Cuando el único y verdadero sentido de la vida está representado en el Ragnarök

De vez en cuando al ser humano le da por pensar, aunque sea en la ducha o sentado en el baño. Pensar es como desfragmentar el disco duro, es una especie de limpieza interior, un reseteo necesario para ordenar conceptos e ideas que vamos acumulando y que poco a poco vamos almacenando en el trastero olvidado de los recuerdos. Un peligroso compendio de cacharros de esos que se dejan a la entrada de un almacén porque en su momento no apeteció colocarlo bien al fondo de la estantería, por prisa, por desidia o por impaciencia. Pensar es sinónimo de salud, es significativo de que algo estás haciendo bien, más allá de hacia donde te termine llevando.

Llevo un tiempo planteándome con mucha seriedad ciertas cuestiones sobre el sentido de la vida, el clásico de dónde venimos y hacia dónde vamos y la verdad es que encontrar estas respuestas en tu interior puede resultar una actividad bastante complicada. A quién acudir creo que debería considerarse el primer interrogante vital de esta encrucijada, de este muro solitario que por mucho que grites delante de él jamás te devolverá eco alguno. Lo veo como algo muy parecido a pasear por un plano desértico rodeado exclusivamente de una perfecta línea que marca el horizonte, sin camino alguno marcado, sin la única compañía que la de uno mismo.

Hubo alguien tan obsesionado con el silencio que hizo construirse una habitación donde disfrutar del sonido del vacío, un cuarto minuciosamente insonorizado donde alejarse de todo lo que le rodeaba con el único interés de llegar a escuchar a la nada. Allí, sentado en el suelo, con la luz apagada y alejado de todo estímulo fue cuando llegó a comprender que el silencio no existe, teniendo que abandonar aquel habitáculo ensordecido mientras no podía evitar concentrarse en el propio latido de su corazón. Con esto ocurre exactamente lo mismo. La habitación no tienes que construirla literalmente, te vale con cualquier colchón, lo importante es que sepas abandonarlo con la lección bien aprendida. De ahí salí con lo que jamás imaginé encontrar. Fui como un buzo en el fondo marino, el mismo que lo último que descubriría allí abajo sería precisamente agua.

Puedo decir sin temor a equivocarme que ahora sí conozco el sentido de la vida. Y ahora no hablo del sentido que tiene la vida para mí, sino del único sentido que tiene el hecho de tener la bendita fortuna de que alguien nos haya puesto aquí. Hablo del sentido que tiene la vida, tanto para usted como para mí, al igual que para todo aquel habitante de este planeta, más allá de sus creencias y sus mesías, de su religión o sus ideales, de cuál sea su libro sagrado o de hacia dónde considere que vaya cada cual después de morir. Y lo digo así, con la seguridad que me caracteriza y que posiblemente otros por desconocer cómo sienta llevar este traje, confundan con prepotencia.

El sentido de la vida es convertir la idea trinitaria en el ciclo vital de tus pasos en forma de Hijo, Padre y Abuelo. El sentido de la vida no es otro que tener la gran suerte de nacer, vivir la magia de ser padre para luego más adelante que te terminen haciendo abuelo. Es disfrutar de todos los periodos de la vida girando el mismo prisma desde todas las posiciones posibles. Es ser infante irresponsable, padre primerizo y abuelo consentidor. Es vivir tres vidas en una. Es completarte a ti mismo tu propio triángulo. Sumar tus 180º al lado de quien te ayudó a conseguirlo, completando entre los dos vuestros 360º. Todo lo que te venga más allá de eso es una especie de bonus track que la vida ha decidido regalarte, muy posiblemente por hacer las cosas bastante bien.

El símbolo que he compartido arriba es conocido como Valknut y sobre él existen todo tipo de interpretaciones falseadas con el único interés de desprestigiar la realidad. El término Valknut es bastante reciente y puede traducirse como El Nudo del Difunto Guerrero. La forma en la que esté realizada la unión de los tres triángulos no resulta decisiva, lo importante es que estén unidos sin más. Del paganismo nórdico interesa nada más que vender como marketing actual lo que algunos consideren que pueda interesar, más allá de relacionar de manera fraudulenta dichas creencias ancestrales con Lucifer y al misma tiempo hacer creer como beneficiosas cierta simbología luciferina que más valdría alejar de nuestro entorno, más allá de que a algunos les sirva para contarnos las historietas del Universo Marvel. Hoy, además de contaros el auténtico sentido de la vida, os voy a enseñar la importancia y el verdadero significado de este símbolo, la única verdad que debéis apartar de tanta falacia envuelta en papel de regalo.

