Historia de un narcotraficante [HECHOS REALES]


#1

Esta historia que os voy a contar es totalmente cierta, tan cierta como que es la vida de mi mejor amigo, una persona de buena familia que por azares de la vida terminó siendo narcotraficante.

Mis recuerdos de la infancia:

Mi amigo, llamémosle Manu, es de esos amigos que se tienen desde la cuna. Nacidos en el mismo bloque de vecinos con dos meses de diferencia, disfrutamos la infancia desde comienzo de los ochenta. No éramos niños normales, me refiero a que no nos gustaba el fútbol ni las competiciones deportivas, éramos más de subirnos a los árboles, jugar a los faraones egipcios y a los combates grecoromanos, y es que Manu, aunque nunca fue bueno en los estudios, era un niño increíblemente inteligente que pasaba el poco tiempo que estaba en su casa leyendo enciclopedias y buceando entre los cientos de libros que su madre siempre tenía amontonados por toda la casa.

En su casa tenían una silla de ruedas que utilizábamos para jugar. Nosotros teníamos que escondernos en cualquier rincón de su casa y él nos tenía que encontrar buscándonos desde la silla de ruedas con un cuchillo en la boca, era genial ver desde debajo de la cama cómo las ruedas se iban acercando hasta que se tiraba al suelo como un loco y te agarraba sin dejar de morder el cuchillo. Tuvimos una infancia de película.

En el instituto:

A los 14 años cada uno se metió en un instituto diferente, pero eso no nos distanció, todo lo contrario. Manu pronto se compraría una moto que amplió nuestras posibilidades recreativas. Y así estuvimos hasta casi terminar el insituto, pero en el último año, mientras yo pensaba qué carrera estudiar, él tiró la toalla y abandonó definitivamente los estudios.

El origen de todo:

Tras un par de años de asueto, sus padres cansados de tener a un zángano todo el día en casa le dieron un ultimatum. Manu, que por aquel entonces sólo salía de su casa para ir al gimnasio y a pescar, se enteró de un curso de buceo que se impartía en un pueblo de la costa gaditana. Así que se fue.

En esta etapa sólo nos veíamos los fines de semana que tenía libre. Me contaba que le estaban enseñando a preparar los gases que hay que respirar según la profundidad o cómo era posible soldar el casco de un barco bajo el agua. También me hablaba de sus compañeros, el de Málaga que era un pastillero amante de la música trance, el de Ibiza que estaba todo el día desnudo en el piso compartido, y el de la Línea de la Concepción, llamémosle Edu, que estaba allí por puro pasatiempo, ya que Edu era hijo de un importante narcotraficante y encargado de una parte de los negocios familiares.

Manu comenzó a ver en Edu un verdadero triunfador, un niñato de 20 años con sus manos enterradas en anillos de oro y conduciendo un flamante BMW M3. Recuerdo perfectamente que fue un día que coincidimos en los garajes cuando me contó que estaba planteándose meterse en ese mundo. Su idea era comprarle un kilo de hachis a Edu (al parecer el hachis de Edu era de una calidad extrema que le traía directamente el productor de Marruecos) para luego venerlo en pequeñas porciones a los fumetas del barrio, que no eran pocos. Yo pensé que había perdido el norte, le dije que estaba loco, pero él tenía las cosas muy claras.

Para sorpresa de él, vendió su primer kilo en pocas semanas duplicando todo lo invertido, así que volvió a comprarle a Edu dos kilos esta vez. Ese día me llamó para que fuera a su casa, quería que viera la mercancía. Me sorprendió porque creí que los dos kilos de hachis serían más grandes, básicamente son como ladrillos de arcilla. Me enseñó cómo calentaba el cuchillo para cortarlo en porcienes, posturas que se llaman. Calentaba el cuchillo con un mechero para cortar el ladrillo como si fuera mantequilla, lo dividía en 10 láminas y de esas láminas sacaba posturas de 15 y 30 euros. Era lo que se conoce como un simple camello.

El paso de camello a narcotraficante:

Al parecer el polen que traía era tan bueno que pronto comenzó a correrse la voz más allá del barrio, el boca a boca funcionó muy bien y no tardó en comprarse su primer coche. En esa etapa nos distanciamos bastante, yo no quería tener nada que ver con ese mundo y pensé que no tardaría en tener problemas, pero Manu además de pescar se pasaba el día pinchándose en el gimnsaio, así que entre sus músculos y su carisma a todo el mundo caía bien.

Al año se compró su segundo coche. Un deportivo rojo, ya eran palabras mayores. Los coches los compraba de segunda mano, así que engañaba a sus padres diciéndoles que le habían costado mucho menos. De hecho les dijo que estaba trabajando en un almacén, él salía de casa todos los días a la misma hora, tiempo que empleaba en llevarle el material a sus clientes, porque él era quien lo llevaba para evitar las aglomeraciones y por consiguiente las sospechas en su casa.

