, que es socialista pero no tan tonto como Sánchez, le ha dicho al secretario general del PSOE que la izquierda es otra cosa y no es verdad: la izquierda es precisamente votar este tipo de sandeces y por eso es la ideología que más miseria y muerte ha causado allá donde ha tenido la capacidad de mandarnos.
A Susana no le queda otra pero basta con ver el drama de Andalucía para saber que a nosotros tampoco. La presidenta, como Moscovici, no es tan especialmente breve como Pedro, pero es tal su inanidad que ni siquiera en su centrismo insípido resultó creíble como una solución para España. Si nos gusta Felipe, y guardamos el recuerdo de su era extraordinaria, es porque pese a las siglas ha sido el gobernante más de derechas que hemos tenido, mucho más que el socialdemócrata bonachón de Franco, cuyo orondísimo Estado del Bienestar tuvo el gran acierto de desmantelar.
La izquierda no nos ha servido nunca cuando realmente ha sido la izquierda y lo único bueno que podemos decir de ella es que a veces no nos ha hecho tanto daño, lo que es un bastante pobre consuelo. Esto es algo que tendrían que entender, sobre todo, los de las clases media, media baja y baja que vota al PSOE, porque aunque parezca lo contrario ellos son sus víctimas propiciatorias y los primeros que sufren cuando la economía va mal por culpa de las ideas demenciales del izquierdismo que indudablemente es el más sistemático error de la Humanidad.
No nos queda otra, no, que evitar a toda costa que la izquierda nos vuelva a destrozar.

Hagan juego caballeros!


#2

:sostres:


#3

Un islamófobo (Leído en @HerreraEnCOPE)
Publicado por Salvador Sostres el Jun20, 2017

Por fin hemos reconocido el odio religioso en un acto terrorista. Por fin hemos podido verbalizar que el asesino era uno que odiaba a los fieles de una determinada confesión. Y así leemos y escuchamos hoy que un islamófobo atropelló a los fieles de una mezquita en Londres.
Los católicos no hemos tenido ningún problema en reconocerlo y en condenarlo y no nos hemos ahorrado ni una sola palabra. Hemos actuado como personas sensibles y libres mostrando todo nuestro dolor y todo nuestro rechazo.
En cambio nos da miedo hablar de por qué nos odian y por qué nos matan y en nombre de qué religión y de qué Dios. Nos aterra de tal modo que nos llamen racistas que caemos en el auto odio de apresuramos a elevar la islamofobia a plaga de nuestra era y obviamos señalar el islamismo que viene a por nosotros, a por los valores cristianos y católicos que encarnamos. Y forzados por la corrección política nos doblegamos al cinismo de proclamar de que no son musulmanes, son terroristas, como si la Historia no nos hubiera dramáticamente enseñado que son dos conceptos perfectamente compatibles.
Estamos tan podridos de relativismo y tan extraviados en nuestra decadencia, que la islamofobia que prácticamente no existe es nuestro mantra, y a pesar de caer como moscas, siempre en manos de los mismos criminales, no hemos ni siquiera inventado la palabra para nombrar a los que odian a los católicos. ¿Cuál sería? ¿Católicofóbico? ¿Cristianofóbico?
Ahora que hemos aprendido a decir “atentado islamófobo” podríamos aprender a decir por dónde sangramos y por qué; quién nos mata y en nombre de qué, y a no confundir el odio ni el racismo con la obligación de defendernos, que es nuestra obligación de sobrevivir.
La libertad no es un derecho. Es un deber. Como seguir vivos, fuertes y seguros. Es lo que nunca entedemos de Israel, y por eso creyendo que somos pacifistas nos comportamos como los viejos antisemitas de todos los tiempos y todas las tragedias. Mientras no seamos capaces de asumirlo, mientras no dejemos de despreciar lo que somos y no nos pongamos en pie para defenderlo, no sólo nos matarán sino que hasta muertos seremos sus rehenes y nuestros propios verdugos.


#4

Un gran tipo, Salvador Sostres. Lástima que sea separatista, aunque sospecho que lo es cada vez menos.


#5



#6

Lo era.


#7

Efectivamente. Lo era. Ya no.


