Es preferible reír que llorar (Chistes malos, alguno de llorar)


#82

Llevaban 4 días de luna de miel sin salir de la habitación. Bajaron al restaurante a cenar.

Se acercó el camarero, preguntó que iban a beber y ofreció la carta a la recién casada. Ella la desdeñó diciendo “mi marido sabe lo que me gusta”

Y el marido, a la vez que cogía su carta, respondió dirigiéndose a ella contrariado: pero…¡habrá que comer algo! ¿no?


#83

Dos átomos de hidrógeno caen por una cascada, y uno le dice al otro.
-“Oye, creo que perdí mi electrón.”
-"¿Estas seguro?"
-“Positivo”.


#84

Primera mitad de los últimos años sesenta.

Una madre aleccionaba a su hija que se estaba acicalando para acudir a su primera cita a solas con un pretendiente.

Hija, ten cuidado, que los hombres son todos iguales y siempre buscan lo mismo. No te confíes demasiado.
Ten siempre presente que todo lo que hacen es con un fin.
Empezará hablándote con delicadeza, susurrando, te contará alguna cosa graciosa que te haga reír, cuando estés cenando te llenará la copa y te recordará a menudo que bebas…

Ten cuidado con el cava, que se bebe como agua fresca, pero te reconforta y relaja y te ablanda la voluntad.

Cuando lleguéis al postre, te cogerá de la mano, te hará caricias… No digo que las rechaces, pero ten cuidado hija.

Luego querrá ir a un sitio apartado y te besará. Primero en las manos, luego en la mejilla, después en los labios…

Luego te tocará los muslos y los pechos. Primero por encima de la ropa y luego por debajo…

Y por fin, querrá ponerse encima de ti. Y si eso pasa, hija mía, ¡yo me muero!

No te preocupes mamá, que eso no va a suceder.

Al día siguiente, la madre impaciente estaba esperando a que su hija se levantara de la cama y acudiese a desayunar. Cuando lo hizo, la madre preguntó: ¿qué tal anoche?

Todo como me dijiste, mamá. ¡Que lista eres! Pero ya ves que estás viva.

Y es que cuando quiso ponerse encima de mi, me dije: antes de que se muera mi madre, que se muera la suya. Y me puse yo encima.


#85
  • María… ¡qué felices éramos hace 15 años…!
  • Pero… ¡ si no nos conocíamos… …!
  • Por eso, María… por eso…

#86
  • Buenas tardes, venimos a abolir el sistema capitalista.
  • ¿Usted y cuantos Marx?

#87
  • Vengo a hacerme un aumento de pecho.
  • ¿Y su marido la apoya?
  • ¡No, no! Solo yo… las tetas

#88

En la escuela conté un chiste de química pero… no hubo reacción.


#89

El marido a la mujer: “para celebrar las bodas de plata te voy a llevar a Japón”.

¡ay que ilusión! ¡como me gusta! Pero, si ahora vamos tan lejos ¿que haremos cuando se cumplan las de oro?

  • Iré a buscarte.

#90

— ¿Dónde vas, Antonio?

— A por estiércol para las fresas.

— ¿Pero por qué no te las comes con nata, como todo el mundo?


#91

-Mamá, estoy preocupado. He perdido 2 kilos.
-Que pierdas dos kilos no tiene nada de malo.
-Hay unos colombianos que no opinan igual.


#92
  • Un forma de ser feliz es ignorar a la gente odiosa.
  • Buena frase, ¿De quién es?
  • Hacer como si no existiesen…
  • Ya, ¿De quién es?
  • … Y vivir

#93

Siempre tienes buen aspecto. Da la impresión de que eres feliz. ¿A que crees que será debido?

-A que no discuto nunca con nadie.

¡Va! No será por eso.

Bueno. No será por eso.


¿Qué música clásica estáis escuchando en éste momento?
#94

Un amigo le dice al otro:
-Tú… ¿Qué piensas de las mujeres cuando practican el sexo con nosotros?: ¿Lo hacen por amor o por interés?

  • La mía lo hace por amor…
  • ¿Cómo estás tan seguro?
  • Porque lo que es interés, no pone nada

#95
  • Se abre el telón y un tipo se tropieza partiéndose los dientes. ¿Cómo se llama el actor?
  • Sin ver este escalone

#96
  • A ver Jaimito. Si en un árbol hay 5 pájaros y le disparo a 2 ¿Cuántos pájaros quedan?
  • No queda ninguno señorita porque con el ruido de los disparos se van todos.
  • No es la respuesta que esperaba Jaimito pero me gusta como piensas.
  • A ver señorita ahora le voy a hacer yo una pregunta. Van dos mujeres por la calle comiendo helado una lo muerde y la otra lo chupa. ¿Cuál es la que está casada?
  • No se Jaimito. ¿La que lo chupa?
  • No señorita la que lleva anillo pero me gusta como piensa.

#97

Esto es una charla de dos amigos (una persona blanca juan y un negro) juan preocupado dice: la tengo asi de pequeña ==D . El negro yo como un niño de 6 años.juan sonriendo y mofa tan pequeña , responde el negro no de grande.


