El himno de Oriamendi


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Hace unos días o semanas, tuve noticia de que un académico y escritor famoso, había publicado el libro

Se picó mi curiosidad. Lo leí. Me decepcionó. Por dos razones. La primera porque el lenguaje usado me parece mas adecuado para dirigirse a niños, o, como mucho, adolescentes. La segunda porque esperaba algo mas de compromiso por parte del autor.
Los niños, adolescentes o jóvenes; si son curiosos y/o quieren aprender, no quedan satisfechos con un relato de la evidencia. En una guerra hay dos bandos. Ambos se hacen daño. Si uno gana, otro pierde. Para no haceros daño, evitad la guerra. Muy bien.

Yo prefiero enseñarles cómo y porqué se desencadenó la guerra, para que tengan mucho cuidado con lo que hacen y sepan que algunas actuaciones pueden traer consecuencias no deseadas:

El himno de Oriamendi

En época franquista se cantaba el “Cara al Sol” al final de los actos mas solemnes. Recuerdos de mi niñez son la misa en latín, el canto Gregoriano

del coro en las festividades mas solemnes, el homenaje a los caídos “por Dios y por España” al acabar la celebración y el canto del “Cara al Sol” al final del homenaje.
El protocolo consistía en colocar una gran corona de difuntos hecha de ramas - con hojas - de laurel, bajo la placa de piedra tallada con una leyenda alusiva a los homenajeados, incrustada en un lateral del atrio de la colegiata a una altura adecuada para ser vista por encima de las cabezas de los asistentes. Esa corona era colocada por el Alcalde acompañado por la Corporación Municipal.
A continuación, se paraban firmes frente a la placa honrada con laurel. Detrás de ellos, se ponían los hombres del pueblo – las mujeres se iban “a sus labores” - y detrás de ellos, los niños jugaban, corrían o saltaban. Estos juegos de los niños se interrumpían espontáneamente cuando escuchaban a los hombres, firmes y con el brazo derecho en alto, hacia el frente, con la palma de la mano extendida y hacia abajo, cantar el “Cara al Sol”. Algunos niños imitábamos la postura, el ademán y el gesto; pero no cantábamos porque no sabíamos la letra.

La escuela

Sin embargo, en la escuela, ya no recuerdo si todas o algunas mañanas, comenzábamos la jornada con un canto que estaba destinado a inculcar a todos los españoles una mentalidad de pertenencia a un grupo, a una comunidad, a una sociedad, a un país, a una Nación. Uno de esos cantos-himno era “Isabel y Fernando”:

Otro era el himno de Oriamendi

Mayo era “el mes de las flores” y los cánticos eran de contenido religioso. Mas concretamente, dedicado a la Virgen María, “madre de Dios y de los hombres” se decía.

Honrando a la Virgen, la honra se hacía extensiva a todas las madres y por extrapolación a todas las mujeres. Eran por tanto unos himnos bastante sensibleros para los varones. Aún así, los niños los cantaban al unísono con las niñas cuando se hallaban presentes ambos sexos en las celebraciones colectivas, ya que en la escuela, estudiaban en aulas separadas.
Quizás no con el mismo convencimiento que los otros himnos, mas viriles, pero en solidaridad con el sexo femenino, que cantaba los himnos mas marciales; cuando llegaba mayo; no sólo cantaban esos himnos como el “venid y vamos todos” sino que, además, buscaban flores y las hurtaban, de los jardines y setos de los mismos que estaban poco vigilados; para llevárselas y ofrecérselas a la Virgen.

A la vez que se recibía instrucción escolar, se recibía la instrucción cívica y religiosa – sin perjuicio de la que se impartía en la iglesia por medio de la catequesis - que el Gobierno prefería e imponía.

En cuanto al instrumental que teníamos para aprender en la escuela…

Nuestra tablet era esta:

con el “teclado” de la época, llamado pizarrín; y la tecla “delete” llamada trapo.

Internet, twitter, facebook o TV no existían. Los medios de comunicación eran “el periódico” o “el diario” - prensa que se iba a leer a la cantina o al bar –, y “la radio”; que, en una población de unos mil habitantes, solamente tenían cuatro o cinco familias; acaso una docena, si contamos los dueños de las tabernas, que las tenían como medio de atracción de los clientes. Las noticias locales se publicaban en bandos que voceaba el pregonero en las plazas y cruces de las calles. https://youtu.be/wO_4P14qPsA

La alimentación

La alimentación, eso si, era mucho mas sana que hoy.

