Cómo calificar un examen


#1

Tras un tiempo dedicada al sector privado, he vuelto a la Universidad como profesora y en muy poco tiempo he recordado porqué esto me frustraba tanto. Necesito saber si mi sentido común está indemne.

No sé cómo fueron vuestras carreras, pero cuando yo era estudiante y luego como profesora para aprobar un examen era preciso responder bien en lo esencial a todas las cuestiones planteadas. Dicho de otro modo, una pregunta en blanco o claramente mal contestada implicaba un suspenso, aunque el resto del examen estuviera perfecto.

A mí siempre me pareció lógico. Cuando un profesor certifica un aprobado está reconociendo que se tienen conocimientos mínimos sobre toda la materia. De modo que si el alumno no sabe absolutamente nada de un tema, no puedes estampar un aprobado. Bueno, pues ahora, por lo visto, ya no es así por norma. Si el resto de las preguntas suman más de 5, tiene que aprobar. Y da igual cuál sea la carencia. Da igual que el alumno no tenga ni idea de uno de los aspectos más fundamentales de la materia. Tienen que aprobar.

¿Soy yo que me paso? ¿Esto es normal? Ya no sé qué pensar.


#2

Esto lo he pensado más de una vez…

Por ejemplo, alguien se examina para obtener el permiso de conducir B.

De las 30 preguntas, contesta mal 2 pero aprueba.

Las dos preguntas mal contestadas son del estilo:

  • Drogarse es bueno para conducir?
  • Beber ayuda a tener más reflejos y poder correr más?

En resumen, tu sentido común está indemne pero es poco común hoy en día. De ahí tu frustración que comparto.

Tu, como profesora que ha tocado privada/pública… Qué diferencias más notables ves? Recursos? Evaluación? Niveles?


#3

Depende de cómo especifiques que vas a puntuar. Si pones 4 ejercicios a razón de 2.5 puntos cada una es ilógico e incluso cruel suspender por realizar uno mal: en las carreras técnicas un ejercicio puede ocupar dos caras y un error de cálculo inicial, al arrastraelo, se carga todo el problema.

Ahora, hay métodos que se acercan a lo que propones. En varias asignaturas el profesor en cuestión exigía una nota mínima por ejercicio (3 o 4 sobre 10) para que te pudiera hacer media con el resto de los ejercicios del examen. Si no, suspenso. Lo cual me parecía loable.


#4

Yo una vez en secundaria tuve un examen que consistía en aprenderse de memoria la lista de los nombres de los reyes godos, ordenados según fueron reinando. El examen era de 0 o 10, no pudiendo fallar ni un solo nombre.

¿Aprendí sobre el contexto histórico de los reyes godos? No. ¿Es extrapolable a tu caso? Probablemente tampoco.

Ahora quiero ser un poco cabrón, ¿Sacaste un 10 de media en tus años universitarios? Si así fue, enhorabuena, no sólo sacaste un carrerón, si no que encima tienes autoridad moral para machacar a tus alumnos. Si no… gurl, míratelo.

PS: Imagino que habrás oido hablar de la campana de Gauss, igual que la inteligencia de la población se distribuye de igual manera (muy poca gente muy estúpida en un extremo, mucha gente con una inteligencia normal en medio, y muy poca gente muy inteligente en el otro extremo). Considero que lo normal es que esa sea la distribución de una calificación académica. Tenía profesores en la universidad que decían que el 10 era la perfección y por tanto, no ponían un 10 nunca. Luego me di cuenta de que probablemente ellos tampoco sacaron un 10 en su día, y por tanto, no se lo iban a poner a otro, porque implicaba que eran más burros que sus alumnos, aunque imagino que no es tu caso :wink: También tenía otro profesor que ponía ochos, nueves y dieces con demasiada alegría :unamused:


#5

El asunto es ese, hay materias que el alumno no puede desconocer, por mucho que domine parte del temario. Y más en aquellas profesiones en las que el bienestar de otras personas depende de su actuación.
No puedo responder a la diferencia entre enseñar en la universidad pública o privada. Creo que me expresé mal. Cuando hablo del sector privado me refiero al ejercicio profesional. Nunca he impartido clase en una universidad privada. Aunque, tal y como se están poniendo las cosas en las públicas, no lo descarto.