#8

El relámpago
Publicado por Salvador Sostres el Jun23, 2017

Cataluña quiere mambo y nos pasa cada 50 años. Como las esposas que necesitan montarle la escena a su marido y provocar una descarga que dé un nuevo vigor a su matrimonio, Cataluña necesita joder con la pelota a España every once in a while para que también un relámpago ponga las cosas en su lugar, rebaje el azúcar del nacionalsentimentalismo y nos ponga a todos de vuelta a trabajar en los asuntos de importancia. Mambo. No la independencia sino mambo. Por eso los deberes del supuesto nuevo Estado están todos por hacer y en cambio la agitación callejera de los próximos meses está ya casi toda preparada.
Los desgraciados han tomado el poder y con su nada que perder y su parte de mujer quieren que su España marido les haga caso. La vajilla ya la han empezado a romper. Es la Cataluña esposa en su ataque de rabia que quiere hacer pasar por indignada pero que es en el fondo una tristísima nostalgia.
El referendo es la excusa, pura atrezzatura para crear la tensión en la calle. Los desgraciados han tomado el poder y nos conducen a la bronca, los desgraciados que rompen vajillas y que no tienen modales como la esposa cuando ingresa en su espectáculo, pero sin nuestra pequeña burguesía no lo habrían logrado, nuestra pequeña burguesía de pequeñísima de alma, que aunque guarda las formas busca el mismo mambo, algo así como cuando Jaime Gil de Biedma cruzaba la Diagonal y algunas noches y no buscaba amor ni siquiera sexo sino que le partieran la cara. El cuerpo a cuerpo con ganas de que nos den y sabiendo que vamos a sangrar, y a perder, a mí siempre me ha parecido una estupidez, pero extrañarme no me extraña nada, porque soy un hombre casado de 42 años que sé perfectamente usar mi internet.
Lo callejero es siempre una derrota de la Humanidad. Cuando la gente se echa a la calle cualquier represión está justificada porque no hay nada tan brutal y tan culpable, tan inhumano y atroz como la turba descontrolada. La muchedumbre marchando está en el origen de nuestros peores dramas contemporáneos. Cataluña lo sabe y por eso recurre a lo más bajo como las esposas en busca de relámpago: nostalgia, nostalgia.
Hasta ahora España ha podido complacer a Cataluña respondiendo a sus ganas con la brutalidad solicitada. Hemos sido exactamente agraciados con el mambo que reclamábamos (aunque yo creo que al final Franco fue un blando porque nos quiso demasiado y todo nos lo dio: la épica de quita y pon de correr delante de los grises, los cantantes protesta y la recuperación de la literatura catalana, que escribió ¡y publicó! mucho mejor en aquellos años que durante la democracia).
¿Pero ahora España qué hará? Porque el mambo que le pedimos es exactamente el mismo pero la fuerza les empieza a dar vergüenza usarla. Ahora que le decimos abiertamente a España que venga a darnos, y jugamos a excitarla diciéndole que no tiene huevos porque el mundo nos mira -como quien se pone a mil haciéndolo en un párquing sabiendo que el vigilante les ve y se toca-, resulta que la fuerza bruta ha pasado de moda. ¿Cómo hacerlo entonces?
España tendrá que hallar la medida exacta de la represión moderna, y crear un protocolo para los otros Estados con este tipo de problemas, sabiendo que tiene el apoyo de todos sus socios pero entendiendo que cualquier exceso puede convertir la nostalgia en drama, en incendio que se expande, porque vivimos en un tiempo en que hasta lo barato nos parecería un lujo y ha sido sustituido por una demagogia de saldo y esquina que es la minuciosa respuesta a tantas veces que nos dijimos que más bajo no podíamos caer, y por este populismo que confunde al verdugo con la víctima; tal como los maridos sólo podemos sentarnos a contemplar el espectáculo porque quien nos mira no es el tipo del párquing sino una legión de feministas resentidas, fracasadas y amargadas que viven del linchamiento y de la sangre, de la tuya, que vienen a por ti aunque no digas nada, y ellas no son nostalgia sino la encarnación del mal y no es una metáfora.


#9

Tal que así.


