Historias de follagordis


#1

A petición del tío @anon58335122 y de @munky abro este hilo en homenaje a esa gordi que nos hemos percutido en alguna ocasión a base de bien. Y a la que siempre tendremos en nuestros recuerdos más obscenos. Copio y pego del Gran Chat de Tabloide.

Y A mi me paso con una gordinflas que estaba por aquí de intercambio estudiantil. Era de Chicago, nunca mejor dicho. La típica gordi, rubia, pentecostal, prometida (con 20 años), lo más inocente del mundo…

La conocí una noche en un bar típicamente hecho por y para los guiris. Sólo le pedí el Facebook por hacer algo mientras mi colega se intentaba trajinar a su amiga, y al día siguiente ya estábamos chateando. Pues una noche de esas mientras hablábamos la pancetis me decía cosas como “Ay que el año que viene me caso…”. “Ay que este será mi ultimo viaje de soltera…” “Ay que me gusta España…” Todo “Ays”, se me vino la guarrería encima y empecé a llevar la conversación por otro derroteros como que no quiere la cosa…

Cuidado con los chicos de aquí que son muy peligrosos, le decía yo. Ella me respondía que no que estaba muy enamorada de su novio y que no iba a hacer nada. ¿Y que te gusta más de los hombres?, preguntas chorra de cría… ella se reía y no contestaba… patatin, patatán… nos dieron las 3 de la mañana hablando y la dije: Quedamos ahora y vamos a tomar algo?, pero cuidado conmigo eh?, ella seguía riéndose… Me dijo Yeah!, me vestí como pude y salí del portal con los huevos más duros que unas bolas chinas.

Copa va y copa viene, que a la media hora me la estaba chupando en las escaleras de su edificio, entre el bajo y el primero, entre el segundo y el tercero, entre el primero y el segundo… según veíamos donde subía la gente al entrar al portal. Madre mía, sin cortarme un pelo le metía los huevos en la boca a lo Rocco que la dejaba sin habla, pero ni protestaba ni nada, la madre que la trajo.

Ahí se quedo la cosa. Luego al día siguiente volví a quedar con ella, se vino a mi casa y vaya paliza! ¡¡¡¡América First!!!. A partir de ahí casi todos los días venia a mi piso y pim pam! Yo creo que le eché el acido por todos los lados menos en los pies. Quedaba poco para irse, llegaban las navidades y tenía que poner la guinda al pastel. Pues una noche, otra vez el chat, le empecé a decir si que era lo más raro que había hecho en el sexo (lógicamente quería llevar la conversación al cacas) y me dijo que poca cosa, que conmigo había hecho cosas que nunca (esto no sé si lo dijo para subirme el ego pero me la sudaba) que una vez su novio la intento dar por “ahí” pero que ni llego a entrar porque le dolía. Yo la empecé a decir que eso es muy delicado, que hay que hacerlo con paciencia, que si lo hiciese conmigo la trataría bien… y saqué la pregunta de si lo intentaría conmigo alguna vez. Me dijo que no sabía, que tenía miedo… joder, eso me la ponía cada vez más dura que el granito. Al final me dijo que si, que probáramos.

Al día siguiente nada más entrar por mi casa empezamos el guarrerío. He de reconocer que yo para el asterisco soy muy paciente y me lo tomo con calma, porque se que todo al final tiene su recompensa. Pero esta vez pasé, al principio si, despacio, empecé a escupir ahí un poco y mira tío, esos cabrones han invadido tantos países en el mundo que por que yo invada un poco a lo bestia esa cueva no va pasar nada. Al principio grito como una cerda, la sujete bien, le dije que se calmara que ya pasó, en plan paternal. Y a partir de ahí como la seda. Otra semana y pico viniendo a mi casa y que ella solo me pedía por el culo. No quería nada más puffff.

Luego como anécdota decir que unos días antes de irse a los States me comentó que había dejado a su prometido, que no veía futuro con él y no se que excusas más. Bobadas. Dijo que había pedido a la universidad que ampliaran su estancia pero que no sabía si se la concederían. Al final paso lo que tenía que pasar, que na nay. Así que regreso a su querido Chicago. A los meses vi las fotos de su boda con el “ex novio” en el Facebook, al año y pico su embarazo y después el retoño y comieron felices y comieron perdices.


