Colegio mixto y crisis de la paternidad


#1

Hasta los 18 años estudie en un colegio de curas. Mi hermano mayor, 6 años mayor también. La mediana hizo lo propio en uno de monjas. Nuestra educación no fue mejor por ser religiosa, sino por no ser mixta.
Aún no he sido padre pero esta noticia ilustra parte del discurso de algunos amigos españoles.
No sé qué pensáis. Yo lo veo así.


#2

Tiene un par de pelotas esa tal María Calvo.


#3

Gran entrevista. Aunque me parece que ella misma me da el argumento contra la segregación por sexos (y los uniformes):

Frustrarlos es enfrentarlos con la realidad: es enseñarles que no tienen derecho a todo, que no todo sale bien y que no es una injusticia, sino que sencillamente es lo que hay.

Exacto, y eso es incompatible con su justificación inicial:

Eso hace que muchos chicos tiren la toalla. Porque no se sienten comprendidos, se frustran al compararse con el otro sexo y terminan pensando que estudiar es cosa de chicas.

Pues que se jodan. Que aprendan. La vida está llena de mujeres que te superan. De ricos que lo tienen más fácil. De distracciones, injusticias, abusones y topicazos que la gente usa para definirte y tratarte. Te jodes, chaval, jódete ahora que eres un crío porque ahora esas frustraciones son de cartón-piedra pero te harán aprender para cuando sean muros de realidad. La vida real no está segregada por sexos, ni por capacidad lingüistica o matemática, ni por calidad en la educación recibida. Luego sales a un mundo donde muchos son más tontos que tú, pero consiguen más, y muchos más inteligentes te dejan atrás, y a todos les importa una mierda cómo te hace sentir eso.

Yo soy anti-burbujas infantiles de cualquier tipo. Eso sí que crea adultos frustrados, cuando descubren que en la sociedad se mezcla todo el mundo, que sólo eran los primeros de su clase porque iban a una clase de cazurros, y que la responsabilidad y la buena educación no tienen horario ni vacaciones.

Cuánta razón tenía Homer al llevar a su amariconado hijo a matar su primer ciervo.


#4

Como me gustaría matar a un ciervo ahora mismo.


#5

Yo también. Mi padre era funcionario de prisiones con el carácter que yo llamo “de posguerra”. Fuimos al colegio más estricto de la ciudad y con el servicio de comedor más austero… a partir de ahí puedes armar la historia.
Lo que me ha parecido importante del artículo y con lo que estoy de acuerdo es que crecí sabiéndome parte de esa diferencia. No éramos iguales que las mujeres y ni mucho menos ellas iguales a nosotros. El canon debía ser distinto porque no éramos la misma cosa.


#6

También la reflexión que apunta acerca de la maternidad actual es muy pertinente:

(…) Sobre todo ahora que se tienen pocos hijos, muy tarde y muy planificados; y muchas mujeres llegan a decir que el niño es “la razón de mi existencia”, lo cual es horrible: un hijo no puede ser la razón de tu existencia, porque un hijo viene y se va. Si el hijo se convierte en la razón de tu existencia, estás creando una insana relación de dependencia: esa madre le cuenta todo al niño, lo convierte en su confidente, su paño de lágrimas y eso altera el equilibrio psíquico del hijo. Y, en la adolescencia, esos chicos se rebelan, con una agresividad brutal, reclamando su autonomía.

Un hijo no es propiedad del padre pero tampoco de la madre. Es una personita que más tarde o más temprano se marchará a fundar su propia familia. Convertirle en el rey o en la reina de la casa, pues no. Primero porque sería muchísima responsabilidad para él o para ella; segundo porque no se lo merece.
Esta señora no lo dice pero afirmar, como he leído a muchos padres, que sus hijos “les enseñan cada día” pues tampoco. El que debe enseñar es el padre.


#7

El problema es que hay una fina línea entre convertir un hijo en la razón última de tu existencia, y entre tratarlo como un accesorio solo por darte golpes de pecho y poder decir “es que yo soy padre/madre”.


#8

Creo que la clave es saber que, en realidad, más que la razón, es el sentido de la existencia. Pero tampoco hacérselo ver. No es necesario que un niño sepa que el mundo es un lugar sin ningún puto sentido más allá de prolongar nuestro ADN y que ese ADN sea alguien que merezca la pena. Ya lo aprenderá solo. Debes educarle para que pueda volar por su cuenta.

Si lo educas para que sea el sentido de tu vida en el sentido absoluto es probable que nunca vuele pero que sea un sujeto enmadradado, infeliz y lleno de problemas.

La línea que debe dar un padre es la criar a un hijo con seguridad en sí mismo. Lo demás es secundario.


#9

Educar a un hijo debe de ser una de las tareas más difíciles que existe. Se agradece que los que sois padres habléis desde la experiencia; no porque lo hayáis leído en algún estúpido tratado de Psicopedagogía escrito por una persona que no tiene descendencia conocida.
Dicho esto, la relación “de por vida” entre un padre o una madre y sus hijos cambia a lo largo del tiempo, por razones obvias. De la adoración hacia ellos cuando eres niño a las discusiones (por auténticas gilipolleces) de adolescente, a comprenderlos y admirarlos sinceramente cuando eres adulto… Sin dejar de quererles nunca.


