El tema del Taxi vs. Cabify


#1

Muy buenas a todos.

La semana pasada en Madrid hubo huelga de taxistas y montaron una bastante gorda, salió en las noticias, aparecieron imágenes en todos los periódicos, hubo hasta quien recibió una ración de champú de huevo

Mi pregunta es: ¿Qué opinión os merece esta guerra? ¿Habéis usado alguna aplicación? ¿Sois más de coche propio siempre? ¿Alguna experiencia mala con los taxis?


#2

Pues como en todas las guerras losdos tienen parte de razón.

Por un lado tienes a los taxistas, personas y familias que se han endeudado hasta las trancas y están viendo como lo que pensaban era su futuro no lo va a ser…eso no les da la razón pero ayuda a entender el estado de nervios.

Por otro lado Cabify que no hace nada ilegal y les prenden fuego a los coches, amenazan…etc…

Donde están los puntos de vista?

Los taxistas con la ley en la mano dicen que debe haber una licencia VTC en una proporción (no recuerdo) 1 a 30 (está mal) pero en realidad hay 1 a 7.
Así que se quejan.

Cabify tiene las licencias compradas legalmente y solo quiere trabajar.

Y ahí tienesel conflicto…alguien se forró vendiendo licencias y a los demás que les den.

Como acabará?

Pues muy mal para los taxista…el problema es lo que se lleven por delante queseguro que habrá mas de un inocente.


#3

Ayer domingo, como suscritor de bonillaware, me llegaba éste correo, el cuál copio y pego íntegro. Opinión discutible en algunos aspectos, pero bajo mi punto de vista, acertada y demoledora:

El futuro y el taxi

El pasado martes, el sector del taxi secundó masivamente una huelga -para protestar contra Uber, Cabify y el “salvaje neoliberalismo” estartapil que estas representan- que generó conversaciones encendidas y apasionados debates en redes sociales.

La respetuosa confrontación de ideas y opiniones siempre es positiva, el problema llega –como en este caso- cuando estas se basan en un puñado de mentiras. Porque ni es verdad que lo que se celebró el martes fuera una huelga sino un cierre patronal, ni tampoco se protestaba contra Uber o Cabify, sino por la concesión de licencias VTC.

Pero, antes de ahondar en las falsedades que tiñen el conflicto, no está de más recordar una verdad incómoda: la gente no es imbécil. Y la gente no usa Cabify o Uber porque tenga una especial inquina contra los taxistas o porque sigan los ideales liberales de Jovellanos, sino porque -hoy por hoy- proporcionan un mejor servicio. Punto.

Sin embargo, en vez de intentar adaptarse y superar a su competencia, los taxistas no sólo quieren perpetuar un modelo caduco, sino que exigen que el Estado lo proteja. Repasemos los argumentos con los que justifican sus peticiones y que cada uno llegue a sus propias conclusiones.

Bonilista - El Taxi y el futuro

Los taxistas sólo quieren "que se cumpla la Ley”

Bueno, en realidad quieren que se cumpla la Ley que les gusta. De hecho, cuando la Ley no les interesa, utilizan toda su fuerza para derogarla. Como, por ejemplo, la Ley Ómnibus que pretendía liberalizar el sector en 2009, cuando Uber no tenía ni siquiera una beta pública y Cabify no existía.

Lo consiguieron en 2013, pero hasta 2015 no se desarrolló el reglamento de la misma, por eso el Tribunal Superior de Justicia de Madrid está fallando a favor de la concesión de licencias VTC (alquiler de vehículos con conductor, las que se exigen a los conductores de Cabify o Uber) solicitadas durante ese periodo. Ese es el principal motivo de la “huelga”.

La enésima chapuza legislativa de nuestros políticos introducirá hasta 3.000 nuevas licencias (actualmente hay 1.964 licencias VTC por 15.776 de taxi), pero el principal favorecido por las concesiones no son Uber ni Cabify, sino Juan Ortigüela. La protesta del martes es contra esta jurisprudencia. Ni más, ni menos.