El gran hilo de INCESTOS
[ÍNDICE] Lo mejor de Tabloide
Confieso que... (El confesionario de Tabloide)
Pregunta para las Féminas y/o entendidos (Anticonceptivos)
EGC: El Gran Chat de Tabloide.es
#2

Ya me dirás como iba a protestar la Chicagüense, como no sea por el lenguaje de los sordos…

Para el relato de @Parlo:misdies:


#3

Solo una? Joder, yo con las mías podría montar una exposición de Botero. Pero así ,en este género, han sido todas de normal adquisición y ejecución.
6 de la mañana,no he pillado, difícilmente recuerdo mi nombre y me acerco una diosa que a lo largo de la mañana se va transformando en demonio mórbido.
Es un poco el patrón. Voy a hacer memoria…También influye que tengo mucha facilidad para olvidar eventos traumáticos pero de alguna buena me acordaré.


#4

Maravilloso relato. Tuvo que ser un momento grandioso el salir de tu casa con el rabo palpitante en busca de la gordita follona. Después de todo aquello, ¿has vuelto a meterte en su FB para ver cómo evoluciona la regordeta?

:gordibuena:


#5

Aquí voy yo con mi historia…

Tengo que decir que soy muy sibarita con el tema de las pibas y el sexo, y muy pocas veces me he tirado tías que realmente no me gustaran… salvo esta señorita, que no es que no me gustara tampoco, era simpática, muy guapa, típica canaria morenísima de ojos verdes, pero que estaba gorda, muy gorda. No hablo de sobrepeso, hablo de que pesaría como 80kg, una chica de 1’55m o así. Gorda de las de comer lentejas de postre.

La cosa es que era la mejor amiga de una chica que uno de mis colegas se estaba follando. Normalmente estábamos los cuatro juntos, hacíamos muchas cosas juntos. Resulta que la chiquita en cuestión era muy golfa. Era puta reputa. Se había tirado a casi todos mis colegas, y gozaba de buena reputación en la cama. Me llegaban historias de todos lados acerca de sus folladotes eternos, de lo guarra que era, que si era más insaciable que gorda, y un largo etcétera.

Ella siempre fue muy directa conmigo, no se andaba con tonterías. Decía que de todo nuestro grupo yo era su espinita clavada. Que no iba a parar de acosarme hasta que no me follara, cosas así. Yo con esas cosas no me asusto, y para ser sincero, en aquel momento pensaba que jamás me la follaría, por mucha curiosidad que tuviera, pero ya por amor propio, no sólo porque era una gorda hijadeputa, también porque se había tragado todas las pollas de mis colegas, y llámenme escrupuloso, pero eso me echaba para atrás.

Y llegó el día. Ese día habíamos salido los cuatro de siempre, mi colega con su follamiga, y yo con la gorda. Para que os hagáis una idea, hablo de un día después de meses y meses de acoso de la gorda, cada vez más guarra y más directa. Después de toda la noche de marcha bebiendo, mi colega se va con su amiga y con la gorda, y yo solo para mi casa.

A la media hora de estar acostado me llama la susodicha.

  • “Joder tío, déjame quedarme contigo en tu casa, que en casa de “xxxxx” es una mierda que van a estar a su rollo…”

Mi respuesta fue rotunda.

  • “Negativo de no”

  • “Venga no seas así, yo me ducho y me acuesto en el sillón tranquilita y no molesto”

En el fondo soy buena gente, se me ablandó el corazón. También es verdad que una centésima de segundo me la imaginé chupándome la polla y eso también influyó. Acepté.

Llegó a casa, le dije donde podía dormir, muy déspota, y me fui a “dormir”.

Se duchó, y se fue al sofá. No llevaba ni 1 minuto acostada y me empezó a llamar, “ven bobo, ven que estoy cachonda y si no vienes me voy a tener que tocar”

Bueno, otra centésima de segundo me la imaginé tocándose mientras me la chupaba, y creo que me dije… “Vete que, total, tan malo no va a ser”.

Y fui.

No voy a entrar en detalles, pero digamos que la colega se lo curró como si no hubiera un mañana. Parecía que se le iba la vida en eso. No voy a decir que fuera de mis mejores polvos, pero sí diré que la gorda era la más implicada que me había cruzado hasta ese día.