Fue una buena etapa, alguna que otra vez nos paseábamos con el deportivo, comíamos en buenos restaurantes, marisco, jamón y botellas de vino de 80€, eso para dos chavales de veintipico era jugar a ser Donald Trump. Yo estaba estudiando y a Manu el dinero no le importaba, así que me invitaba cada vez que salíamos a sitios caros.

La traición a su proveedor:

Ya eran varios kilos los que había vendido y Edu decidió subirle el precio. Manu que siempre ha tenido pocos tornillos y dos huevos enormes, dejó de comprarle a Edu y se buscó otro proveedor de Barbate. Se plantó allí una buena mañana, se metió en una de las peores zonas (la que está justo detrás del puerto) y preguntó a un fulano hasta dar con un importante narcotraficante que conocía sólo de oídas. Es decir, una verdadera locura. Pero ya os he dicho que Manu tenía una capacidad pasmosa para caer bien a la gente y este nuevo traficante resultó ser una persona de lo más amable y sencilla, así que congeniaron bien. Manu se cuidaba de vender el material lejos de la zona de Cádiz porque entre otras cosas se estaba jugando la vida.

Los coches se fueron sucediendo uno tras otro, Honda, Audi, Range Rover… aquel chaval que cazaba lagartijas conmigo ahora ganaba cerca de 10.000€ al mes, y yo mientras muriéndome de asco en la universidad. Llegó a decirme que no sabía donde guardar el dinero, en el banco no lo podía meter y en su casa era un peligro.

El problema de las drogas:

Como era normal llegó el día. Dinero, gimnasios, discotecas, deportivos, fiestas… jamás probó el hachis con el que traficaba pero ya llevaba tiempo consumiendo cocaína espodádicamente, hasta que el estilo de vida pudo con él y terminó consumiendo de todo, pastillas, cocaína, cristal, anfetaminas, ácido… entre eso, el winstrol, el primobolan y el spasmobronchal, terminó por demacrarse a un ritmo endiablado.

Yo ya había perdido todo contacto con él, sólo nos saludábamos cuando nos encontrábamos entrando o saliendo del bloque. Lo típico, “a ver si nos vemos, ¿te acuerdas de lo bien que lo pasamos aquel día?, tenemos que hacer otra barbacoa”…

Lo último que sé de él:

Hace ya varios años que no nos vemos, cada uno tiene su casa, su trabajo y su vida pero sé que al tiempo consiguió bueos clientes en Galicia. Por lo visto esta familia gallega le compraba el material por kilos, pero atención, para consumo propio, ya que éstos eran traficantes pero de cocaína. Jugaban en otra liga. Así que terminó por hacer viajes desde Barbate hasta un pueblo perdido de Galicia en un coche cargado con varios kilos de hachis que pagaban a precio de oro.

El traficante gallego se dedicaba a regalarlo a los clientes de su zona y a consumirlo en familia. Manu me contó que allí toda la familia se dedicaba al negocio de la coca, no había nada que ocultar. Llegó a ser uno más, compartía con ellos grandes banquetes en los que al terminar de comer, todo el mundo consumía cocaína y hachis, en familia. Se hizo tan amigo que lo metieron en sus negocios, Manu subía con el coche cargado de hachis y bajaba con el coche cargado de cocaína. No me hagáis mucho caso pero creo que me dijo que cada viaje se lo pagaban a 6.000€. Fácilmente hacía de 3 a 4 viajes al mes.

Así que esta es la historia de cómo mi mejor amigo, un niño de buena familia, feliz infancia y muy inteligente, terminó convirtiéndose en un carismático y rico narcotraficante.


¿Dimitirá Rajoy para evitar el gobierno del PSOE?
#2

#3

Nunca ha tenido ningun problema con algun proveedor, ni cliente ni nada?


#4

¿Sigue drogándose? Imagino que sí,¿no? Desengancharse de esas cosas tiene que ser difícil.
¿Qué edad tiene ahora?

¿Nunca tuvo ningún contratiempo en alguno de esos viajes en coche?


#5

Hay que tener los huevos muy gordos.


#6

@Spoderman jamás tuvo un problema, siempre iba de frente, pagaba en el momento y sabía tener la boca cerrada, a mí me contaba todo porque era su mejor amigo y nada tenía que ver con el negocio, de hecho me contó más cosas de las que me tendría que haber contado. Además no sé qué coño les pasa a los traficantes que parece que a todos les encanta la pesca, el de Barbate tenía un barquito con el que salían mucho, es decir que además de “relaciones laborales” llegaron a ser buenos amigos. Sus clientes se cuidaban de no tener problemas, su brazo era como mi pierna, era un animal, yo lo llegué a ver pelear con 4 a la vez y a los cuatro les partió la cabeza, pero aquella vez fue por un problema con una moto, nada que ver con drogas.

