Encuentros indeseables


#1

Cuando hablamos de encuentros indeseables no solo hay que tomar en cuenta la cercanía que tienes con el sujeto en cuestión, hay otras variables que también son importantes: la temática, la intención y la estética… no es lo mismo que te hable una joven guapa y limpia para preguntarte la hora a que lo haga una vieja desarreglada en la cola del supermercado para criticar lo que llevas en el carrito.

Lo de hoy fue una situación inoportuna y además ineludible como cuando sales de tu casa con prisa, se abren las puertas del ascensor y de su interior sale el vecino más pesado del edificio, ese al que siempre le apetece quedarse en el portal a conversar sobre actualidad o contarte historias íntimas de su familia que te dan un poco de vergüenza ajena y pasas 15 minutos buscando una pausa en la conversación para poder despedirte guardando las maneras cuando lo que en realidad estás pensando es “no me interesan los brackets de tu hija, pesado ¿por qué no te vas de una vez?”

Hay encuentros que siempre son indeseables: a nadie le gusta encontrarse con los voluntarios de ACNUR y por lo tanto es fácil evitarlos. Pero hay otros casos en los que no sabes que el encuentro será indeseable hasta que estás metido hasta el cuello en una interacción desafortunada y es imposible dar marcha atrás. En el caso del vecino estás obligado a escucharlo, nadie quiere crear mal rollo en el lugar en el que vive, pero las respuestas son más volátiles si te lo hace un desconocido en un lugar público.

El caso de hoy es una intersección de lo peor de cada categoría: una perroflauta me paró por la calle para darme un sermón sobre el trato correcto que se le ha de dar a un perro.

Cercanía: ninguna, una completa desconocida.
Intención: hacerme parecer un maltratador de animales y quedar muy bien por contraste
Temática: animalista
Estética: camiseta de AC/DC, pantalones bombachos, etc.

Descripción del encuentro:

Primero tengo que aclarar que tengo un perro que es más bueno que el pan pero tiene un solo defecto y es que es un perro muy intenso. Eso significa que todo lo que hace lo que hace con pasión. Un perro normal se come un plato de comida, mi perro se lo traga en un santiamén, no conoce lo que es masticar, y muchas veces termina con hipo. Un perro normal te saluda cuando llegas a tu casa, pero para mi perro no es suficiente con mover la cola, mi perro sale disparado desde donde esté, se te tira encima con todas sus fuerzas y si tienes suerte no te tumba al suelo

Cuando salgo a pasear a mi perro lo que hago por lo general cuando veo venir a otro perro es evitar que el mío lo vea, incluso cruzo la calle para evitar un encuentro con otro perro porque sé lo que eso significa y lo que conlleva. Pero hoy estaba de espaldas recogiendo sus deposiciones con la bolsita cuando mi perro tiró tan fuerte de la correa que por un momento perdí el equilibrio y casi termino en el suelo embadurnado de mierda, la mierda que estaba en proceso de meter en la bolsita. Cuando me di la vuelta para ver qué era lo que había desencadenado el frenético tirón, la causa era un pinscher con una dueña medio idiota que viendo la situación en lugar de llevarse a su perro se quedó mirando la escena con cariño. Todo esto pasó en una fracción de segundo y mi reacción natural fue gritarle a mi perro “NO” y tirarle muy fuerte de la correa, en parte porque tiene que aprender a moderarse y en parte porque a nadie le gusta perder el equilibrio con una bolsita llena de mierda en la mano.

Así que sigo andando con mi perro buscando un basurero y pensando que el camino a casa va a ser una tortura (mi perro se despiporra cuando se encuentra con otros perros por la calle y después va tirando todo el rato, no hay quien lo calme) cuando escucho una voz de mujer detrás de mí. Era una voz grave y ronca típica de española fumadora de mediana edad, pero cuando se puso delante de mi y me cortó el paso me di cuenta de que no debía llegar a los 30. El aspecto era lo que más echaba para atrás… raquítica, con una de esas caras que son como una calavera cubierta de cera, como la de Joni Mitchell pero morena, con una indumentaria perroflautil y seguramente olía a incienso aunque no me acerqué lo suficiente como para comprobarlo.