#6

Un 10 se puede poner, depende de lo que estés puntuando. Las matemáticas son o no son. Por ejemplo. Si de 5 integrales a resolver, me resuelves las 5, ahí tienes tu 10.

Si te pongo un comentario de texto, un 10 será casi imposible de sacar. La subjetividad del que te evalúa hace que sea muy difícil.

Ahora también os digo, que si yo fuera profesor, da igual la materia que impartiese, si alguien me viene con faltas de ortografía, no lo apruebo ni de coña.


#7

Es normal. Te pasas. Ningún profesor de mi facultad tiene tu criterio gracias a Dios. ¿qué locura es esa de dejar una pregunta en blanco y el resto perfecto y que te suspendan? A mí me hace eso un profesor y como mínimo voy a su despacho a meterle unas hostias.


#8

¿Y como máximo?


#9

Cada profesor tiene su criterio de corrección, como es tu caso. Tú puedes hacer lo que quieras, pero todo depende también de ti. ¿Es correcto que les califiques así?¿Les das la clase correctamente?¿Cumples con todos los requisitos establecidos para tu asignatura?¿Cómo responden ellos a tu método de dar clase? ¿Ellos responden así a todas las clases?¿Qué alumnos crees que se comportan igual o no en tu trabajo? Etc. Esas respuestas solamente puedes respondértelas tú.

Habrías de especificar más sobre el criterio de evaluación que tomas, además de que debes de tener en cuenta de que todo depende de muchísimos factores. Te pido que me disculpes la redundancia con la que voy a hablar a partir de ahora.

No sé qué competencia tendrás como profesora, pero personalmente yo no me quiero juntar más dentro del tema educativo porque encuentro que hay un montón de profesores que no tienen ni puta idea de dar clase. A esos incompetentes, se les paga muchas veces con incompetencia. Te ejemplifico:

Un profesor mío de valenciano era un cateto que se dedicaba a poner vídeos de Raimón en clase y a hacer el subnormal. Básicamente no impartía lo que tocaba. No obstante, cuando metía un examen, no se lo aprobaba casi nadie. Se lo aprobaba yo y otros que estaban atentos. Claro, aquí puedes pensar que esta persona hacía su trabajo bien. De hecho, si tu veías su examen, estaba a la altura de la gran parte de temarios que no había dado y que pertenecían a la materia competente del curso que estaba dando. Sin embargo, él no daba nada de ello. Resultado: Tienes a una clase incompetente en la materia con un profesor incompetente que pide resultados competentes con un examen competente (valga la redundancia y máteme la cohesión)

Luego, volviendo a tu tema, si me dices que hay que sacar un doscientosmil porque me interesa que aprenda los aspectos más fundamentales, te diría que habrías de mirar qué asignatura impartes y si estás segura de que no estás siendo una psicópata de tu trabajo. Por ejemplo, una ingeniería tiene ciertas asignaturas generales que a la gente le vienen a importar un mierdón porque básicamente piensan, creen, y vacilan de que no les va a servir de nada. En ésto puedes o no estar de acuerdo, ahí lo dejo a discusión. Si el profesor es un dogmático, un fanático, un loco de su asignatura que piensa que deben de sacar una nota altísima todos y cada uno de sus alumnos porque es lo más importante que existe en este mundo, pasa lo que pasa, el fanatismo lo nota el alumno y hasta el más aplicado acaba hasta los huevos.


#10

Algo de esta índole


#11

Después de un par de hostias le convencería para que invirtiera todo su dinero en Bitcoins, seria la peor inversión de su vida. Me quedaría más tranquilo.