Hoy en día los médicos te recomiendan - lo primero beber dos litros de agua al día, cosa que no hacen ni ellos – comer poca carne; una o dos veces por semana, dicen. Te recomiendan comer mucho pescado, y, si es posible “azul”, porque tiene un tipo de grasas mas saludables. Y muchas verduras, frutas y legumbres. Tal como lo hacíamos en aquellos tiempos excepto lo del pescado en zonas de interior. En las costas debió ser diferente.
La carne que se comía era principalmente de cerdo. Las familias criaban y engordaban uno (uno) destinado al sacrificio y/o matanza, que debía durar todo un año, hasta la siguiente matanza. A veces, el cerdo moría; y condenaba a la familia a carecer de una buena parte de sus recursos alimenticios.
Como se puede comprender, la bulimia brillaba por su ausencia y la anorexia no se daba; porque cuando no se comía, no era por conservar la linea, sino porque no sobraba la comida; y como no sobraba, cuando la había no se desdeñaba.
De otros animales como la vaca, buey o ternera, o el cordero, se tenía noticia. Como ahora de los billetes de quinientos euros (500€) que los conoce poca gente, los han tenido en sus manos menos aún y los manejan asiduamente unos pocos.
Es para no creer que el pollo (aunque debiera decir capón, porque era macho y castrado, ya que gallo reproductor no se tenía mas que uno) no se comía mas que dos veces al año. Una, el día de la Fiesta Patronal, otra, el día de Navidad. No se engordaban mas de dos, porque había que optimizar el gasto de cereal y alimentar también a las gallinas para que pusieran huevos. Eso si, el capón pesaba cuatro o cinco quilos, porque se le engordaba durante tres o cuatro meses, para optimizar también al animal. Una cosa parecida se hacía con las terneras, ya que se consideraba que el animal adulto proporcionaba mayor rendimiento y mejor relación entre el peso de la canal y el consumo de pienso, hierba o forraje.
Las piezas de la canal del vacuno que se podían permitir la gran mayoría de la población, eran los despojos: asadura, hígado, sesos, patas, rabo, lengua y rara vez carnes de tercera categoría. De los corderos, las cabezas, con su lengua y sus sesos; las patas y las vísceras, incluidos los intestinos.
En esto no estaban muy en línea con las recomendaciones actuales, que atribuyen mas colesterol a estas piezas.

Pero lo compensaban porque no abusaban (no podían) de ese consumo.

No como ahora, que nos sobra fast food en forma de burguer, hot dog, pizzas o nuggets; en tanta abundancia que provocan la obesidad en los niños y adolescentes.

En cambio, durante aquellos veinte primeros años de la dictadura, lo que mas se comía en el ámbito rural, eran hortalizas y otras plantas cultivadas y/o silvestres. Y aún así, legumbres como alubias o garbanzos se consideraban de mayor categoría. Lo mas abundante (o mejor dicho, menos escaso; porque no siempre toda la población disponía de ello) eran titos o yeros, patatas, coles, cebollas y ajos.
Hubo zonas, donde la población – y la tropa durante la guerra - comió con fruición bellotas dulces de las encinas y hasta amargas de los alcornoques y robles.
Muchas cenas e incluso almuerzos, consistían en un plato de sopa de ajo; el cual, no siempre tenía pan de sobra, ni siquiera bastante; que algunas veces era prácticamente un caldo de ajos. Comerlas con suficiente pan y además un huevo deshecho en ellas, era un festín.
Las setas se recogían. Las endrinas, moras, majuelas, puntas de los tallos de la acedera, escaramujos; también. Las ensaladas se hacían con dientes de león recolectados en los caminos y ribazos o con berros recogidos en los frescos manantiales, y siempre con cebolleta; o cebolla cuando no la había tierna.

Durante la trilla, en la era se comía una especie de ensalada “ilustrada” que, dada la época de pleno verano, incorporaba tomate y pimiento, que ya habían tenido tiempo de madurar; y chicharro (jurel) en escabeche.

En las ciudades, aún lo pasaron peor, al menos durante la guerra. Madrid, debió sufrir lo indecible al final de la contienda, debido a la escasez de suministros.
Después de la guerra, había tanta escasez, que se tuvo que aguzar el ingenio, para utilizar sucedáneos, mas o menos afortunados. La achicoria por café; la menta, la matalahúga y otras plantas, por tabaco; la harina de almorta o la de centeno, por la de trigo. La manteca de cerdo o de vaca por el aceite.

La verdad, toda la verdad y nada mas que la verdad.

Es verdad esto que cuento. Los veinte primeros años de la dictadura fueron duros. Y de ellos, los quince primeros, los peores; como es de suponer. Toda la verdad no la conozco (nadie sabe todo de todo) pero conozco mas verdad.
A partir del año cincuenta y nueve del pasado siglo, aproximadamente, tengo por entendido – si no, que quien mas sepa me corrija, que no solo no me ofenderé, sino que se lo agradeceré – que la dictadura por decirlo de alguna manera (que no es en absoluto original, pues a alguien se lo he oído o en algún sitio lo he leído) se convirtió lenta e inexorablemente, cada vez en menos dictadura y por tanto han dado por llamarla los mas imparciales “dictablanda”. Achacan ese cambio a la incorporación al Gobierno de Franco, de ministros del Opus Dei, llamados tecnócratas; especialmente Laureano López Rodó que fue artífice de los planes de desarrollo.
Quien quiera sumergirse mas adentro, puede seguir las pistas aportadas, si duda de que lo que digo es cierto.

Si buscáis en la “Wiki” https://es.wikipedia.org/wiki/Planes_de_Desarrollo_de_España veréis que al final del artículo, el autor señala, no sin malicia, que las ciudades favorecidas por los “polos de promoción” de los planes de desarrollo, se encontraban todas en la “zona nacional” al momento de la sublevación del ejército en julio del 36. Lo cual es incierto, puesto que Oviedo era zona republicana y tanto Zaragoza como Granada, Córdoba o Huelva estaban divididas. Al menos las respectivas provincias.