La perroflauta me estaba increpando con un tono dulce casi como de madre, diciéndome que tengo que dejar que mi “perrete” se acerque a las personas y a los animales, que no debo tirarle de esa manera… se puso a acariciar a mi perro diciéndome “te das cuenta? se me acerca y no pasa nada!” como si yo no conociera a mi perro y no hubiese tenido ya la oportunidad de ver de primera mano cómo reacciona mi perro en cada situación durante los últimos 3 años. No, esta perroflauta sabe mejor que yo cómo reaccionará mi perro. Pero como me sobra la educación decidí asumir que no había visto el inicio de la escena del tirón y no se percató del tema de la bolsita. De manera que se lo expliqué: “no, mira, lo que pasa es que la mierda, la bolsita, mis pantalones impolutos blabla” pero no, no había forma, la perroflauta seguía dándome los 101 tips para criar a tu perro con apego intercalados con “que perrete más bueno… A que eres muy bueno, ¿a que sí?” Cuando creía que el encuentro se acercaba a su fin en lugar de callarse y seguir andando la perroflauta me dijo:

“¿Y por qué está tan gordo? No sale mucho a pasear ni a hacer ejercicio ¿no?”

Entonces ya me dio todo igual, me fui sin decirle nada más y la dejé hablando sola. En mi cabeza no entra parar a un desconocido por la calle para criticarle al perro o a los hijos, para darle consejos sobre cómo educar a un perro o a un niño y meterse hasta el punto de increparle acerca de los hábitos alimenticios o las rutinas de ejercicio del animal.

Para terminar este es un hilo para documentar cualquier encuentro incómodo, indeseable o disparatado con gente que parece no entender muy bien cuáles son los límites en el trato a las demás personas.


Cosas de sudamericano
#2

Yo tengo dos perras, muy intensas también, sé perfectamente de qué hablas. Por suerte no me he encontrado con ninguna perroflauta que trate de darme lecciones caninas, lo que me faltaba vamos.


#3

Mi pequeñito Dr. Lecter tiene un carácter parecido. ES un chuchazo de papá rott weiller y mami dios sabe qué nada agresivo pero que pasa de cero a cien en medio segundo. Súmale que tiene un problemilla con las gándulas anales (cosas de perros…) y después de hacer sus deposiciones le da por saltar y correr, atado siempre. Con lo cual tengo que hacer una suerte de equilibrismos si no quiero convertir la zona en un desastre y que en otra zona (posiblemente muy lejos) esté mi perro arrastrando mi brazo.

Por tanto, antes de hacer toda la operación bolsita debo darle alrededor de un minuto hasta que se tumbe y se quede tranquilo,aunque tranquilo en plan guerra fría. Podría hablar de un encuentro puntual, pero no. Es constantemente, excepto cuando no lo bajo en hora punta. Siempre hay algún gañán que, o bien, aprovecha ese minuto de parón par decirme lo cerdo que soy por no recoger las deposiciones y luego irse orgulloso tras dar una lección cívica a un indeseable como yo. O bien, aparece el vecino enrollado. Estos genios siempre aparecen por sorpresa, como si subieran del subsuelo en un ascensor invisible con su perrito, que normalmente son dos, y los ponen al lado de mi perro para que tire más. Encima estos animales externos siempre son de los que ladran y se quedan quietos mientras el mío intenta dar vueltas alrededor de ellos con mi brazo arrastrando detrás.
Se puede decir que desde que tengo perro, los encuentros indeseables son de continuo.

PD: Entre estos gañanes se encuentra la maruja, el señor mayor, el quinceañero con rastas, todo parecido. La tía buena del barrio nunca para.


#4

Tengo hijos mellizos. Desde que nacieron es una constante que en cada paseo me pregunte algún desconocido (normalmente algún jubilado aburrido) si son naturales, para, a continuación, empezar a divagar sobre la gran cantidad de gemelos que hay hoy en día.

Aguanté estoicamente durante mucho tiempo la indiscreción de la gente. Pero la situacion terminó por superarme y, a pesar de lo prudente que soy, las contestaciones cortantes (tipo no, funcionan a pilas) empezaron a surgir con naturalidad.


#5

Yo tengo una perra de raza gos d’atura català, o pastor catalán, que es un puto nervio. Necesitan correr una barbaridad y son muy sociables. Pero la gente los ve tan grandes que cuando paso con ella por la calle las madres apartan a los críos como si fuera un demonio y me echan miradas reprobadoras aunque ella sólo quiere jugar.

Mis padres tienen dos chihuahuas de los que no llegan al kilo y medio cada uno. La verdad es que como raza es un desastre porque es lo más giñado que te puedes echar a la cara, siempre van mirando a uno u otro lado y no se les ve muy tranquilos en un mundo donde todo es exageradamente grande para ellos.