@Vanesa sé que durante un tiempo quiso dejar de consumir y creo que lo consiguió, ahora vive en una gran casa con su novia, rodeado de gallinas y plantas, siempre ha sido un amante de la naturaleza y bastante facha por cierto, el pasado verano me encontré a su hermano mayor en la piscina y estuvimos hablando de él, me dijo que estaba bastante bien y mucho más gordo, así que lo más probable es que haya dejado la cocaína. Ah! Y jamás tuvo ningún contratiempo en sus viajes, cuando transportaba nunca lo hacía en los deportivos, tenía un utilitario de lo más humilde.

@RatRater créeme que los tenía, y los tiene. De esas personas que nunca ha temido nada, para ponerte un ejemplo, cuando éramos niños además de subirnos a los árboles nos dedicábamos a hacer todo tipo de locuras, en nuestro bloque de pisos, entre las terrazas, hay una especie de ojo de patio pequeñito por el que discurren las tuberías de gas y entra la luz por ventanales a los rellanos de las escaleras, bien pues al otro lado del ojo patio había una especie de pletín, supongo que para los trabajadores que tuvieran que hacer cualquier reparación. Jugábamos a saltar desde la cornisa de la ventana al pletín, yo lo hice a la altura del segundo, que tiene una buena caída, él saltaba desde el octavo, una locura.


#7

¿Cómo ha conseguido blanquear todo ese dinero que ha ganado con la droga sin que lo pillaran?


#8

¿Cómo qué?


#9

¿Le has conocido novias?


#10

@Vanesa, buena pregunta. Actualmente tiene un negocio en una de las mejores zonas de la ciudad. Su clientela es gente con manteca, así que todo encaja, aún así no creo que blanquee mucho ya que el negocio para colmo le va bastante bien. Supongo que el tema de la droga lo tendrá como sobresueldo para comprar todo lo que no pasa por Hacienda.

@fleshfly una vez me contó que era una práctica habitual eliminar a las personas non gratas tirándolas al estrecho previa tapita de plomo. Aunque él jamás estuvo en una de esas purgas, es decir, historias.

@14.21 sí claro, de hecho en alguna ocasión organizamos cenas en casa de una de ellas, Manu comía como una lima y le encantaba mi arroz marinero, una noche se comió tres platos con una botella de Antonio Barbadillo. Noche que por cierto terminó quemando un árbol de la urbanización de la novia por tirar una colilla por la ventana. Sus novias siempre eran más jóvenes que él y bastante sumisas.


#11

¿En qué provincia? Para aproximar un poco


#12

Quizás por esa ría que divide La Coruña y Pontevedra


#13

Por lo que cuentas parece que no ha tenido problemas con la policía, no? Es cuestión de tiempo que caiga.


#14

@woyeang no te podría decir, lo único que sé es que es un pueblo de montaña, no de costa, y que en invierno nieva bastante según vi en algunas fotos que me enseñó en su móvil.

@asturiano eso llevo diciendo yo más de 15 años.


#15

Por cierto, y de los padres se sabe algo? O piensan que se dedica a negocios legales?


#16

si le cogen tampoco va a estar mucho en la cárcel, no llegará a año y medio antes de que salga con el tercer grado, igual ni eso. Lo malo es todos los tontines que se enganchan a la cocaina y tiran su vida por el desagüe, a la vez que complican la de sus familiares. Yo lo que haría sería endurecer las penas y al que le pillen con droga ya sea una micra o una tonelada, 30 años enteros en la cárcel sin salir hasta cumplido el último día y establecer un periodo de gracia para que se haga un registro con todos los yonkis y tratarlos antes de establecer esa ley. pero es irrealizable, es más, los tiros van en dirección opuesta; legalizar las drogas y así ya tenemos el verdadero opio del pueblo. aquí lo único malo es la iglesia y los fachas, y lo bueno el comunismo y si es comunismo trans gay vegano musulmán, miel sobre hojuelas, lo más.
:cosby2:


#17

@asturiano una anécdota no he contado porque no quería hacer muy pesado el post, pero antes de que Manu diera el paso de “camello” a narcotraficante, su madre que no era tonta, aprovechó un buen día que él no estaba en casa para hacerle un exhaustivo registro a su habitación, y efectivamente dio con parte de la mercancía.

Cuando llegó a su casa se encontró a la madre llorando y pidiéndole explicaciones. Manu obviamente le dijo que no era suyo, que se lo estaba guardando a un amigo. La madre le hizo elegir entre marcharse de casa en ese mismo instante o desprenderse de la mercancía tirándola por el váter.

Recuerdo cómo Manu me contó el dolor que sintió tirando por el váter postura tras postura por un valor total de 1000€. Al poco tiempo Manu se independizó. Los padres saben que chanchullos tiene, pero pasan de él en ese sentido, no lo “domaron” cuando tenía 10 años, no lo van a “domar” ahora.

Por cierto, el padre que es bastante bohemio, no se enfadó, de hecho me dijo que contempló la escena del váter sin dejar de comer sandía. Imagínate, Manu tirando 1.000€ por el retrete, la madre llorando y el padre comiendo sandía. Un poema.