#98

El mensaje de @14.21 en Negligencias médicas, me ha hecho recordar un chistecillo. Va por ti @14.21

…Un día iba tan borracho, que me atropelló un coche y me di a la fuga…


#99

EMERGENCIA:

El electricista va a la sala de Unidad de Terapia Intensiva de un hospital. Mira a los pacientes conectados a diversos tipos de aparatos y les dice:

  • Respiren profundo: ¡Voy a cambiar un fusible!

#100

En el convento de clausura, las hermanas no se mostraban alegres.

La superiora llevaba un tiempo notándolo. Y estaba preocupada.
No era que la rutina de las obligaciones diarias no se realizase con absoluta puntualidad y eficiencia. No, que no mostrasen la debida dedicación y fervorosa devoción. No. No era eso.

Durante el recreo en el patio, echaba en falta la espontaneidad de las novicias. Sus carreras jugando a la toba, (pequeño golpe que un niño da con las yemas de los dedos en la espalda de otro, que corre y hace fintas evitando quedársela); sus risas cuando se pasaban la toba de una a otra…
Ahora, eran muy formales. Excesivamente formales. Extremadamente comedidas.

Cuando pasaba el cuarto de hora de recreo, la superiora dando dos o tres palmadas a la puerta del claustro, decía: ¡Hermanas, se acabó el recreo! Y no hacía falta decir mas. Nunca hizo falta. Ni cuando corrían y reían, ni cuando dejaron de hacerlo.

La superiora buscaba un remedio a la situación. Veía mustias a sus hermanas y quería fortalecer su salud física y mental.
Había barajado la posibilidad de traer a la biblioteca “literatura de evasión” de autores como Julio Verne, Emilio Salgari, Louisa May Alcott; o incluso tebeos de Mortadelo y Filemón o similares; y dejárselos sacar al patio o al claustro durante el recreo.
Pero, aunque esa literatura pudiese servir para relajar su mente, la superiora - que era previsora - quería también mantener la buena forma física de las hermanas, como método de prevenir lesiones en el corto plazo y enfermedades degenerativas en el futuro.

Estando en esta tesitura, llegó el día de confesión y aprovechó para comentarlo con el capellán, que sugirió comprar unas bicicletas e instalarlas en el claustro para usarlas única y exclusivamente durante el recreo. Y la idea agradó a la superiora.

Las compró, se las instalaron y enseguida se notó en la comunidad el efecto beneficioso que el deporte producía en las hermanas. Volvieron las risas, la competitividad, la alegría… Las hermanas se gastaban inocentes bromas mientras practicaban el deporte… Sus rostros volvieron a ser sonrosados. Volvieron a tener agitados los cabellos (que se adivinaba por algunos mechones que escapaban por el borde de la toca, empapados de sudor)…

Pero… manó un nuevo problema. Las hermanas se estaban volviendo un poco desobedientes.
La superiora se daba cuenta de que antes daba las palmadas al final del recreo y las hermanas acudían presto; y ahora eran remolonas y reacias.
Además, estaban perdiendo la humildad y se atrevían a replicar.
Decían cosas como:
¡por favor, madre superiora, déjenos un poquito mas!
¡¡por favor, por favor, un poquito mas, madre superiora!!
¡¡jo, madre!! ¡¡es que dura tan poquito el recreo!!

Y, temiendo que el convento se la iba de las manos, decidió hacer uso de su autoridad y cortar por lo sano.
Así que, tomada la decisión, a pesar de los pesares que causaba a su corazón tener que dirigirse a sus hermanas lanzando una amenaza; cuando se cumplió el cuarto de hora del recreo, hizo de tripas corazón, tragó saliva, dio las palmadas, y, como no obedecieron a la primera; de seguido dijo:

¡¡Hermanas!! ¡¡O me obedecen o mando poner el sillín a las bicicletas!!


#101

Esto es en un cuartel del ejército español donde el general llama a tres hombres que lucharon valerosa y heroicamente en una misión en Afganistán.

Una vez los tiene a los tres ahí delante les dice:

  • Bien señores, su Excelencia el presidente del Estado está tan contento con vosotros que ha decidido daros un premio.

Os vamos a medir en centímetros la parte de vuestro cuerpo que queráis,lo multiplicaremos por mil y os daremos su valor en euros.

El primero en ser llamado es el sargento García.

  • ¿Qué quiere usted que le mida García?

  • Señor, mídame de los pies a la cabeza.

El general saca el metro, le mide de pies a cabeza y exclama:

  • Felicidades, sargento, 185 centímetros, serán 185.000 euros para usted.

Y se va muy feliz el bueno de García.

Con esas que llega el segundo, el cabo Ramírez:

  • ¿Qué quiere usted que le mida cabo?

  • De los pies a la mano señor.

El chico levanta el brazo en alto tanto como puede, el general mide y le
dice:

  • Perfecto cabo, 202 centímetros, 202.000 euros.

Con esas que llega el soldado primero González, un tío con más tiros
"pegaos" que la ventana un bosnio, y antes de que le pregunte le dice al
general:

  • Señor me va a medir de la punta de la polla a los huevos.

  • ¿Está usted seguro soldado? piense que estamos hablando de mucho
    dinero

  • Señor, sí, Señor.

  • De acuerdo, bájese los pantalones por favor.

El general le coge la polla, empieza a medir y de golpe se queda parado, empieza a mirar por todos lados, levanta la cabeza y extrañado pregunta:

  • Soldado González, ¿dónde tiene usted los huevos?

  • ¡EN AFGANISTÁN, SEÑOR!