Pero tienen una particularidad: le echan huevos a la vida.

Cuando me los he tenido que quedar al cargo porque se han ido de viaje, me encanta pasear con ellos en zonas concurridas por críos. Es una delicia ver como se acercan los niños corriendo porque ven perretes adorables y se caen de culos porque éstos se revuelven.

Luego soy yo el que les tiene que echar miradas reprobadoras a los padres. Mis perretes van atados y sus críos no. Que se jodan.


#6

“¡Qué guapos que son! ¡Y qué rubios! ¿Para cuándo la niña?”


#7

Cercanía: ninguna, una completa desconocida en la sección de ropa de bebé de El Corte Inglés.
Intención: hacer sentir a mi mujer que no tendría ni puta idea de como llevar el embarazo, parir y menos aún educar a lo que llevaba en su vientre.
Temática: Vieja loca
Estética: Ropa de mercadillo y, más tarde descubrí, carrito de bebé andrajoso con un muñeco dentro.


Descripción del encuentro:

Mi mujer y yo, ilusionados durante el embarazo de la primera (de 22 semanas) nos fuimos una tarde a El Corte Inglés.

Todo iba bien. Mi mujer hablándome de mil tipos de prendas que necesitábamos, mil recambios, mil accesorios y yo encantado viéndola tan guapa (las mujeres embarazadas tienen el guapo subido siempre).

Me desvío a la zona de zapatería (me gustan mucho los zapatitos y deportivas tamaño miniatura) y me quedo allí empanado.

Al poner rumbo a la zona donde estaba mi mujer la veo a lo lejos hablando con una señora mayor y gesticulando. Antes de llegar allí veo que mi mujer ya no sonríe y busca mi mirada mientras viene hacia mí.

Mientras nos dirigimos a la zona de zapatería donde le digo que hay cosas chulas me explica que la vieja la ha hecho sentir mal por no saber, todavía, que nombre le íbamos a poner, por llevar tacones ya que eso iba a joder al feto y por una serie de mierdas que a la abuela ni le iban ni le venían pero que hicieron que mi mujer se sintiese juzgada de mala manera.

Mi reacción fue la de buscar a la vieja para decirle cuatro cosas pero mi mujer me pidió que fuesemos a la cafetería que tenia ganas de merendar e ir a la planta de complementos de señora.

Un bolso de Tous y una merienda después hicieron que ella olvidase el tema pero yo todavía lo recuerdo.

Lo que más me impactó fue saliendo del parking con el coche, ver a la señora en cuestión en la cera con un carrito de bebé antiguo y un muñeco dentro envuelto en trapos.


#8

Maravilloso mundo el de los encuentros indeseables. Yo odio hablar con desconocidos, es una sensación difícil de describir, algo parecido a la repulsión.

La educación juega en mi contra, y pese a sentir el deseo desbordante de marcharme sin mediar palabra alguna, nunca lo hago por respeto. Pero hace poco descubrí un sistema infalible para que los encuentros indeseables se tornen en un divertido momento. Se trata de coger el móvil, hacer como que lees un mensaje importante y activar la grabadora para luego reírte de la estabilidad mental de la gente.

Tengo varias conversaciones de gente que me asalta por la calle, parece que soy un imán para locos. El audio que comparto es un pequeño fragmento de una conversación de 20 minutos. Es una antigua vecina de cómica voz y dudosa cordura. Yo soy muy de asentir simplemente lanzando graznidos estilo aham, mmhm, ah… pero a los locos no les basta con recibir nulo interés, el objetivo de la gente normal es hablar y hablar pese a no recibir atención alguna.

De verdad, no tiene desperdicio.

https://vocaroo.com/i/s1e1vPmBmNz7


#9

Yo tengo dos perros, uno es macho y diminuto, pero el cabrón se cree un gran danés y se pasa ladrando a cualquiera que pase. La otra es hembra, es rescatada y es un amor de animal, como si estuviera eternamente agradecida con nosotros.

Todas las mañanas antes de ir a trabajar los saco a pasear y en algunas ocasiones por las tardes. En una de esas tardes, resulta que uno de los mocosos que viven en el coto se le ocurre sacar a pasear al suyo, justamente cuando los estaba haciendo yo.