Los taxistas luchan contra la precarización del empleo

Puede que sea cierto, pero desde luego eso no tiene nada que ver con las reivindicaciones de la protesta del martes. Aunque muchos lo confundan y otros promuevan dicha confusión, no es lo mismo ser taxista que trabajador del taxi. El primero tiene una licencia, el segundo no… ni tampoco, necesariamente, un contrato estable.

Aunque muchos lo desconozcan, uno de los taxistas más famosos de este país es Torbe, el famoso magnate de la industria del porno, que compró una licencia de taxi como inversión y que, como muchos taxistas, “subarrienda” su coche a conductores que trabajan a cambio de un fijo o de un porcentaje de las carreras. ¿Recordáis alguna huelga sectorial para luchar por los derechos de esos trabajadores subcontratados? Yo, tampoco.

Los taxistas defienden un servicio público

No. Los taxistas no son funcionarios ni quieren serlo. Lo que los taxistas defienden es un negocio privado, pero regulado –y, sobre todo, RESTRINGIDO- por leyes públicas. En teoría, para garantizar un servicio de calidad a un precio razonable. Pero, si esto fuera así, ¿no deberían concederse las licencias en concurso público a los solicitantes con más méritos cuando alguna quedara libre? Sin embargo, los taxistas han estado especulando con dichas licencias –en Milanuncios hay una sección específica de compraventa de licencias- llegando a venderlas por hasta 200.000€.

¿Os imagináis que un médico de la Seguridad Social pudiera vender su plaza al licenciado en medicina que más pagara por ella, aunque fuera un zote que hubiera tardado 20 años en acabar la carrera? Pues eso es lo que está pasando en el sector del taxi actualmente. Y, por cierto, también en el sector de la farmacia. Todo siempre, por el bien del ciudadano, claro.

Los taxistas están preocupados por la seguridad de los pasajeros

¿Seguro? Entonces… si liberalizáramos las licencias VTC a cambio de exigir a coches y conductores los mismos requisitos que se les exigen a ellos, ¿se acabaría el problema? Por supuesto que no. Lo que preocupa a los taxistas son esas sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que están haciendo saltar por los aires el ratio 1-30 (una licencia VTC por cada 30 de taxis) establecido por el Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres de 2015. La seguridad de los pasajeros de los VTC nunca les preocupó especialmente hasta que la tecnología y el incremento de licencias crearon una tormenta perfecta que empezó a afectar a su negocio.

A los taxistas les afecta la competencia desleal

En realidad, les afecta la competencia a secas. Ese famoso ratio de 1 licencia VTC por cada 30 de taxi no obedece a ningún sesudo estudio sobre la ordenación del transporte público, sino a un criterio arbitrario negociado por ellos mismos con el gobierno de turno.

Pero el principal enemigo de los taxistas no es la competencia, ni el precio del servicio, ni tampoco la tecnología, sino ellos mismos.

Nunca he usado Uber en Europa, pero lo que proporciona Cabify es una experiencia consistente, con una mínima calidad garantizada, es decir: una marca. La gente prefiere tener la seguridad de que sus expectativas serán satisfechas. Por eso es capaz de pagar 5 euros por un café en Starbucks, porque saben que se tomarán el mismo café en Estambul que en Kansas City.

Y ahí es donde han fallado los taxistas, en conseguir crear una marca. Hay excelentes profesionales y también maleducados y sinvergüenzas, pero el sector no ha desarrollado ningún sistema para autoregularse y garantizar una mínima calidad de servicio. He oído despotricar a muchos taxistas de sus compañeros, pero nunca he visto una iniciativa sectorial para exigir al ayuntamiento que revocara las licencias de aquellos conocidos por sus malas prácticas. Al contrario, siempre han trasladado la responsabilidad al pasajero -“si es verdad que un compañero ha hecho eso, denuncie”- y… aquí estamos.

Yo, en concreto, me convertí en fiel cliente de Cabify después del segundo taxista que no quiso llevar a mi mujer y a mis dos hijos pequeños –cualquiera que tenga niños sabe lo inhumano que es dejar en tierra a una madre sola en la calle con dos críos- porque le venía muy mal sacar sillitas y guardar carritos o, simplemente, porque nuestra casa pillaba “muy cerca” del aeropuerto y la carrera no les compensaba.