#12

Aqui viene la interpretacion del 5. El 5 significa que el estudiante conoce el 50% de la materia? O que conoce lo suficiente de la toda la materia? Pienso que la mejor manera de puntuar como dices es realizar una sola pregunta, completa pero una y sin desglosar la puntuacion. Aunque hay asignaturas que no permitiran dicha practica.


#13

Es evidente que tuviste un mal profesor de historia. Una pena. Mi experiencia, por el contrario, fue excelente. De hecho una de las cosas que más agradezco en la vida es haber tenido buenos docentes durante mi formación previa a la universidad.

El hilo no versa sobre la posibilidad de sacar un 10 o no en un examen. De todas formas te doy mi opinión. Sí se puede, si el examen es impecable, el alumno tiene derecho al 10 y, si es más que bueno, a la matrícula de honor (que no es lo mismo).

En segundo lugar, me parece totalmente fuera de lugar que digas que machaco a mis alumnos, nada más lejos de la realidad. Trato muy bien a mis alumnos, con respeto y consideración. El mismo respeto y consideración que tengo con cualquier persona, incluidos los futuros clientes de mis alumnos. Es por ello que si uno de mis alumnos no conoce un aspecto esencial de la materia no puedo aprobarle. No puedo permitir que se ponga a ejercer la profesión y que le desgracie la vida a otra persona. Si un mal médico puede matar, un mal abogado puede hundirte en la miseria para toda tu vida.

En tercer lugar, los métodos de valoración deben corresponderse con los de evaluación. La campana de Gauss es útil en los exámenes de respuestas múltiples extensos. Y, de todas formas, tal y como la aplican muchos profesores lo pervierten, convirtiéndolo en un coladero para aprobar.

En mi caso, enseño derecho, por lo que con el examen debo de asegurarme de que el alumno tiene los conocimientos suficientes y que, además, sabe transmitirlos y razonar. Hace mucho tiempo que decidí que la mejor manera era el examen oral. Se realiza una pregunta sobre cada bloque del temario y a charlar con el alumno durante 15 o 20 minutos. No se trata de que canten un tema de memoria, esto no es una oposición. Deben demostrar que lo han entendido y la única forma es manteniendo una conversación con ellos.


#14

Cuide la ortografía, letrada …


#15

ok


#16

Muchísimas gracias por la respuesta. Ahora SÍ entiendo tu punto de vista, y también me quito el sombrero porque te preocupes por los futuros clientes de tus alumnos. Entiendo que, por la metodología, un examen oral como el que tu has descrito es la mejor manera de evaluar el conocimiento del alumno.


#17

Dudo mucho que cuando usted plantea un examen, el contenido cubra la totalidad de lo estudiado durante el curso. Siempre será una muestra, más o menos representativa, de lo que usted haya enseñado de su materia, que a su vez será una porcion de lo que se puede enseñar de ella. Por lo tanto, su planteamiento parte de una premisa doblemente viciada. Ni el examen ni lo enseñado cubren la totalidad del espectro de lo examinable.

Hemos de partir de un consenso a la hora de aprobar o no a un alumno, y yo considero que la mitad de respuestas correctas es “suficiente”, la mitad más uno “bien”, la mitad más dos “notable”, la mitad más tres “sobresaliente” y la mitad más cuatro, “honorífico”.

Su planteamiento, aprobar sólo a quienes contesten todas las preguntas con un mínimo de fortuna, es a mi entender cruel, arbitrario y despótico.


#18

Pues a mi me parece muy interesante y acertado el planteamiento. Qué es eso de que con la mitad basta?

“No se preocupe, no es necesario que conozca la historia del siglo XX, con los primeros 50 años basta”

Es cierto que dependerá de la materia y el tipo de examen. Si estamos evaluando 10 ecuaciones pues tal vez con resolver 5 sería suficiente; pero en el ejemplo que ha planteado el OP queda claro que no.