He ahí un ejemplo de lo que pretendo enseñar al que desconozca en que consiste la manipulación, la desinformación, la información interesada, las medias verdades, la ocultación de una parte de la verdad y todas las artimañas empleadas para aprovechar en beneficio propio, la ignorancia de los demás. Vedlo en esta otra página:

La verdad que deben saber los jóvenes.

Lo que interesa conocer a los jóvenes de hoy y de siempre es lo actual, lo nuevo, lo último; los nuevos descubrimientos, las nuevas tendencias. Para sentirse parte de su realidad. Y está muy bien. Pero hay tal vorágine de innovaciones técnicas y tecnológicas y son tan atractivas, que les desbordan.
En los planes de estudio, cada curso se incorporan nuevos descubrimientos físicos, matemáticos, lingüísticos, sociológicos y de todo tipo, lo cual invita a pensar si sería conveniente dirigir a los estudiantes hacia una mayor especialización y encarrilarlos hacia el ámbito para el que se encuentren mejor capacitados.

Pero a todos ellos se les debiera entrenar para discernir. Para cuestionar la información que se les da. Para ponerla en solfa. Para reafirmarse en ella o rechazarla después de cotejada con otra fuente de información. A no dar nada por inmutable.

La vida en la ciudad en los años sesenta

Los planes de desarrollo industrial, influyeron en la población. Hubo un éxodo del campo a las ciudades. Aunque también hubo emigración debido al señuelo del mayor valor de las divisas europeas; la población rural, que no tenía el sustento asegurado porque las cosechas dependen del tiempo que haga, buscó la seguridad de un salario fijo que le permitiera vivir sin tanta zozobra.

Fue el tiempo de compartir piso. No como ahora los estudiantes o trabajadores solteros. El modelo de anuncio era “alquilo habitación con derecho a cocina”. En esa vivienda, pues, vivían dos familias que compartían el baño y la cocina. En un dormitorio pernoctaba la familia realquilada. El matrimonio y sus hijos. Las cocinas eran de leña y carbón. El agua caliente para lavarse, se llevaba en baldes o jarras al baño. No había frigoríficos. La comida se conservaba en fresqueras.

Muchos nuevos ciudadanos se establecieron en barrios periféricos, aislados. Las empresas construían viviendas que les cedían gratis o con una renta muy baja, en terrenos cercanos a las factorías, por razones obvias.

El desplazamiento se hacía “en el coche de San Fernando” esto era un rato a pie y otro andando. Tener una “bici” era la aspiración de entonces. Algunos la tuneaban, como hoy los coches. Tener un receptor de radio era otra aspiración. Tanto una como otra, se compraban a plazos. Eso era lo normal.

Los adolescentes mas jóvenes iban a nadar al rio. No había piscinas públicas, ni gimnasios, ni campos de deporte. Si jugaban al fútbol, era porque tenía alguno un balón que ponía a disposición de todos. Se jugaba en un claro del bosque o en una pradera. Se jugaba a otros juegos en los cuales no se necesitaba mas que el ingenio y la habilidad física de cada cual. Los niños a “punzón, tijerillas, ojo de buey”; a policías y ladrones; a saltar al plinto o al potro utilizando como potro o plinto a otro niño agachado, con las piernas firmes y las manos apoyadas en las rodillas.

Los domingos por la tarde, iban al cine en una sala de proyección habilitada por la “obra social de la caja de ahorros de turno”. En el patio de acceso, antes de entrar a ver la película, se intercambiaban tebeos, de tres categorías: nuevos, intermedios y viejos. Se coleccionaban cromos. Se intercambiaban en un céntrico pasaje de la ciudad, los domingos por la mañana.

Se disponía de bibliotecas y salones de juegos de mesa, futbolines y billares, habilitados por la Organización Juvenil Española (OJE); que también organizaba campamentos de verano al estilo de los Boy-Scouts. Pero, en general, eran poco frecuentados estos sitios, debido a que la población atribuía un cierto tufillo político a dichos recintos. Bastaba que, en un grupo de amigos, hubiese alguno aleccionado por su familia antifranquista, para que rechazara acudir a ellos e influyera en los demás, por aquello del “corporativismo”.

Las niñas jugaban a la comba, a las tabas o con muñecas. Algunos juegos eran compartidos por ambos sexos.

Y había otra parte de la población, mas escasa, de la cual sus niños, adolescentes y jóvenes, si que disponían y disfrutaban de complejos deportivos con piscinas, pistas de tenis, campos de deporte, hípica o club de baile; según la edad. En aquella época, estos complejos deportivos estaban construidos y regentados por el ejército y estaban destinados principalmente para los jefes militares, aunque luego, se comenzó a admitir socios civiles.

El éxodo rural afectó gravemente a todos los que tuvieron que abandonar su patria chica; pero especialmente a los niños que padecieron graves problemas de adaptación a la escuela de barrio, a los nuevos profesores y compañeros, a los nuevos vecinos, al nuevo entorno.

