Cómo analizar e interpretar la Estadística Criminal en España


#1

La recogida y exposición de datos normalmente pueden llegar a ser un arma de doble filo, más si del compendio de ese trabajo dependen entre otras cosas partidas presupuestarias del Estado. En cualquier campo científico, sea el que sea, si no somos capaces de analizar e interpretar no dejaremos de ser marionetas en manos de otros y a mí personalmente es algo que siempre he repudiado. Para llegar hasta la construcción de nuestro propio criterio necesitamos al menos de una mínima base teórica, siendo ello lo que hoy quiero mostrar.

Muchas veces escuchamos o leemos que si el número de delitos aumenta, que si la tasa de criminalidad se ha visto reducida o que si las denuncias por violencia de género son elevadísimas. Los más gilipollas siempre dicen que si tú te comes un pollo y yo ninguno la estadística dirá que ambos nos hemos comido medio pollo, lo que nunca aprenderán es que de decirlo alguien no sería la estadística, sino la media aritmética y de que si hubiesen tenido la decencia de hablar desde el conocimiento, sabrían que la desviación típica habría recogido el error, por lo que tras analizar e interpretar, llegaríamos a la conclusión de que alguno de los dos no ha probado ni un trocito de ese pollo. Este ejemplo siempre me pareció bastante lustroso para poner de manifiesto lo bobos que podemos llegar a ser sin la construcción de un criterio plausible, sin haber conocido jamás las dos palabras más importantes que ya he repetido varias veces en este texto, analizar e interpretar.

En España se trabajan con las siguientes estadísticas oficiales: Policiales, Judiciales y Penitenciarias. Estos datos también quedan recogidos en el INE, Instituto Nacional de Estadística. Existen otras formas de recoger datos criminológicos, pero valen poco más que para mantener sueldos, ya que no pueden aportar absolutamente fiabilidad ninguna, así que nos centraremos en estos tres principales grupos.

Vamos a empezar a hablar de ellas al revés de su mención. Comenzaremos por las estadísticas penitenciarias, las mismas que le dan un parón a la carrera criminal del delincuente tras su privación de libertad. Estas estadísticas recogen el número de reos, de cualquier tipo, también los preventivos. No obstante, no tienen en cuenta la casuística personal de todos aquellos que llegada la fecha de resolución de condena no se encuentran en un estado de salud como para ser reos. No pensemos en ancianos, ni accidentados, sino en todos aquellos politoxicómanos con sus derivadas enfermedades que tienen que pasar a otros centros para recibir un tratamiento. Esta estadística no es definitoria para aglutinar el número de delincuentes y mucho menos de delitos cometidos, ya que solamente tendrá en cuenta aquellos procesos en los que el condenado sea sentenciado a prisión, dejando con ello fuera a una infinidad de casos. No resulta ni representativa ni fiable para darle una explicación al ciudadano.

En segundo lugar nos encontramos con las estadísticas judiciales. Éstas se dividen en dos: Memorias de la Fiscalía General del Estado y Consejo General del Poder Judicial.

Las primeras recogen las diligencias previas abiertas en los juzgados, es decir, suman por cada diligencia incoada, sea o no delito, sea por ejemplo, información ampliatoria sobre un delito ya iniciado. Es decir, podríamos tener la suma de veinte procedimientos distintos por un mismo hecho delictivo. Ya no estaríamos hablando de duplicidad, sino de una multiplicación absurda. Además no existe un criterio unitario entre todos los juzgados. Esta estadística solamente es válida a nivel interno, para conocer el aglutinamiento de trabajo entre los distintos juzgados. De aquí es donde se afirma que al año se consuman cientos de miles de procedimientos en relación a la violencia de género. Creo que ahora es cuando ya te vas enterando de algo.

Las segundas son las dependientes del Consejo General del Poder Judicial que recogen todos los asuntos ingresados en las jurisdicciones, las sentencias dictadas y las personas condenadas. Es decir, la información aportada vale para exactamente lo mismo que las anteriores. Aun así, incluso dentro de los mismos órganos judiciales tenemos criterios bastante distintos, porque ni entre ellos existe una conexión metodológica. No obstante, todos los datos judiciales siempre estarán engordados hasta niveles insospechados si lo que nos interesa es el nivel delictivo de España. No aporta datos sobre el tipo de delitos, ni sobre sus víctimas, ni tan siquiera sobre sus autores.