La batalla por el fin del mundo en la mitología nórdica es conocida como Ragnarök. Por no extenderme demasiado no deja de ser la interpretación que hacen ellos de lo que nosotros hacemos del Apocalipsis, con la diferencia de que ellos no se limitarán a observar atolondrados como el cielo se abre sobre sus cabezas y una bestia alada acaba con sus vidas. En la mitología nórdica luchar hasta morir en la batalla era algo digno de tal honradez que podías pasar a ser adorado en un panteón rodeado de dioses. Odín, Thor y Frey fueron los tres dioses que más debilitaron las fuerzas del Ragnarök. Odín, el dios de la sabiduría, la guerra, la caza, la victoria o la muerte, cualidades más que necesarias de un dios padre para guiar el camino correcto de sus hijos. Casado con Frigg, diosa del cielo, del amor, de la fertilidad, del manejo del hogar y las artes domésticas, pero no es la madre de Thor, quien sí es hijo de Odín y de Jörð, más desconocida, cuyo nombre significa Tierra. El tercer triángulo dicen que representa a Freyr hijo de Njörd y Nerthus, lo que no todo el mundo conoce es que a quien representa es a Loki, hijo adoptivo de Odin y hermanastro de Thor. Padre, esposa madrastra, hijo adoptivo y hermanastro. Entre todos fueron incapaces de salir victoriosos durante el Ragnarök. Ellos representan la familia desestructurada. De ahí que la simbología sea a la inversa y la fuerza venga de la unión familiar, de la triada entre hijo, padre y abuelo, aunque también con el significado de padre, hijo y yerno, quien te hizo abuelo con tu otra hija, todos ellos representados por las figuras masculinas encargados de ir a la guerra, algo que de haber sido así, les hubiese llevado a la victoria contra las fuerzas del mal.

La historia trágica del Ragnarök fue la manera que tuvieron de contarnos todo lo que no debíamos hacer. Es la opción más que inversa al sentido de la vida. Es el reiterado error que acabará con tu mundo, a sabiendas de conocer cuándo y dónde tendrá que librarse esa batalla. Este es el legado que nos dejaron, esta fue la mejor manera que encontraron de enseñarnos que de un acto glorioso jamás sacarás nada, más que aturdir tu alegría sumergiéndola en cerveza o ambrosía, pero de las derrotas obtendrás siempre una gran lección.

Para los erráticos de la piel fina esto no viene a decir que no conseguirlo sea significativo de que tu vida carezca de sentido, nada de eso. Esto viene a mostrar cuál es el único sentido de la vida, más allá de que cada cual haga con el don de nacer lo que más le plazca. Así que en vez de lanzarme piedras por quererme hacer ver que se puede ser muy feliz divorciado, sin hijos, con dos perros y follándote latinas muy venidas a menos, tente al menos el mínimo respeto y agradece el hecho de haberte evitado tenerte que construir tu pequeño asedio para abandonarlo encontrando lo que jamás pensaste ni tan siquiera buscar.

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Excelso post. Me ha encantado. Soy padre desde hace un año, y le acaba de poner orden y palabras a las ideas y sentimientos que merodean mi mente desde entonces. Lo malo es que hay gente que no lo entiende ni lo entenderá hasta que vea como a sus padres se les cae la baba con su hijo o sientan la felicidad de cambiar un pañal lleno de mierda.

¡Enhorabuena!

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Muy interesante su aportación. Dediqué la mayor parte de mi vida a la teología y al servicio de mis semejantes, con lo cual… no puedo practicar las tres fases que describes.
Mi vida no puede tener más intención y dedicación, sin necesitar la procreación como hecho generador de trascendencia.

Cuando Dios habita en alguien, el sentido está completo.

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Dices la verdad.

Entiendo que eres sacerdote. De ser así me encantaría exponerte unas breves cuestiones y conocer tu opinión sobre ellas, si no te importa.

Soy diácono. Intentaré responder sus preguntas.

Loki lucha contra Odín en el Ragnarök, cuando se une a Surt y sus jotuns de fuego junto con sus hijos Fenrir, Jörmundgander y Hella, además de los jotuns de hielo.