Además, estamos hablando de la Universidad, que debería ser un lugar de educación de grandes mentes, pilar de cultura y conocimiento de cualquier país; no el chiste que es hoy. La exigencia no me parece fuera de lugar.


#19

Estimado NoTokes:

Me sorprende la cantidad de cosas que das por hecho. Creo que partes de la premisa viciada de que las clases sólo sirven para atiborrar a los alumnos de datos y cuantos más, mejor. Nada más lejos de la realidad. Por lo que a mí respecta, esa no es la finalidad en la enseñanza del derecho.

Cuando se habla de derecho casi todo el mundo tiende a pensar que es una mera compilación de normas y que el alumno debe memorizarlas y vomitarlas en el examen. Esta visión es incompleta y solo lleva a formar malos juristas. El derecho funciona con su propia lógica y las reglas que informa esa lógica son las que se tratan de transmitir a los alumnos en las clases. Así, la enseñanza de la materia se puede secuenciar en tres fases:

En primer lugar, se procede a la delimitación del centro de imputación normativa o, dicho en cristiano, que relaciones sociales son objeto de regulación por ese concreto sector del ordenamiento jurídico. Este paso permite seleccionar el bloque normativo que será en principio aplicable. (ejemplo: trabajo de una persona para otra puede dar lugar a una relación de naturaleza civil o laboral: contrato de arrendamiento de servicios -derecho civil- o contrato de trabajo -derecho laboral-. Dar cobijo a otra persona puede reconducirse también a una relación contractual de naturaleza civil o mercantil: contrato de hospedaje de naturaleza civil o contrato de hospedaje de naturaleza mercantil…ect). Para ello se explican los elementos configuradores y los criterios utilizados para su identificación. De este modo ya sabes que sector del ordenamiento jurídico se ocupa de su regulación (si un profesional se equivoca en este paso, la cagada es monumental).

Pues bien, una vez que el alumno tiene claro este aspecto, se pasa a estudiar los principios inspiradores de las normas y los principios aplicativos del derecho. Cada sector del ordenamiento jurídico tiene unos principios inspiradores propios (por ejemplo, el principio de autonomía de la voluntad que informa el derecho civil) que se proyectan, a su vez, sobre los principios aplicativos generales y que dan lugar a principios aplicativos específicos (por ejemplo, las matizaciones del principio general de jerarquía normativa (art. 9 CE) y sus derivados –legalidad y modernidad- que pueden existir en según qué sector del ordenamiento jurídico).

A partir de estos principios se elige la norma que regula una determinada relación jurídica (por ejemplo, un contrato de arrendamiento o un contrato de trabajo o cualquier contrato mercantil… puede ser regulado por más de una norma ¿cuál se ha de seleccionar?). Es la denominada operación jurídica de determinación de la norma aplicable.

A continuación se pasan a analizar los principios que rigen la relación existente entre la norma y la capacidad que tienen los implicados para reglamentar su relación contractual sin vulnerarla (¿se puede pactar algo distinto a lo previsto en la norma? ¿en qué casos? ¿con qué límites?).

Pues bien, una vez que alumno tiene claras estas reglas (labor en la que puedes invertir casi la mitad del semestre), se pasa al último nivel. Se aborda el estudio de las principales instituciones de la materia. Tienen que conocer su fundamento, principales rasgos configuradores y como su regulación responde a los principios aplicativos previamente estudiados. Por ejemplo si se trata de un contrato: La naturaleza dispositiva o imperativa de su regulación, el objeto… etc.

Si se conocen estos elementos, el alumno el día de mañana puede funcionar perfectamente en el mundo profesional. Cuando se enfrente a un problema, profundizará en el estudio del régimen jurídico de la institución de que se trate. Y para ello contará con los instrumentos necesarios para entenderlo, que son los que se les proporciona en clase.