En tercer y último lugar, tenemos las estadísticas policiales. Éstas sí recogen el número de delitos cometidos, evidentemente conocidos y denunciados. El problema que llevan consigo es que nadie va a borrar los datos de todos aquellos presuntos delincuentes que finalmente no lo fueron, de todas aquellas denuncias que tras un juicio son reconocidas como falsas, de las absoluciones que pudiesen darse en el proceso judicial no por errores judiciales, sino porque finalmente en mitad del proceso se terminase conociendo la verdadera identidad de un nuevo delincuente. Sin duda alguna, a pesar de estos sesgos, son las más fiables, a pesar incluso de no recoger el porcentaje de denuncias que se inician en los juzgados, que aunque en España sea un porcentaje mínimo son datos que se escaparían.

Digamos que el resultado más exacto sería el de la suma total de los delitos conocidos por las estadísticas policiales, más los delitos denunciados directamente en los juzgados, menos la totalidad de los delitos tipificados como denuncias falsas, que a su vez crearían otros nuevos delincuentes, siempre y cuando en estos delitos hubiese una acusación personal a otra persona.

Si con todo esto tenemos encima en cuenta el número total de delitos cometidos que no se ponen en conocimiento de las autoridades, la llamada cifra negra, llevaríamos nuestras afirmaciones por el camino correcto tras el buen análisis e interpretación de cualquier compendio de datos que tuviésemos delante.

Por otro lado tenemos la denominada Tasa de Criminalidad. Esta tasa es una de las principales comparativas entre países para intentar sacar pecho. Es la que dejó fatal a Brasil cuando se dio a conocer la sede de su Mundial y sus Juegos Olímpicos. Como no, al igual que todos los informes, las tasas de criminalidad también necesitan de algún aporte teórico, aunque creo que bastante más liviano para todos aquellos que conozcan lo más mínimo lo que significa la palabra tasa.

Las tasas siempre van condicionadas al número de habitantes. Suelen representarse cada mil de ellos, por lo que un país podría tener un número bastante mayor de delitos que otro, pero una tasa de criminalidad inferior, debido a su población. Es por lo que en España, a pesar de haber aumentado el número de delitos en los últimos diez años, la tasa de criminalidad ha bajado varios puntos, porque a pesar de que la población ha crecido bastante, sobre todo por las oleadas de los inmigrantes que son a su vez quienes más hijos tienen, estos inmigrantes han aumentado considerablemente el número de delitos, al igual que la crisis económica ha acrecentado la delincuencia nacional sin necesidad de inmigrantes, llegando a duplicarse por ejemplo los delitos de hurto. Aun así, dentro de los niveles de esta tasa, el número de habitantes ha sido proporcionalmente más grande que el número de delitos cometido, es por ello por lo que la criminalidad en España está bajando, lo que para nada quiere decir que se estén cometiendo menos delitos, sino todo lo contrario.

A pesar del primero de los gráficos que mostré, los delitos cometidos solo por adultos en el año 2005 fueron sobre 130.000 y en el año 2016 sobre 365.000 según los datos que aporta el INE. ¿Cómo es posible con estas cifras que casi tras triplicar el número de delitos entre adultos la tasa de criminalidad haya bajado entre estos años como indica el Ministerio de Interior y ratifica el Departamento de Seguridad Nacional?. Todo esto llevaría consigo el estudio de la Dogmática Penal y su posterior análisis, la inclusión de nuevas tipologías delictivas, la concepción de la nueva familia y la baja natalidad española, las oleadas de inmigrantes, la democratización de Internet y el uso cotidiano familiar, las críticas a cómo se recogían los datos estadísticos hace más de diez años y como no, el interés por hacer de los datos lo que ellos quieren que nosotros veamos.

Este punto final me parece el más interesante de todos, es la mejor conclusión que se puede sacar de la suma de todo lo mostrado en este texto, resultado del análisis y la interpretación dominando la base teórica. Es lo que se debería esperar de cualquier persona que se atreva a hablar y aportar conclusiones dentro de cualquier campo. Por mucho que os vengan contando otras historias, quédate con esto.

Si tienes interés en profundizar en el tema te dejo los enlaces a los datos del Ministerio de Interior y del Instituto Nacional de Estadística. Entre otras cosas podrás comprobar que todo lo recogido aquí es cierto.


Las 22 madres y tres madrastras que asesinaron a sus hijos en España
#2

Acabas de darnos otra clase magistral.

Dicen que la estadística es el arte de moldear la realidad. Con la estadística pasa una cosa muy curiosa, la gente cree que estadística es eso de la tablita con la media, mediana y varianza, es decir la estadística descriptiva. Cuando los verdaderos estadistas llegan inclusive a no reconocerla como estadística.