¿Quiere eso decir que soy un cerdo neoliberal al que no le importa nada ni nadie? Quiero pensar que no. No uso Uber porque está en las antípodas de los valores que siempre he defendido. No dudo que hay excelentes profesionales trabajando allí, pero chapotean en una ciénaga donde “todo vale con tal de ganar”: crear miles de reservas falsas que luego cancelaban para fastidiar a su competencia-, saltarse las reglas de juego, ignorar denuncias de acoso sexual, espiar a periodistas críticas con su modelo o, directamente, robar tecnología.

Sí uso Cabify y, como consumidor responsable, suelo hablar frecuentemente con los conductores y les pregunto por su trabajo. Antes, la mayoría eran autónomos y estaban satisfechos con el servicio. Ahora, hay muchos asalariados de “floteros”, gente que compra licencias VTC como inversión. Supongo que Cabify dirá que la única manera de impedirlo será liberando el sector, pero nada les impide vigilar las condiciones laborales de los conductores e imponer unos mínimos. Si no lo hacen, me perderán como cliente.

Porque creo que el capitalismo socialmente responsable está perdiendo la batalla y, si miramos a otro lado hoy, mañana nuestros hijos vivirán en una Sociedad derrotada. Disculpadme si, en vez de luchar por evitar la reconversión del sector del taxi, prefiero hacerlo por el futuro.


#4

Los taxistas son unos hipócritas de tres pares de cojones.
Se van a Madrid a montar el pitote para defender su pan ( Cosa que me parece perfecto, que defiendan lo suyo ) pero luego quieren meter la mano en el pan de otro, en este caso, en el sector sanitario. Los taxistas quieren abrirse un hueco en el negocio del transporte sanitario
Y no es solo en Cantabria, que es en lo que me atañe a mi, por lo visto es en más comunidades donde ya lo hacen.


#5

Yo personalmente no conocía Cabify, no me gustaba Uber ni su forma de trabajar y por fuerza mayor muchas veces me he visto obligado a coger el taxi. He tenido experiencias neutrales y malas, casi siempre por el pago, algunos me han puesto mala cara por pagarles con un billete de 20€ y otro directamente me “regaño” por no decirle que iba a pagarle con tarjeta, que era un engorro enchufar el datáfono

En la huelga pude ver en Atocha a gente haciendo barbaridades, tirar huevos a coches con licencia VTC, cortando el tráfico, lanzando cohetes…Trabajo al lado y cuando acabaron coincidí con algunos en el tren de cercanías y era unos garrulos de cuidado

Descargué la aplicación, y el amigo @Nipolas tiene toda la razón, tienen una marca, una seña de identidad, me recogió un coche limpio, con una persona arreglada que no me habló de tonterias y encima me permitió pagar a través del móvil, sin preocuparme. Un recorrido que suelo hacer al ser la casa de unos amigos me salió por poco más de la mitad que un taxi, y encima me recogió en el sitio que quería, sin esperar a pelearme con nadie

Conmigo han conseguido lo contrario con la huelga, yo era usuario de taxi, más por necesidad que por ganas, y ahora voy a pasarme definitivamente a Cabify después de dos viajes con ellos, porque me han asegurado que tendré siempre un servicio sin sorpresas.


#6

Completamente de acuerdo contigo.
Sólo quiero aclarar que el artículo no es de mi autoría, todos los créditos al gran Bonilla (bonillaware.com).


#7

de acuerdo en todo lo dicho aquí, es un grupo privilegiado que lucha por no perderlos. No creo que sea un sector que deba estar intervenido por la administración en el modo que lo está actualmente.

Leí este fin de semana un simil como si correos se hubiera puesto en huelga contra el email. Pues algo así, que igualen los servicios y no tendrían nada que temer


#8

No es un tema de precios. Las carreras son muy parecidas, algo más caras cabify… es un tema de servicios.


#9

La historia se repite. Ya pasó con los mineros del carbón, los faroleros, los serenos, los fabricantes de sombreros de copa y bombines,…adaptarse o morir. Palmamos mucha pasta subvencionando a un sector del carbón ineficiente para que no la liaran. Espero que no pase lo mismo con el taxi.