#10

Amen amigo eche… Por eso es tan necesario que aflore el instinto masculino del que habla esta señora en el artículo… Esa masculinidad te permite como padre proporcionar autonomía a tu polluelo a base de frustraciones,broncas,castigos… Es algo que yo compruebo cada día en mi casa,mi señora flaquea a la hora de hacer ciertas cosas que a mi no me suponen ningún problema gracias a mi instinto masculino,evidentemente ella le proporciona otros aspectos que yo soy incapaz…


#11

Caballero… Si algún día llegas a ser papá no me cabe ninguna duda que lo vas a hacer estupendamente… Tienes las cosas muy claras y se te presupone una ética y personalidad más que suficiente para decir no cuando hay que decir no y llevar a tu descendencia por el camino adecuado… Al final se trata de sentido común,desgraciadamente parece que cada día hay menos de eso…


#12

Muchas gracias. Supongo que siempre nos asaltarán las dudas y habrá momentos de flaqueza pero en qué difícil misión no pasan esas cosas. Lo importante es llegar y deserve victory!


#13

Creo que es un buen punto de partida para llegar a ser un buen padre,si no se te ha ido la pinza por el camino tienes la madurez y sabiduría necesaria para darle una de cal y otra de arena… Es decir,sabes que la austeridad en tu época infantil te ha ayudado a valorar mejor las cosas y por lo tanto refrenas esa malisima práctica actual de darles a los hijos todo lo que no tuvimos nosotros


#14

Mi hermano tiene 5 hijos y mi hermana mayor 3. Son buenos padres.


#15

Tengo hijos mellizos, chico y chica. Y esta mujer en muchos aspectos tiene muchísima razón. La madurez intelectual de los niños es más lenta que la de las niñas.

Cuando tuve que escolarizarles, me recomendaron que fueran a clases separadas. Yo no lo entendí en ese momento, me pareció una tontería. Pero a la larga fue necesario. La niña mucho más madura no le dejaba espacio al chico, hasta el punto que le corregía o contestaba por él. Eso llevó al chico a no esforzarse en absoluto. Hasta el punto de que el desarrollo del habla (que en los gemelos ya de por sí es complicada) se vio afectada. Pues bien, al final cursos separados y problema resuelto.

Lo de evitar la burbuja está muy bien, pero a partir de ciertas edades. En un momento tan temprano, en el que todavía se es muy inmaduro, determinadas medidas son de sentido común.


#16

Curioso. Mi hermano mayor y mi hermana se llevan algo menos de 11 meses… otros tiempos. Una de las razones por las que mi padre decidió escolarizarnos en un colegio religioso fue para que tuvieran cada uno su lugar propio tanto en clase como en colegio como en compañeros.


#17

Ese es otro de los problemas. El hijo único o los dos hijos con muchos años de diferencia.

Aunque suene un poco bestia, los hijos tienen que criarse en “manada” por diversos motivos.
El primero, que relacionándose (léase zurrándose) con sus hermanos uno se sociabilidad muy bien (si pego, me pegan. Si quito, me pegan. Si insulto, me la devuelven…etc.) O esa es mi experiencia como hija en una familia numerosa y como madre de familia numerosa.

Y, en segundo lugar, a lo padres nos da una perspectiva muy sana. Si tengo que encargarme de 4 hijos, no pasa nada porque uno llore un poco esperando su turno. Una de mis hermanas hace poco tuvo su segundo hijo y me confesó que se sentía muy mal porque el bebé lloraba y no podía acudir enseguida si tenía que estar con el otro. Anonadada me quedé.


#18

Yo creo que la educación de los hijos no es tan complicada. No es un puto concurso, nadie nos va a evaluar, no tenemos que pasar un examen, más allá de cumplir con el mantenimiento de sus necesidades básicas. No tenemos que rallarnos ni pretender ser los mejores padres del mundo.

El ser humano lleva miles de años reproduciéndose de manera natural, y por instinto se protege a la cría, se la alimenta, se le va a enseñando a tener autonomía, a buscar su propia comida, la que debe comer y la que debe evitar… Hasta que llegado el momento alcanza su madurez reproductiva y crea su propia familia.

Lo lógico es dejar que vaya aprendiendo, de la vida y sobre todo del ejemplo de sus padres, que le transmitirán los conocimientos necesarios para sobrevivir, incluyendo prejuicios y valores. Y aprenderán más que nada de las conductas que observen, no de las teorías pedagógicas que les soltemos.

Es como decía Tomatefrito, el paidocentrismo no tiene sentido, si lloran, pues que lloren. Si sufren, pues no les quedará otra. Si se aburren… ¡benditos ellos! Deberían linchar al que forjó el término “tiempo de calidad” refiriéndose a los ratos que dedican los padres a “adorar” a sus hijos para sentirse menos culpables por no poder estar con ellos más. Al que lo forjó y a todos los que lo usan.


#19

Creo que ese razonamiento no es válido ni siquiera para la vida en sí misma.
Solo hay que entender el poder que tienes sobre la vida de un hijo para descartar que “no es un examen”.

Si mi padre no hubiera sido quien es y nos hubiera dejado “con lo básico”, ni mis hermanos ni yo seríamos a día de hoy quienes somos.


#20

Aprendiste más de tu padre de lo que piensas. Tus valores son los suyos, de hecho. Y le citas constantemente. No sé si te sentaba a darte clases magistrales de pedagogía o simplemente actuaba según su criterio, de manera honesta y coherente. Lo que yo digo es que lo segundo es lo más natural y efectivo.