En cuanto al examen, claro que es un sistema de cata. Es imposible evaluar toda la materia dado el número de alumnos matriculados. Si en clase tuviera 20 alumnos en lugar de 150 te aseguro que las cosas sería muy distintas. Pero esa no es la realidad a la que nos enfrentamos en la universidad pública.

El examen tiene por objeto obtener un muestreo de los conocimientos del alumno. Esa es otra de las razones por las que me gusta el examen oral. Es muy flexible, ya que te permite “tirar del hilo” y ver hasta dónde llega el alumno.

Bueno, después de todo este rollo, lo que me pregunto es lo siguiente ¿debo aprobar a un alumno que cita bien el objeto del contrato (aspecto puramente memorístico) pero no tiene ni idea de como determinar la norma que lo regula o la capacidad que tienen las partes para negociar su concreto contenido? Ese sujeto cuando redacte un contrato lo hará mal, incluirá clausulas nulas, por ejemplo.

¿Debo aprobar a un sujeto que dice bien 2 de 4 elementos configuradores de una concreta relación jurídica?¿o un sujeto que los conoce todos pero no ha estudiado o entendido los criterios utilizados por la jurisprudencia para su identificación? En En ambos casos la mitad de la pregunta está bien, se merece por lo menos un 5. Ese sujeto cuando interponga una demanda se equivocará de orden jurisdiccional o agotará el plazo para actuar judicialmente porque no supo identificar la naturaleza de la relación contractual. Y hará perder mucho dinero y calidad de vida otra persona.

Pues bien, la respuesta es que sí debe aprobar, porque, de lo contrario, estaría actuando de manera cruel, arbitraria y despótica.


#20

Todo lo que tú quieras. Si planteas la clase de una manera semejante a la vida real, con casos orales o escritos y que desempepen la labor real de esta persona, quizás deberías de pensar dos cosas:

1 - ¿Qué concepto de formación y de formar tienes? Ésto es puramente arbitrario y ahí eres tú la que tienes que, como he mencionado previamente, valorar por tu cuenta. Si crees que haces lo correcto no sé por qué te molestas en preguntar qué debo hacer o si tan dura eres. Ciertamente, coincido en que un alumno debe, en tu caso con derecho, saber aplicar las normas correctamente y poner los ejemplos prácticos que sean pertinentes, saber resolver en cuestión lo que se le plantea. Pero no puedes suspender a un alumno porque de ese contenido que estés examinando no sepa realizar el 100%. Efectivamente, un alumno en la vida real va a tener más problemas si no sabe cumplir con su labor, pero recuerda que un examen es un reducto de todos los temarios, y que, incluso no siéndolo, incluso si decides examinarlos de todos los contenidos punto por punto de lo que se ha estudiado en clase, un examen no deja de ser una prueba valorativa en la que debes de apreciar qué conocimientos o no tiene el alumno. Con tu forma de pensar, debo de intuir que pocos alumnos deben aprobar, o que si aprueban, deben de estar muy puteados, aunque observo también tu preocupación porque salgan preparados como Dios manda de la Universidad. Me gustaría señalar así mismo que estás en una Universidad, lugar de formación para la salida a la vida laboral, que no debe de confundirse con la vida práctica. Quiero decirte con ésto, que es preciso entender que la Universidad no es un lugar en el que el alumno deba creer que se encuentra en pleno trabajo o en el que esté ya totalmente integrado del entorno laboral. Eso le tocará en su momento oportuno, aunque suponga la ruina de otros. Aquí imagino que no coincidirás conmigo, pero apuesto a que si todos los profesores fueran como tú, seguirían habiendo aún casos de mala praxis en la jurisdicción.

2 - Como he mencionado en la primera respuesta, cada clase es un mundo. Incluso aunque se pudiese demostrar que eres experta en la docencia y que tus clases son infalibles, siempre vas a encontrar capulletes que no van a querer pegar palo al agua. Bueno, ellos merecen lo que les das.