Este perro es un pastor australiano, muy bonito, y se ve que es muy dócil con la gente, lo he visto jugar y correr con los niños y todo bien. Hasta aquí todo iba bien, pero resulta que mi perro, el macho cabroncito, al verlo, pues empieza a hacer su show de ladridos, gestos y demás, como diciéndole, aquí mando yo, este es mi parque, etc. (por sus ladridos, esa fue mi interpretación)
Para evitar líos, hice lo mas lógico, me aparté del lugar y los lleve a otro lado, lamentablemente el perro pastor se le suelta de la correa al niño este y viene directamente a nosotros con una expresión de furia y rabia y yo pensé, este hijo de puta nos va a comer, al menos esa es la impresión que me dio al verle la cara al animal venir como un rayo hacia donde nosotros estábamos.

Y si, efectivamente, esa era su intención, al llegar a nosotros se lanza directamente a darle una mordida a mi perro, el más pequeño, mi instinto me hizo levantarlos a los dos, colgándolos de la correa y hacer un giro de 360°, en ese momento ya los tenia a los dos en mis brazos, haciendo eso, pensé que ya se calmaría el otro perro y se iría, pero no, da un salto y se lanza sobre mí, buscando morder a alguno. Lo que hice fue, y creo que fue pura reacción de supervivencia, lo cojo del pescuezo, lo levanto y en un movimiento lo pongo al suelo, teniéndolo agarrado.

De verdad no supe como hice ese movimiento, porque después del susto, lo tenía agarrado del pescuezo en el piso, mis dos perros se habían soltado de las correas y estaban detrás mío, la cara del perro pastor cambió de una de furia, a uno como cachorro que esta siendo regañado por su madre.

Desde ese día, prefiero sacar a pasear a mis chuchos, muy temprano en la mañana, o ya en la noche.


#10

Me he sentido mal por tu mujer. Con la ilusión e inseguridades con la que se espera el primer hijo! Eso no tiene perdón.


#11

Por eso no lo olvido. Una embarazada primeriza, normalmente, sufre el acoso de todas las mujeres de su alrededor que ya han sido madres de una manera que roza la tortura psicológica.

La suegra dándole consejos, mi madre otros, su hermana otros, las primas, las abuelas, las tías… Toda mujer que ha parido parece tener la Piedra Rosetta de como gestionar un embarazo y lactancia correctamente.

:drama:


#12

Joder cuanto tiempo libre tenéis, que envidia :slight_smile:


#13

Jajaja
Aham…aham…
Maldita sea…tengo que buscar una grabación que le hice a una asistenta mientras me contaba, muy seria, cómo tanto ella como su hermana veían y oían espíritus en su casa, …tuve que decirle parase de hablar y volviese a su labor cuando me dijo que en mi casa también los había visto o sentido…
Una vez me regaló un cenicero de Drácula


#14
  • Ah! Y cuál es vuestro apodo como pareja liberal?
  • Cánovas y Sagasta

Mano de santo, oiga. No nos falla nunca. No los follamos nunca


#15

Ese sainete se lo he escuchado ya a mas de una empleada del hogar, me imagino que para poner nervioso o tocarle los huevos a los dueños de la casa cuando no está contenta con algo.


#16

¡¡Qué paciencia!! Las dos últimas frases, después de indicar que tiene una hermana, me resultan imposibles de entender.


#17

Me dijo que era muy fan de una especie de serie, o algo así, que se llamaba angelmen…así lo pronunció al menos
Debe ser algo así como la bruja Lola o yo que sé qué demonios


#18

Tuve tanta paciencia porque la estaba grabando, era más el deseo de reírme cuando se lo enseñara a mis hermanos que el tedio por aguantarla.


#19

Madre mía. Quise cerrarle la boca de un golpe, y eso que ni está físicamente cerca. Qué insufribilidad, qué malgasto de tiempo, qué colección de insulsas naderías. Acaba resultando repugnante interactuar con la gente sin poder filtrarla primero.


#20
  • Tu hijo no puede estar tanto tiempo en el ordenador… tiene que salir más a la calle, jugar con amigos…
  • Ya, pero mi hijo con 9 años juega con física de partículas, habla inglés perfectamente y toca el piano… y el tuyo?
  • Bueno… el mío se sabe la alineación completa del Madrid.
  • Aha, aha…

(En referencia a que todo el mundo sabe mejor que tú cómo criar a tus hijos)


Cuando me paran por la calle alguno de las ONG de turno a pedirme un donativo, siempre saco mi lado más Aussie, y le respondo en un perfecto acento de Queensland:

Nah yeah mate, I dunno Spanish…

Casi todos se quedan ojipláticos, y los que no, solo aciertan a soltarme un tímido “Ah, thanks”