Los logros de la Dictadura

Para cuando Franco murió, dieciséis años después del comienzo de los planes de desarrollo, los obreros y asalariados de los sectores secundario y terciario, habían alcanzado un relativo bienestar social. Paulatinamente, fueron adquiriendo los primeros electrodomésticos -planchas eléctricas, receptores de radio- y las primeras motocicletas. Obreros especializados, comerciantes, industriales y profesionales liberales fueron adquiriendo receptores de TV y vehículos motorizados de cuatro ruedas. Comenzaban a expandirse lo que luego fue dado en llamarlas “las clases medias”.
Bastantes obreros consiguieron adquirir algunos de estos útiles aparatos que hacían la vida mas fácil, pero fue a fuerza de hacer “horas extraordinarias”. (La jornada laboral estaba regulada por Ley en ocho horas).

Sin embargo, en el sector primario no se lograron avances significativos. A pesar de los pantanos para poner en cultivo grandes zonas de secano, repoblando grandes extensiones de terreno

  • como el llamado Plan Badajoz – aún permanecieron grandes latifundios en el suroeste de la península. Aún muchos obreros estaban sin cualificar y aún había mucha mas mano de obra en el campo que la que se requería. Los peones y obreros agrícolas y/o ganaderos, no tuvieron la oportunidad de acceder a un salario asegurado durante todo el año; con lo cual, un amplio sector de la población rural de Extremadura y Andalucia, se veía obligada a vivir de “temporeros” con lo que conlleva de desplazamientos dentro y fuera del territorio nacional, separación de las familias temporalmente, escolarización de los hijos y otras dificultades.
    https://youtu.be/wakdc_Wxelo

Los errores de la Dictadura

Según a quien preguntes, te dirán unos u otros. Y tu tienes que valorar que hay de verdad en cada opinión. Si la opinión es objetiva o interesada. Si el juicio es genuino o condicionado.

Para ello, para valorar, para discernir; hay que tener en cuenta unas consideraciones previas:

La naturaleza humana

Los descontentos con su suerte, los inconformistas, los rebeldes, los resentidos por algo o con alguien, no van a hablar con imparcialidad.
Siempre va a haber, pues, dos posturas diferentes, enfrentadas. Siempre va a haber personas con tendencia egoísta o altruista.
Y no es que los altruistas no piensen en sí mismos o consideren que deben dar prioridad a las necesidades de los otros (que también puede ser) es mas que su manera de ver la vida se inclina a trabajar y luchar en grupo, para mejorar las condiciones del grupo; y, como el altruista forma parte de ese grupo, mejorar él al unísono y al compás del grupo.
El egoísta prefiere ir por libre, porque considera que lo que él va a aportar al grupo está por encima de la media; y, por tanto va a salir perjudicado en el “reparto”; cosa que no se producirá si busca el beneficio para sí mismo y evita “repartir”.
Ese es un punto de vista.

La mentalidad del humano

Los materialistas, positivistas, dan mayor importancia a lo tangible; los trascendentalistas en cambio, tienen una visión menos restringida; creen que el humano tiene una dimensión espiritual.
Es otro punto de vista.

La génesis humana

La genética de cada cual, determina diferencias en la estructura de cada individuo. Todos los cerebros no son iguales, como no lo son los ojos, los oídos, los músculos o los nervios. Al no tener todos un mismo cerebro, el pensamiento que se produce es distinto, como lo es la máquina que lo genera.
Otro punto de vista a tener en cuenta.

Las circunstancias del humano

El crecimiento y desarrollo de la persona en un ambiente familiar y social concreto, también condiciona su pensamiento y por tanto su mentalidad.

Todo lo anterior está relacionado en mayor o menor medida y tiene que ver con las creencias de cada cual. La familia, la escuela y la sociedad enseñan al individuo y lo moldean a su conveniencia. Por eso cuando emite una opinión, generalmente no está en contra de lo establecido. Porque es mas cómodo nadar a favor de la corriente.

Los hombres especiales

Sin embargo, la propia naturaleza humana produce individuos que, en determinadas circunstancias ven conveniente nadar contra corriente; e incluso reconducirla, bien para encauzarla si creen que se ha desbordado, bien para cambiarla de sentido si piensan que discurre en contra de sus intereses.

Los que opinan que la Dictadura mala fue, es normal que sean los que vieron frustradas sus expectativas de hacerse con el poder. Los que anduvieron en esos entresijos, fueron los mas inconformistas, egoístas y ambiciosos. La gran mayoría de la población se vio involucrada en una contienda terrible, innecesaria y desproporcionada para el logro de sus legítimas aspiraciones de mejora económica y social.
Aunque es de suponer que si alguien les hubiera advertido de que la situación podría empeorar si las expectativas se frustraran, no le hubieran hecho caso e incluso le hubiesen tachado de cobarde, traidor o iluso; como poco. Que incluso podría haber acabado sin vida, dada la agitación social a que se había llegado, la cual aconsejaba ser prudente y no hacer nada que pudiese desatar la ira.