La “verdadera estadística” por así decirlo es la estadística probabilística. Para que nos entendamos es esa rama de la estadística que hace que los que la dominan se hagan millonarios en los casinos.

Es decir que una predice el futuro y la otra maquilla la realidad.

Dicho lo cual y tras la genial exposición que acabas de hacer sobre el análisis y la interpretación, quiero decir que algo exactamente igual ocurre con el famoso dato del IPC (Índice de Precios al Consumo), campo tratado por la estadística descriptiva.

El indicador más famoso del IPC es la conocida como cesta de la compra. Un índice que se utiliza para medir la evolución económica e inclusive la subida salarial. Y aquí es donde quiero llegar porque es precisamente el INE quien se encarga de medir el IPC, precisamente el mismo organismo público que se encarga de dar las estadísticas criminales más creativas.

La misma creatividad que aplica en la tasa de criminalidad es la que aplica en el IPC, sacando a su antojo bienes y servicios de la famosa cesta de la compra según convenga ese mes.

De hecho, y esto ya es extraoficial, un gran economista me dijo una vez que en el proceso de recogida de datos que básicamente son llamadas telefónicas, según convenga se obvian algunos productos pese al estar incluidos en la cesta de la compra dependiendo del precio que tenga en ese punto de venta. Es decir anulan por completo la función de la desviación típica para de alguna forma modificar el dato final que es el que se anuncia.

Tanto con el IPC y la Estadística Criminal, ¿quién se lee la elaboración del análisis? NADIE. ¿Quién interpreta los datos? Gobiernos y periodistas. Conclusión: TODO ES MANIPULACIÓN PARA ENGAÑARNOS.


#3

La estadística es como una minifalda, verás parte de la realidad pero nunca lo realmente interesante.


#4

Yo añadiría además, muy malos periodistas. Marionetas del poder, como dice el gran Antonio Recio en La Que Se Avecina.


#5

Gracias por el análisis @14.21. Sin duda la estadística es un arma de doble filo que se usa para “enmascarar” la realidad y presentar la cara que mejor convenga según la ocasión…

Es como cuando la DGT se refiere a los accidentes de tráfico que se dan en una determinada época estival sin tener en cuenta el número de vehículos desplazados, el parque automovilístico, los días en cuestión, las comunidades afectadas, el tipo de vía, la climatología…

O como cuando dicen eso de “la mayoría de los dentistas recomiendan…” lo que viene siendo 66 de cada 100 o “lo que es lo mismo” 2 de cada 3… o sea, “la mayoría”. Y así con todo.

Y no olvidemos el peso que tiene la manera en que se formule la pregunta cuando hablamos de encuestas de “Usos y actitudes” (por ejemplo) donde la pregunta en sí ya lleva implícita la respuesta, totalmente tendenciosa para satisfacer los intereses de las empresas que contratan dicha investigación… Y así podría seguir.


#6

Touché.


#7

Siguiendo una buena praxis y siempre moviéndote dentro de la ética del buen investigador, ese tipo de técnicas no estarían permitidas. Intentar sesgar una respuesta es algo que años más tarde puede terminar en que la comunidad científica anule a viva voz todas esas publicaciones. Por ejemplo, todas las investigaciones sociales que se hicieron en España en épocas pasadas por vía teléfonica a día de hoy han sido consideradas inútiles, incluso inservibles para aquella época, puesto que el muestreo de aquellos años estaba sesgado. El acceso a la telefonía doméstica sólo era posible para unos pocos. No existía ninguna representatividad en la muestra.


#8

No siempre hay una “intencionalidad” manifiesta en la recolección de la información. Por supuesto que una cosa es la selección de la muestra y para eso, al menos en Investigación de Mercados, existe el código ESOMAR con unos principios éticos y estadísticos de recogida de información. Permíteme que lo lleve a ese terreno por ser el que mejor conozco.

La dificultad estriba a la hora de formular la pregunta, es decir la pregunta ha de ser suficientemente autoexplicativa para evitar que el encuestador tenga que explicarla y desvíe la pregunta por otros derroteros.