#10

Sobre John Lennon, Sostres dijo que es “uno de los peores enemigos de la humanidad junto con Chomsky y Gandhi”. “Con su talento colosal y sus hermosísimas canciones intoxicó al mundo de relativismo y de rendición intelectual, de escapismo espiritual. Lennon, que tal vez exageró diciendo que era más famoso que Jesucristo, aunque tampoco tanto, creó el paradigma amoral del ninguna responsabilidad”. Y sobre Haití, dijo que “es un drama pero el mundo, a veces, hace limpieza. No podemos vivir todos tanto tiempo y sólo los mejores y los que viven en mejores condiciones perduran”.


#11

España después de Labordeta

Salvador Sostres

De verdad que me sabe mal que Labordeta se haya muerto y de verdad que le tenía un cierto cariño. Siempre me pareció demasiado tosco, pero insisto: tosco con cariño. Descanse en paz, amén, y todas esas cosas en las que él no creía pero que espero sinceramente que Ellas sí crean en él.

Dicho esto, hay que poner sobre el tapete algunas cuestiones. La primera es que es muy lamentable que todos nuestros cantautores sean comunistas. Esa cosa tan casposa del puño cerrado y de la equivocación sistemática, sin la más mínima decencia intelectual que les lleve por lo menos a reconocer que la economía de mercado les ha ido maravillosamente bien para engordar sus arcas. Es una lástima que uno tenga que pensar, cuando escucha algunas de las bellísimas canciones de Aute, de Sabina, de Lluís Llach o de Serrat, que en el fondo hablan de otras cosas.

La segunda cuestión es la mochila. Ahora que Labordeta ya pasó, hay que empezar a superar la mochila y el concepto de la excursión. Todo este gusto por lo rural y por el “contacto con la naturaleza” no lleva a nada bueno. Reblandece los espíritus y nos vuelve coñazos y cursis. Además de profundamente insinceros. Hay demasiados bosques, demasiados caminos, demasiadas rutas. En la mayor parte del territorio español falta asfalto, casinos, cines, bares que cierren tarde con pianistas imposibles. Faltan coctelerías, grandes restaurantes, carreteras como Dios manda, túneles para no tener que dar tantas vueltas. Todos esos inquietantes paisajes por los que Labordeta caminaba remiten al atraso, a lo ancesatral, al tercermundismo de donde venimos. Hay que llevar la civilización a todos los rincones de la geografía de los países avanzados. Es barata y de cobardes la retórica de los pajarillos que cantan por la mañana. Hay que ponerse a trabajar, abolir el campo y crear más y más ciudades. Como una higiene. Como el gran pacto de usar desodorante.

Y como consecuencia directa de la segunda cuestión viene la tercera. Desaparecido Labordeta es hora que desaparezcan, también, todos aquellos productores de quesos que promocionaba en sus programas. No hay nada tan peligroso para la salud pública como los productos que vienen “directamente de la granja” y que incluso presumen de no haber pasado por ningún tipo de control. Nada. “Directos de la granja”. Esos huevos “directos de la granja”, ¡cuánta salmonela han dado, cuántos retortijones, cuántas noches en las urgencias de los hospitales pensando que de tanto defecar se te iba a escapar hasta el cerebro!

Labordeta fue siempre un buen hombre. Un buen hombre totalmente equivocado, pero un buen hombre. Su “puño cerrado” y en alto del que tanto presumía fue siempre un escarnio a los millones de muertes que su ideología ha causado. Sus canciones van a sonar por última vez el día de su funeral y tal vez en algún documental de La 1 cuando dentro de muchos años vuelvan a mandar los socialistas.

Su ruralismo de mochila y botas es precisamente lo contrario de lo que necesita España, que ya ha tenido bastante de perder el tiempo mirando árboles y se tiene que poner de una puñetera vez a trabajar.


#12

No te fíes… Ha dejado de serlo por la vergüenza ajena que le inspiran la tropa formada por Puigdemont, Junqueras, Romeva, Mas, Homs, Rahola y la Pujol family; pero en cuanto surja un líder carismático e inteligente dentro del movimiento separatista, volverá la burra al trigo.
Por lo demás coincido con bastantes de sus filias (los restaurantes, las coctelerías, el whisky, los hotelazos, Arcadi Espada, las librerías, los trajes hechos a medida, Raphael, Julio Iglesias, Hermann Tertsch) y con sus fobias (Luis del Olmo, Julia Otero, los comunistas, los socialdemócratas, Maruja Torres, los cantamañanas, los Beatles en general y John Lennon en particular). Y es bastante más ameno, majareta y divertido que lo que el llama la “Derechita Cool” es decir, Jorge Bustos, Antonio Lucas, Soto Ivars, Juan Manuel De Prada y Espido Freire.