Sobre el Valknut hay muchas teorías, yo tenía entendido que simboliza los 9 mundos unidos por el Yggdrasil, 9 ángulos para 9 mundos.

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Verá, por situarle. Tengo gran respeto por la figura del sacerdote parroquial de barrio, el que nada absolutamente tiene que ver con la alta estirpe de la Iglesia, el que se dedica a sus vecinos, incluso a la docencia, el que rehuye de ir de casa en casa buscando asaltar las neveras ajenas. Digo esto porque los he conocido de todas clases y cuando miro hacia atrás siempre es de sus figuras de quienes he podido llevarme lo mejor del significado real de la vocación de servicio. No obstante, jamás he entendido el celibato. Nunca he llegado a creerme que las razones sean prácticas para una dedicación completa a los demás y a la Iglesia. Me resulta complicado no verlo como una estrategia bien desarrollada por las altas esferas para mantener la estabilidad y el poder de la institución evitando en todo momento que los bienes eclesiásticos caigan por herencia en manos que no deban.

No soy experto en teología, de hecho ojalá lo fuese, pero los días tienen solamente veinticuatro horas y por lo menos ahora mismo no puedo dedicárselos a este tema. Entiendo que habrá infinidad de más diferencias, pero la posibilidad de formar una familia es lo que siempre me ha hecho mirar al pastor protestante esbozando una sonrisilla de envidia sana. Creo que alguien que haya conseguido consagrar el sacramento del matrimonio en sus propias carnes es alguien más preparado para llevar por ese camino a los suyos y no precisamente alguien que desconoce el significado de vivir en pareja, de ser padre y de llevar una familia creada por él mismo.

Más allá de la fe y las creencias personales que usted tenga, dentro de todos sus conocimientos, ¿no entendería la figura del sacerdocio católico más positiva para la propia comunidad que debe proteger sin el voto de castidad? Independientemente de que eso debilitaría el poder de la Iglesia como institución y a pesar de que entiendo perfectamente que la cúpula del Vaticano tiene que estar más llena de hijos de puta que de personas de bien, ya que es la única manera de mantener una posición férrea y dura ante todas las fuerzas malignas que nos acechan. Será por eso mismo por lo que odio tanto al puto Papa argentino de los cojones. Gracias.

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La familia pastoral está al mismo nivel que la familia que me ha venido dada. El celibato forma parte de mi compromiso (y tengo compañeros diáconos que están casados) y de los votos que yo mismo he elegido. Ante la eterna pregunta que apela a “lo natural”, puedo decirte que resulta tan humano como pelear o hacer el mal. No me malinterpretes, no lo estoy situando al mismo nivel de maldad, solo es la respuesta para aquellos que aluden al término biológico.

Un cristiano es, en primera instancia, una persona que acepta compromisos. Con dicha aceptación se descartan y se eligen las acciones que permiten la práctica del catolicismo y de la palabra de Jesús. Puede que en algunos momentos se abra el debate y haya lugar para la puesta en cuestión, pero la práctica es lo que define a un cristiano.

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Con la vida de Odín terminó Fenrir, criatura que es hijo de Loki, un lobo gigante. La figura deja de ser humana para ser directamente la de un animal peligroso, una bestia, una criatura. La representación es muy clara. De tu hijo adoptivo, que vivía con la esposa de Odín, madastra a su vez de él y éste Loki, hermanastro de Thor, lo único que puede salir es un “nieto” como Fenrir. Una criatura para la siguiente generación cuyo objetivo es matar a su propio abuelo para terminar de destrozar la familia al completo.

Es tan tremendo que en la tecera generación, la de los nietos, los hijos de Loki, son monstruos temidos. No solo Fenrir el lobo gitante, sino la serpiente Jörmundgander y Hela, básicamente la diosa de los infiernos, que tú mismo los has nombrado. En esta ilustración tienes representada a los tres hijos de Loki, quienes podrían ser considerados tres nietos adoptivos de Odín. Todos dispuestos a acabar con su universo.

Hela

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Entiendo que de llegar a revelarse que Jesucristo hubiese tenido una familia les haría cambiar las convicciones. De todas formas la Biblia dice precisamente sobre el sacerdocio que “Haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen” y eso sí es algo que lo encuentro contradictorio con que diga que a un cristiano lo defina su práctica, a pesar de que yo también lo crea así. Es como si dependiendo de para qué obtengamos postulados a la carta y rechacemos otros que no nos sean convenientes. De hecho, yo entiendo así mi manera de ver el cristianismo, pero es cierto también que yo no soy Ministro de Dios, por eso mismo me interesa tanto conocer la opinión de quienes sí forman parte de la Iglesia.