Por ejemplo, podemos plantear una pregunta y hacerla de respuesta dicotómica (si/no) o de escalas (hay muchas teorías al respecto) y la confusión nos llevaría al error. Ante la pregunta de: “El vendedor le ha sonreído al entrar en el establecimiento - Si / No” y “En qué medida le sonrió el vendedor en una escala de 0 a 4 donde 0 es No me sonrió y 3 Me sonrió mucho - 0 1 2 3” hay un abismo…


#9

Claro, es justo lo que dices. Existen las preguntas dicotómicas, las categorizadas, las evaluativas, las simples, las múltiples, las abiertas, las categorizadas abiertas, las filtro, etc. Todas, independientemente de las diferencias, pueden adecuarse a la ética del buen investigador. Yo no iba por la crítica según el uso de estas diferentes maneras de preguntar, sino por las formas que ya de por sí no están permitidas. Por ejemplo, ¿a que ha sido usted alguna vez víctima de un delito?, ¿no es cierto que la violencia de género es un problema muy a tener en cuenta?, ¿prefiere tener dinero o tener amigos?. A este tipo de cuestiones me refería. Ya da igual cómo categorices los niveles de respuesta, dicotómico o de 1 a 10, da igual. Eso directamente no es válido. Tú has ido más a las formas de contestación que a la pregunta en sí.

No obstante tienes toda la razón en lo que dices. No quiero entrar mucho en el tema porque da para largo, pero justo lo que has comentado, el cambio de respuestas evaluativas en escala gradiente por respuestas dicotómicas ha cambiado por completo el resultado de la violencia de género, su tratamiento judicial y su protección, dando resultados que no se adecuan a la realidad. Ese cambio que en principio no tendría importancia para muchos ha conseguido ser una de las excusas para ampliar los presupuestos año tras año.


#10

Magnífica exposición


#11

Como dice @AyT una magnífica exposición. Unas conclusiones alucinantes que ayudan a entender un poco más las barbaridades de la prensa cuando pretende informar de lo que no sabe y sobre todo de lo que le han dicho que tiene que limitarse a leer.

En relación a tu otro post sobre la violencia machista, llevan una semana durísima en la televisión, sobre todo en los informativos con el temita. Estuve viendo LaSecta y sacaron tres noticias de maltrato para terminar hilando con la actuación de una fiscal en mitad de un juicio que le dijo a una mujer maltratada que si no le era suficiente la condena de su marido que ahora encima quería quitarle a sus hijos. La víctima del maltrato presentó una queja sobre la fiscal y la contestación que ha recibido ha sido a favor de la profesional. Yo creo que suerte ha tenido porque era mujer. El caso es que vi las cifras, que eran sobre 45 muertes, algo menos que la media que nos indicaste. Me gustaría saber cuántas de esas han sido entre inmigrantes, pero aun así creo que vamos mejorando las cifras.

Como siempre, muy atento a tus intervenciones.


#12

Gracias por tus palabras @AyT, son un honor viniendo de quien viene.

Amigo @RatRater yo estuve el fin de semana pasado viendo a Monica Carrillo dando la tabarra con el tema que mencionas. Te cuento un poco mi visión.

En el mes de mayo sonaba esto por la prensa:

Parte del PP era conocedor, como la mayoría de la gente experta o al menos estudiosa del tema, de que la VioGen no se soluciona poniendo millones de euros encima de la mesa. Es más, lo que están consiguiendo es agravarla con actitudes absurdas y promocionando que cogerle el móvil a tu chica sea violencia de género. Con esto lo único que se consiguen son más denuncias, se previctimiza a las mujeres y se les animan a que denuncien todo tipo de situaciones que nada tienen que ver con el derecho penal. Claro, explicarle esto a la población es difícil. Así que las cosas se dejaron así y pensaron que tampoco sería tan problemático, que la gente estaría más pendiente de otros temas, que los catalanes iban a liarla y que encima en agosto fuimos verdaderas víctimas de una atentado yihadista.

Lo que ocurre ahora es que no salió por el Gobierno Central sale por la unión de las comunidades autónomas. ¿Y esto por qué, si hay CCAA, tanto del PP como del PSOE? Por la simpleza de que la aprobación del pacto lleva ligado consigo el reparto del dinero en competencias autonómicas. Es decir, ya seas del PP o del PSOE, si tienes mano tu cuñado ya puede ir colocado de jefe de psicólogos del servicio de atención a la mujer.

¿Qué ocurre llegado este caso? Pues que el PP, desde el Gobierno Central tiene que venderlo como una victoria, cuando no ha sido ni a iniciativa suya. De hecho aquí lo tienes en su propia página web.

http://www.pp.es/actualidad-noticia/aprobado-congreso-pacto-estado-contra-violencia-genero

Lo demás es lo de siempre. Hay que cerrar el año y con ello los presupuestos y hay que vender el humo como si fuesen los mayores trabajadores del mundo. Qué mejor noticia, pensarán algunos, que despedirnos con un gran pacto común en contra de la VioGen, todos juntos, unidos, de la mano.

Arrancamos 2018 con 200 millones de euros. Y a seguir sumando.