#13

Uno que lo siento como propio

Nada hace sentir tan solo como una mujer.

En ningún otro instante de su vida, por aventurada que sea, se sentirá un hombre tan solo, y tan en medio de la nada, como hablando con su mujer cuando la mala leche aflora. Y esa falta de piedad, y esa contabilidad sin alma, y ese pragmatismo Schutzstaffel.

El progreso de la Humanidad está en aquello que ellas no entienden de nosotros, y lo desprecian. En las pequeñas patrias descuidadas que nosotros de vez en cuando les mostramos, sin recordar con quién estamos hablando, y ellas pisotean del modo más cruel y descarnado.

El resumen de la Historia del Arte es un pobre desgraciado intentando explicarle al mundo lo que su mujer es incapaz de comprender; y esa soledad, y esas ganas de llorar, y ese silencio que precede al canto. El resumen de la soledad es tu mujer mirándote con aquella cara cuando tú le estás intentando explicar el mecanismo de la metáfora.

El macho es un animal mítico en busca de ternura; y lo que suele encontrar al otro lado es el oscuro afán de cada mujer por compararte con su padre e irte convirtiendo, con el tiempo, en un concepto más de su lista del supermercado.

Y a pesar de ello tenemos que cumplir con nuestro destino y ser maridos, y reconstruir Macondo cada vez que sea destrozado. Y a pesar de que la soledad resuene y no sepamos qué más decir, tenemos que educar a nuestros hijos en la alegría y la esperanza, disimulándoles la fatalidad, aplazándoles el desencanto; y tenemos que amar a nuestras mujeres con renovado amor, con el buen humor intacto como si fuéramos imbéciles y recordar que cualquier discusión, cualquier reivindicación y ya no digamos cualquier esperar que las cosas cambien es una estupidez.

Tenemos que cuidar nosotros solos de las pequeñas patrias descuidadas, de Macondo, de Youkali, de El Dorado, de Shangri-La. Tenemos que cuidarlas como cuidamos de nuestra hija en brazos, y mecerlas y alimentarlas para que con el tiempo se hagan fuertes y continúen estirando los límites del mundo un poco más allá.

Y así un hombre, un hombre solo, un hombre con su entusiasmo y su esperanza, su ternura infantil y sus ganas de jugar, es quien soporta el gran peso del mundo en sus espaldas, quien custodia la fuente del milagro, quien levanta el telón del escenario, quien vela por las criaturas fantásticas que iluminan los más recónditos rincones de nuestro vivir desesperado y juntos resbalamos hacia el gran abrazo de Dios, que aguarda al límite de la página.


#14

Este artículo es soberbio.


#15

En esto no estoy de acuerdo con Sostres. La fuerza bruta jamás pasa de moda y de hecho… Se pone de moda cíclicamente. No veo nada malo en mostrar autoridad unida a fuerza.


#16

100% de acuerdo. He compartido mesa con el susodicho y encarna lo que es la burguesía catalana. Una corte de chaqueteros que igual te idolatran a Franco que al dia siguiente lloran a Companys. La mezquindad hecha persona.

Tiempo al tiempo no os fiéis un pelo de él.


#17

Se refiere, en mi opinión, a que la fuerza no es mainstream, es decir…que sólo es aceptable si la ejerce el bando que al mainstream le apetezca


#18

Siempre pienso que todo es una trampa, por ello aún sigo con vida


#19

Sostres sigue siendo lo mismo que era, lo que ocurre es que es un provocador nato. De cara al espectaculo mediatico no esta mal pero en el dia a dia tiene que ser insoportable.


#20

Con los separatistas nada de nada. Sostres, por muy graciosillo que sea, es efectivamente otro sedicioso y, por tanto, traidor a España. Y además, maleducado y soez.