El suicidio del feminismo

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Hoy por hoy, la bola de nieve de las feministas del Me Too norteamericano tiene forma de iceberg gigante. Ya hay cifras y estadísticas sobre cómo ha afectado a las empresas. Ciertamente, el escenario que dejan las feministas en el entorno del trabajo es tenebroso, oscuro y distópico. Y aún peor, las mayores damnificadas de las “proclamas feministas”, paradójicamente han sido las mujeres.

De paradójico en realidad no tiene nada. Es una consecuencia directa de la persecución injusta al hombre que está ejerciendo el femimarxismo, y como si de un matón de clase se tratara, se le combate con fuerza o como en este caso, haciéndole el vacío.

Una nueva investigación realizada este año por la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM) en Estados Unidos confirma que casi un tercio de los 1.034 ejecutivos encuestados dijeron haber cambiado sus comportamientos a un nivel moderado, grande o muy grande. Y atención, porque los jefes han hecho tres cuartos de lo mismo. El informe desvela que una cuarta parte de los 1022 gerentes también dijeron que habían cambiado sus comportamientos.

En California, el primer trimestre del año, las denuncias de las mujeres en el entorno laboral que supuestamente han sido agredidas sexualmente se ha incrementado hasta un 83%. Esto da escalofríos. ¿Tan depravados son los varones en el puesto de trabajo?

Los varones son el mal. Muerte al machirulo.

Las organizaciones deben tener cuidado de no crear una cultura de culpabilidad hasta que se demuestre su inocencia y no podemos tolerar otras consecuencias no intencionadas". La incertidumbre de lo que constituye el acoso sexual ha hecho que algunos hombres se sientan incómodos con las compañeras y se muestren cautelosos acerca de cómo cambiar las dinámicas del lugar de trabajo.

A las organizaciones les importa el cash, no destruir la vida de las personas.

Los ejecutivos no invitan ya a colegas femeninas a viajes, a eventos de noche o a sus círculos cercanos para evitar cualquier situación que pueda percibirse incorrectamente. De este modo, se reducen las oportunidades de ascender o escalar laboralmente para las hembras.

Joyce Chastain, presidenta de Chastain Consulting en Florida, narraba la situación de pánico laboral que su padre estaba viviendo en el trabajo. En vista de que el Me Too no deja títere con cabeza, el hombre optó por una solución que ya practicaba el vicepresidente Mike Pence: llevar a su esposa a todas las reuniones donde hubiera mujeres. Chastain contaba cómo su padre, un señor con un cargo importante, “no viaja jamás con una mujer soltera sin su madre”. Tampoco “come ni toma cafés con trabajadoras sin su esposa”. Además, el progenitor de Joyce se preocupa por evitar estar solo con una mujer, “llegando a salir de la misma habitación u oficina si así ocurriera”.

Leo estas cosas e inevitablemente me entra la risa, porque el hecho de que un hombre tome la decisión de ir acompañado de su esposa a reuniones con mujeres me parece casi una idea sacada de una película de Leslie Nielsen. Desgraciadamente esto es real.

Es llamativo cómo las denuncias de acoso sexual o comportamiento inapropiado en el lugar de trabajo no necesariamente condujeron al procesamiento de los acusados.
En muchas ocasiones, la víctima solía negarse a participar en una entrevista de seguimiento con un fiscal, un paso necesario para continuar el proceso.

Vamos que, en realidad, lo que buscan es sacarle la pasta al tío que denuncian o simplemente joderle la vida.

Ahora, cabe preguntarse si este miedo escénico laboral de los hombres llegará a España o no…

¿Qué opináis?, ¿llegará esta locura?

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Que son solo cuatro hijas de puta y fin. La mayoría de mujeres son de bandera. Vivo tranquilo. Y yo contrataria a mujeres sin miedo siempre y cuando sean validas, al igual que a hombres, sin discriminación ninguna.

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Para una cadena de montaje reconozco que las mujeres son las mejores. Para tareas administrativas reconozco que las mujeres son las mejores ya que son ordenadas y sistemáticas.

Para roles de liderazgo suelen crear mal rollo y fomentar las envidias e insidias y premiar a las coleguitas y promocionar al jovencito guapo de turno.

En un entorno de mujeres con una mujer al mando nunca he visto más mal rollo.

En el trabajo la mujer es el peor enemigo de la mujer.

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Las mujeres ruidosas no buscan trabajo, ni se forman, ni cumplen sus metas. Se dedican a llorar su victimismo. Una mujer trabajadora es una jabata, productiva como nadie.

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Totalmente de acuerdo. Pero es que a esas cuatro psicópatas les permiten meter tanta presión a la sociedad, que la sociedad en vez de hacer frente al problema acaba por tomar un camino intermedio que perjudica al conjunto de las mujeres.

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Que si llegará a España?, o somos tontos o alguien esta ciego, claro que ya a llegado a España, zETAp nos la metió doblada con la ley de las feminazis

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