Los que se creen mejores que los demás, con mayores merecimientos; tienen sus virtudes atenuadas, difuminadas, y sus vicios acentuados; siendo dominados por la soberbia, la avaricia, la lujuria, la envidia, la gula, la pereza o la ira. O por alguna de ellas o por todas.

¿Que les motiva, que les mueve, que buscan estos individuos?

Nunca dirán lo que de verdad quieren. Es lógico pensar que, si son especiales, o se sienten o se creen especiales, no tienen los mismos intereses que el común de los mortales; por tanto, es también lógico que sus intereses los mantengan ocultos; pues si los hiciesen públicos, dejarían de ser privativos de ellos.

Si mantenemos viva esta hipótesis y admitimos que el común de las gentes se hubiese conformado con una mejora - mas o menos sustancial - de sus condiciones de vida; la tesis que obtenemos es que los “hombres especiales” quieren, desean, aspiran y anhelan algo que es de mayor valor; algo digno de ellos.
Y si nos preguntamos ¿qué mueve el mundo? nos damos cuenta de que lo que mueve el mundo son las pasiones: el amor o la lujuria, el odio o el rencor, la envidia, la revancha o la venganza, la ira, la ambición, el poder. Y que todas estas pasiones se satisfacen con dinero.

¿Que buscan entonces? Dinero. Pero el dinero es un deseo común y vulgar que todo el mundo posee. Tiene que ser dinero - o algo muy valioso susceptible de ser cambiado por dinero - y oculto. Que la gente no sepa que existe, o que no sepa donde está, si sospecha que existe; o que si sabe que existe y donde se encuentra, lo tenga un respeto reverencial que lo considere intocable. Freno que los individuos especiales, por supuesto, no tienen. Porque ellos, los especiales, se creen con derecho a tocar, tener, poseer y comerciar con cualquier cosa que tenga valor. Valor material. Porque un valor trascendental no lo conciben.

Es, cuando menos, curioso; si no peculiar y característico; que los reproches que se hacen a la dictadura, se hagan en tono burlesco o se exageren: que Franco dejó a España “empantanada”, que si Carmen “la collares” compraba en las joyerías y se iba sin pagar, que no existía Libertad, que muchos españoles tuvieron que exiliarse, que hubo mucha represalia con los vencidos, etc, etc.

Estas burlas y exageraciones no tienen otro fin que el desprestigio del régimen, para lo cual cualquier argumento es válido, aunque sea – mejor aún – falaz. Y se procura que queden destacadas sobre un fondo blanco, impoluto, de la carencia de fechorías, desmanes, abusos y crímenes del bando contrario.

Pero el mayor reproche que se hace a la Dictadura es que “se alzó en armas contra el poder legítimamente establecido”. Que alcanzó el poder “dando un golpe de Estado”. Y esto también precisa ser matizado.

Pondré un ejemplo:

Supongamos que un grupo numeroso de hombres descontentos con su suerte, sintiéndose incapaces de mejorar su situación por los cauces establecidos, porque se reconocen limitados o menos capacitados que otros que poseen mayores bienes económicos por pertenecer a una determinada familia o que otros que a todas luces son mas inteligentes y/o mas diligentes, en suma mejores; maquinan un negocio para mejorar su situación.

Y se les ocurre que una forma fácil de ganar mucho dinero sin esperar mucho tiempo ni dedicar mucho esfuerzo sería vender pescado. Mucho pescado.
Como no van sobrados de inteligencia ni de medios económicos para fletar un barco de pesca y ademas la costa les queda lejos; a alguien se le ocurre que donde hay muchos peces es en los pantanos. Ven los pantanos como grandes piscifactorías que nadie explota. Están ahí. A disposición de quien se decida a vaciarlos de peces, capturarlos y venderlos.

Primer compromiso: el secreto de sus intenciones. Todos se conjuran para que no les roben la idea.

Alguien del grupo pregunta quien los va a comprar, si el pescado no gusta a la población.

Establecen entonces una estrategia previa. Convencer a las gentes de que el pescado fluvial es un manjar y tiene unas propiedades maravillosas: sus proteínas rejuvenecen, prolongan la vida y son afrodisíacas. Predican lo que la gente desea. No importa que sea mentira lo que atribuyen al pescado. Lo que importa es que la gente se lo crea para despertar en la masa el deseo de tener esa panacea.
Como ese trabajo no es excesivamente duro, ya que no consiste mas que en hablar; y hablar se habla siempre y sin esfuerzo, lo van haciendo. Y hablan y hablan y convencen. Hoy a uno, mañana a otro; y poco a poco se ha introducido en la sociedad el deseo de comer pescado fluvial. Es tan grande el interés y el deseo y se ha extendido de tal manera, que los pescadores habituales no dan abasto a la demanda.
Les ha llegado el momento. Preparan el golpe. Eligen un pantano. Establecen la táctica para capturar peces en gran cantidad en un espacio corto de tiempo. Deciden que lo mas cómodo es utilizar cartuchos de dinamita que exploten dentro del agua y que la onda expansiva mate a los peces y los haga salir a flote, para que el propio curso del agua los lance por el aliviadero de la presa, donde se colocarán ellos a recogerlos. Un plan impecable.