La práctica de un cristiano no está basada en el libre albedrío. Aclaro que con libre albedrío me refiero a la libertad sin compromiso, ese del que hablaba antes.
Si necesitas fuentes históricas sobre las que investigar acerca de la familia de Jesucristo, puedo remitirte a las de más fácil acceso. No obstante, la Iglesia sigue siendo un órgano vivo con estructuras y postulados cambiantes para nuestra suerte. La palabra de Dios es otra cosa bien distinta, inmutable y única.

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No sé si, como dice 14.21, desarrollar plenamente tu vida en el seno de tu familia da sentido a la vida de todos los seres humanos, pero mi experiencia coincide con la suya. Ha dado sentido a mi existencia.

Muy a mi pesar, y no es broma, no he sido bendecida con el don de la fe, pese a haber si educada firmemente en la fe católica. Desde siempre he sentido un gran respeto hacia la Iglesia católica, tanto que, en su momento, no pude recibir la confirmación.

Cuento esto para que puedan comprender la desazón que siempre me ha provocado meditar sobre el sentido de la vida.

Sin embargo, desde que tengo una familia, mi perspectiva ha cambiado. Lo importante es cuidar de mi familia, procurar su bienestar en esta vida. Y lo que venga después, ya vendrá. Así que, al menos en cierto modo, puedo decir que a mi vida sí que le da sentido mi familia.

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Yo no me llegué a confirmar. No asistí ni a la primera clase. Fueron años donde mis propios compañeros de curso fueron capaces de mostrarme la parte más hipócrita de un sacramento. Iban a la parroquia los miércoles para prepararles y durante semanas vi como los mismos que iban de puritanos meapilas encontraron en esas tardes de miércoles la excusa perfecta para hacer botellona, emborracharse y fumarse lo más grande en un descampao a las siete de la tarde. Recuerdo una charla sobre drogas donde parecían tener la gran mayoría caritas de ángeles y presumían de rechazar con firmeza esa vida de vicios y pecados. Lo que más me jodió es que algún cura hiciese la vista gorda para no enfrentarse al papi que daba suculentas donaciones. A día de hoy los veo y me recuerdan a los que se casan por la Iglesia porque es lo que toca.

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Yo estuve yendo dos putos años de mi vida con el agravante de que era viernes por la tarde…y el panorama parecido. Lo que más corage me dio es que muchos de los que se confirmaron casi no fueron a catequesis. Así que no me confirme y dejé definitivamente la parroquia.

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Realmente el celibato “lo han usado” bastantes religiones (creo que las más conocidas menos el judaísmo y el islam) como un camino para llegar a la sabiduría espiritual.

En la Iglesia Católica ha ido cambiando con los años:

https://www.monografias.com/trabajos88/el-celibato/el-celibato.shtml

Actualmente el celibato en los fieles no supone una cualidad exagerada.
Ser célibe es como ir bien perfumado. Nada más.

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=20913

Entiendo lo del regalo pada la Iglesia. Habría que ver a los hijos y esposas de los curas pidiendo herencias de las parroquias.

Siempre me resultó muy ridículo las escenas de bodas en las que un cura empieza a dar lecciones sobre paciencia y tesón en convivencia. Es extraño que lo diga alguien que desconoce todo significado de vivir en pareja.

No puedes confundir la transmisión oral de la palabra de Dios (a través de la lectura de la Biblia) con la experiencia personal de un párroco. Si nos ajustamos a su supuesto, por otro lado, no habría foros como este.

No, yo no hablo de la Carta a los Corintios, a mí eso me parece bien. Hablo de cuando deja la Biblia de lado y empieza con su monólogo personal que nada tiene que ver con lo que diga ningún libro, sea sagrado o no, e inicia su retahíla de consejos matrimoniales. Me ocurre lo mismo con los cursos prematrimoniales. Sinceramente creo que estaría más preparado tanto un matrimonio tras cuarenta años de matrimonio como personas que se hayan divorciado incluso más de una vez. Todo menos alguien que no ha vivido en sus carnes lo más mínimo de convivencia marital. Es como si yo fuese a dar una charla sobre cómo arreglar el motor de un coche, imagínate la que podría liar.