Entre el grupo de hombres descontentos, los hay mas y menos ambiciosos, mas y menos inconformistas, mas y menos arriesgados o cobardes o temerarios. Es un nutrido grupo. Hay de todo. Uno de ellos decide por su cuenta lanzar un paquete de cartuchos juntos para acelerar el proceso. Algunos pretenden sujetarle e impedirle que lo haga porque lo ven muy arriesgado. Unos piensan que el ruido puede delatar su presencia, otros que van a capturar demasiados peces de golpe y no van a poder llevárselos. Nadie ve el verdadero peligro. No les alcanza la inteligencia o la tienen nublada por el ansia de satisfacción que les embarga.

El temerario se sale con la suya. Arroja el manojo de cartuchos, estalla y revienta la presa. El agua comienza a desbordarse, va abriendo el agujero en la presa, y llega el desenlace fatal. La presa rota no puede contener el agua. El embalse se vacía. Arrasa en su trayecto pueblos y ciudades. Destruye bienes materiales y muchas vidas humanas.

Los pescadores furtivos huyen, se esconden. De entre ellos, ha habido media docena de individuos mas avispados que conocen otro secreto. Son los pocos que saben que en el fondo del pantano hay un barco hundido con un gran alijo de joyas, piedras preciosa y monedas de oro. Han aprovechado el desconcierto, la vorágine, la catástrofe; para saquear la bodega del barco hundido. Y huyen por otra ruta, hacia otro destino, con su preciosa carga. El pretexto que ponen para no escapar juntos es dificultar la captura de los miembros del grupo.

Los antiguos pescadores furtivos, siguen con su estrategia de divulgar lo que quieren que la sociedad adopte como verdadero; aunque sea tan falso como que comer pescado fluvial, incrementa la potencia sexual. Saben que la gente está deseando que alguien les diga lo que quieren oír. Porque lo que quieren oír es algo que no les perturbe ni desazone. Lo que quieren oír es que ellos no son culpables de haber creído las falacias que en su día les contaron.

Y se lo dicen. Con total desvergüenza. Se inventan otra realidad. Una realidad que les absuelve y exonera. Echan la culpa de la catástrofe al agua que se desbordó. Y si alguien pregunta a qué fue debida la rotura de la presa, no paran en mientes para decir con total desparpajo que fue una celada que les tendieron y que los verdaderos culpables de los padecimientos de las gentes son las fuerzas que restablecieron el orden. Los que evitaron que la tragedia se repitiese y se prolongase en el tiempo. Que ellos (los que dinamitaron la presa) ni siquiera estuvieron cerca de ella. Que les han imputado unos hechos falsos. Y se desenvuelven e integran dentro de la sociedad, siendo considerados, gracias a sus mentiras y trapisondas, unos verdaderos hombres de bien, dignos de ser el ejemplo a seguir y hacer de faro y de guía de sus vecinos.

La obra humana

La naturaleza humana es harto compleja. Sus obras también. Aunque parezca que una decisión, o una trayectoria cuajada de similares decisiones, deba producir un cierto resultado; es una ingenuidad creerlo.
Toda obra humana está sometida al devenir del tiempo. En su transcurso, van sucediéndose otros acontecimientos, la gran mayoría de ellos imprevistos con anterioridad. Pero es que además cada pequeña o grande decisión que se adopta, lleva aparejada, emparejada e implícita su correspondiente consecuencia y efecto. Acción y efecto van en collera como los podencos de la imagen o uncidos por el ubio como los bueyes. Ese resultado, puede permanecer oculto, larvado, madurando; como en la imagen del caballo, que aparentemente trota exento de condicionantes.

El ser humano es efímero. Es mortal y además efímero. Ni él, ni lo que construye, dura para siempre. Si las grandes civilizaciones han tenido un principio, han evolucionado, han alcanzado su máximo esplendor y han desaparecido ¿que nos puede hacer pensar que alguna obra humana perdure para siempre?

Las dictaduras, las monarquías absolutistas, las repúblicas, han sido y han dejado de serlo. Y si lo son hoy, pasado un tiempo dejaran de serlo. Sin embargo, la naturaleza humana no cambia significativamente. Tenemos una parte animal y es imposible desprendernos de ella. Por eso algunos humanos se comportan como

Podemos deducir que, además de mortales y efímeros, somos el resultado de un complicado conjunto de materia física y química que con un mínimo desequilibrio o imperfección en alguno de sus componentes, puede comportarse de manera anómala.

Franco el Dictablando y el gran error de su “Dictadura”

Una Dictadura que se precie, debe cumplir ciertos requisitos indispensables para alcanzar una digna categoría

1.- Eliminar, asesinar y/o exterminar a todos sus oponentes, adversarios y enemigos; fuera y dentro de su territorio. Es una empresa humanamente imposible de realizar. Pero cuanto mas se acerque a esa premisa, mejor dictadura será y – por consiguiente – cuanto menos se acerque, peor dictadura será. Aquí tenemos unos buenos ejemplos:

https://www.ecured.cu/Jemeres_Rojos

Hay otros ejemplos como la solución final de Hitler https://www.ushmm.org/outreach/es/article.php?ModuleId=10007704

2.- Quitar, requisar y/o robar todo lo que haya de valor en poder de los que lo tengan. Si hay que destruir creencias religiosas o culto a los antepasados no importa. Se expropian las cosas de valor presentes y futuras como la mano de obra. Se transforma a los hombres libres en esclavos, se les obliga a trabajar y entregar todo el producto de su trabajo. Si se niegan, se les elimina a ellos y sus familias. Si no les quedan alimentos para subsistir, tampoco importa, ya irán muriendo de hambre y se irá reduciendo el problema.

3.- Considerar que son personas las que se adhieren al régimen y “comprenden” todas las locuras y majaderías que se le ocurran al dictador, como que un pajarito le habla, le manda mensajes de la otra vida o de otra dimensión y le guía y da instrucciones; por lo que está seguro de que va por buen camino. Que, por lo tanto, quien no le comprende y no se adhiere al régimen; no solo no es persona, sino que es un animal tan despreciable como pueden serlo los piojos o las ladillas, que solo producen malestar. Por tanto, hay que fumigarlos; para evitar problemas de salud y fomentar la sanidad. Y a los seguidores, hablarles con parábolas; dirigiéndose a otros animales igual de inteligentes, como las vacas; para indicarles a todos cual es la urna donde han de votar.
Por esta misma razón, no importa fabricar y/o distribuir drogas que destruyan a los seres inútiles para el régimen.

Franco no llegó a un alto nivel en ninguno de los tres requisitos.

No mató a todos sus enemigos y adversarios, ni los confinó, ni los desterró.
Tampoco robó a la población sus cosas de valor. Ni provocó hambruna por quitar a la población todo el alimento que obtenían con su trabajo.
Consideró a los españoles personas dignas y capaces de mejorar sus propias condiciones vitales y las de sus compatriotas, por medio del trabajo.

Y esto fue debido a que tenía una formación humanista, cimentada hondamente en los valores cristianos. Fue, dentro de sus posibilidades, clemente. Lo que para ser dictador es un hándicap.
Si en vez de ser un poderoso, hubiese sido un menesteroso; la épica lo hubiera ensalzado como al gaucho Martín Fierro

http://biblio3.url.edu.gt/Libros/gua_mf.pdf

No me hago al lao de la güeya
Aunque vengan degollando,
Con los blandos yo soy blando
Y soy duro con los duros,
Y ninguno en un apuro
Me ha visto andar titubeando.

Y sepan cuantos escuchan
De mis penas el relato,
Que nunca peleo ni mato
Sino por necesidá,
Y que a tanta alversidá
Solo me arrojó el mal trato

Y atiendan la relación
Que hace un gaucho perseguido,
Que padre y marido ha sido
Empeñoso y diligente,
Y sin embargo la gente
Lo tiene por un bandido.

Uno de los fundamentos de esa honda base cristiana o, por mejor decir, una consecuencia de la formación cristiana; es una mentalidad que entre la complejidad del pensamiento, lleva uncida por el ubio, atada con una coyunda, la voz de la conciencia. O lo que es lo mismo, le produce remordimientos. Lo cual, para un dictador es otro hándicap.

Se podría escribir sobre la función social de las religiones. No de su dimensión mística, pero si trascendental. De hasta que punto pueden constituir códigos de conducta moral o éticos y si la ética informada en la religión es conveniente para el ser humano (o inconveniente como defienden las personas de izquierdas, si se trata del catolicismo o como defienden los contrarios al/del fundamentalismo islámico ).
Pero como no soy un experto en filosofía, ni en teología, ni en marxismo, ni en muchas otras cosas (bueno, en nada) y, aunque pudiese serlo, siempre me impediría dogmatizar, mi natural tendencia a la cautela y modestia; prefiero dejar al libre albedrío de quien esto alcanzase a leer, que decida o no abrir esa talanquera y alborotar el cortijo.

Por todo lo dicho, se puede decir que el gran error de la dictadura fue no justificar suficientemente el “alzamiento”, no dejar suficientemente claro que los militares no querían la guerra. Que hubo una oferta del Presidente de la República para un Gobierno de coalición, rechazada por el Jefe del Gobierno, que habiendo perdido las elecciones, hizo un truco de prestidigitación para hacer creer a la población que las habían ganado, sin haber concluido el recuento. Y así dar el verdadero golpe de Estado para hacerse con el poder. Lo que aún les duele es que les salió el tiro por la culata. Aunque no se fueron con las manos vacías.


Que vienen los rojos
Froilán I de España, el "Cuidadito..."
#2

A ver que cojones son capaces de hacer hoy los listos que tenemos que aguantar en 16 años.


#3

No me queda claro el mensaje. “listos que tenemos que aguantar” es ambivalente. ¿A que 16 años te refieres? Si es a la edad del lector lo hubiera entendido mejor si hubieses dicho “con 16 años”


#4

Hablo de la referencia que haces al desarrollismo.


#5

@Rachel repasé el libro pensando en mi Hija pequeña, sigo a APR y le leo semanalmente, tengo varios/bastantes libros suyos de todo tipo. Casi lo tiro a la papelera de la librería. En esto se le nota el anticlericalismo, y mete a todos en el saco del “Nacional-Catolicismo”… ya irá cambiando.

…En cuanto al “Oriamendi” me toca muy de cerca y lo disfruto cuando suena. Ddecir que en mi Familia, de ambas, Materna y Paterna, procedo de Tradicionalistas y de Liberales. Pero los liberales y los Carlistas luchaban y morían con la bandera de España.

…Alguno se transfluyó al nacionalismo (perversión antiespañola de los pseudocarlistas).

@Hustler, creo que comparaba la España actual de la de los Lópeces, con agravio para los actuales…


#6

@Rachel no entiendo muy bien, es una aportación propia tuya ¿verdad? no estás haciendo un resumen del libro… no me enteré muy bien si cuentas tu relato o relatas el libro.


#7

Veo que eres de la epoca del pizarrin jeje
Un aporte muy interesante!


#8

Es mi manera de ver lo que pasó. El libro se limita a la guerra ya desencadenada. Pero opino que a los jóvenes lo que hay que enseñarles es a estar alerta para evitar verse envueltos en otra. A tener siempre presente que puede haber intenciones ocultas en las actuaciones políticas. A no dejarse manipular.


#9

OK, Rachel, comprendido. Me ha resultado muy interesante, tocas muchos temas que no suelen salir sobre cómo era la vida en esa época (a mí lo que me han contado coincide es muy parecido a lo que cuentas sobre la escuela, la alimentacion, los niños, etc).

A mí me gustaría hacerte varias preguntas

¿qué edad tienes? o al menos en qué década naciste.

¿y de que extracción te consideras?: campo/ciudad y dentro de eso de origen agricultores, burquesía, obreros, rentistas, nobleza o desclasados.

¿Tu familia ha tenido influencia política de algún tipo? alcaldes, concejales, gobernadores, incluye militares o cualquier cuerpo militar.

Geográficamente tu familia cayó en bando Nacional o Republicano.

Geográficamente sitúas tu origen en ¿de Madrid para abajo o de Madrid para arriba? ¿De Castilla La Vieja o de Castilla La Nueva? ¿De Levante o de Interior? ¿De la costa Norte? ¿O del interior? ¿En algún antiguo reino?

Durante los años 60-70, ¿tu familia participó en las revueltas juveniles?


#10

Caro amigo: Te agradezco la atención que me prestas. Es para mi un orgullo que de mi manera de escribir y por lo que escribo no descartes que pueda pertenecer a la burguesía, los rentistas o la nobleza. ¿Es que crees que un burgués, rentista o noble tendría una visión de la vida como la que describo?
Si la conversación entre nosotros fuese de vis a vis, podría contarte mas datos. Pero debes tener en cuenta que ya expongo demasiado de mi identidad - y por tanto de mi intimidad - con tener una dirección IPv4.
Lo que te interesa puedes deducirlo de mis escritos (no quiero decir correo o post). No obstante, he de decirte que por mucho que conozcas de una sola persona no te será de gran ayuda. Menos de mi persona, que para nada es extraordinaria.
Lo que te puede enseñar es hacer un ejercicio de extrapolación de un individuo a una sociedad y hacerte una idea de como una determinada situación política puede condicionar la vida de las personas, aunque no participen en la toma de decisiones.
Fíjate que hablo de la vida rural en el apartado comida: recoger frutos silvestres, cuidar un cerdo y un gallinero, la trilla en la era…
Fíjate que hablo de la vida “poligonera” en la ciudad y lo que hacían los adolescentes y jóvenes.
Pero eso no es lo importante.
Tampoco es importante saber que mi niñez, adolescencia y juventud se desarrolló en tierras castellanas viejas o que mi familia no tuvo nunca influencia política.
Menos importante es saber si la zona era lo uno o lo otro. Toda España era republicana de buen grado o a regañadientes.
Lo verdaderamente importante es saber que la lucha por el poder se desata entre unos pocos y que esos pocos involucran a todos. Que cuando llega la confrontación, los pocos se escabullen y abandonan a su suerte a los que han embarcado en la confrontación.
He reeditado el escrito, he añadido algún emoticono de “ironía” y he destacado en negrita alguna frase.


#11

Lógico. El libro está dirigido a niños y adolescentes, dicho por el propio autor. Dudo mucho que los adultos que se suponen ya formados en algunos temas necesiten de ilustraciones. Yo también lo leí y me esperaba esa “decepción” que comentas porque le había escuchado en una entrevista indicar que no era una lectura adulta.

http://www.perezreverte.com/libro/656/la-guerra-civil-contada-a-los-jovenes/

De hecho estoy seguro que si le das tu post a un chaval de quince años no sabe posiblemente ni de lo que estás hablando. Buena información aportas.


#12

Para niños


#13

#14

Nada más simple que un poco de data mining en el foro … y voilà!

Si es verdad lo que escribió el pasado 1 de abril, Don Emilio es el abuelo del club. Y si sigues escarbando llegas a muchos más datos, también revelados por él:



#16

Buenos cuadros de CARLOS SAENZ DE TEJADA Y LEZAMA


#17

https://twitter.com/Duelelab/status/958282081167138821


#18


#19

Clap, clap, clap…


#20

https://twitter.com/APES_Cat/status/1005563061053292550


#21