Follamos sólo ese día. Yo no se lo conté a nadie, me daba vergüenza la verdad. No quería quedar como el último de mis colegas en habérsela metido.

Y ella se cambió de ciudad. Pasaron muchos años, 5 o 6. Ella estudió una oposición y se hizo policía local.

Mi colega me llama un día y me dice que la gorda estaba en nuestra ciudad y que lo había llamado. Que quería vernos. Y que no me iba a creer lo buena que estaba ahora. Había bajado como 30kg, se había operado las tetas y estaba como para mí.

Evidentemente salí chirriando ruedas.

Era verdad. Estaba rebuena. Ya era guapa en su día, ahora más. La carita más delgada, claro, ojazos, tetas no muy grandes pero perfectas. Culazo. Y seguía siendo igual de simpática que en aquel entonces. Me enamoré al minuto.

Se iba a quedar en la ciudad una semana. Tenía una semana para ultrajarla y quitarme aquel mal recuerdo de ver todas sus lorzas rebotando cada vez que la culeaba.

Por suerte seguía siendo igual de fácil, la dieta no le hizo perder ni un gramito de golfa. Quedamos al día siguiente y me la refollé con mucho gusto. Polvazo de los mejores. Se lo seguía currando como si se le fuera la vida en ello.

Nunca se lo conté a mis colegas, ni la historia de cuando era una puta morsa, ni la historia de cuando parecía Sara Carbonero. Soy un caballero ante todo.

Jamás he vuelto a estar con una gorda y la verdad es que tengo un buen recuerdo de esa experiencia. A lo mejor tiene que ver conque estuve una pequeña temporada ultrajándola.

:wiiiii:

“Kaiser”


#6

Era una calurosa noche veraniega de principios de siglo, cuando aún teníamos esperanzas en nosotros mismos y cuando nuestro futuro no se resumía en vivir cerca de un hospital. Mis amigos y yo nos encontrábamos en Illescas, Toledo. Habíamos cenado una hamburguesa de esas que te hacen un hombre en un local heavy llamado People. Todo transcurría con normalidad. Las jarras de cervezas iban cayendo, al mismo ritmo que el listón de nuestra dignidad.

A esto, un amigo recibió una inesperada llamada. Era Luisa, una chica rubia y tetona, familia lejana de un amigo. Estaba en Toledo capital, a 35kms. de donde estábamos. Y pronunció la frase mágica. “Traigo amigas, veniros”.

De manera irresponsable, cogimos el coche a las dos de la mañana después de estar bebiendo desde las diez y nos dirigimos a una discoteca al aire libre, al lado del Tajo, con varias barras, que en esa época se llamaba Safont (creo que aún sigue existiendo y llamándose así).

Allí llegamos y con mi habitual desparpajo alcohólico me fui hacia la barra e ignoré por completo a las amigas de Luisa. Sobre las cinco de la mañana pasó algo: Luisa me dijo: “Oye, mi amiga La Juani (nombre auténtico), quiere conocerte”. Mi sonrisa se desdibujó nada más ver a La Juani. No llegaba al 1,55mts., rubia de bote, gorda con cuerpo de botijo, nariz ganchuda y tan chabacana que en Fuenlabrada, donde vivía, -primus inter pares!- se sentían avergonzados de ella.

La cosa es que me dio por darle conversación. Y con el entusiasmo de un nihilista puesto de Prozac nos fuimos a su coche, aparcado en el parking exterior y cercano de dicha discoteca. Parking lleno de gente, por cierto, porque al aire libre, mucha gente va allí a beber, esnifar y hacer sus cosas.

La Juani y sus 80 kilos de grasa expansiva bajaron con maestría mi bragueta en busca de lo poco que mantenía la dignidad en mí. Justo cuando engullía aquello, alguien llamó al cristal. La Juani, indignada como cuando un banco te cobra una comisión abusiva, bajó la ventanilla. “¿Qué quieres joder, no ves que estoy ocupada?” Un pobre hombre contestó: “Venía a traerte un cubata y ver si estabas bien”. “Sí, joder, claro que estoy bien”. Cogió el cubata, y cerró la ventanilla. A todo esto, yo con el pantalón en los tobillos. “¿Quién era?” Me atreví a preguntar. “El gilipollas de mi marido, que es un pesado”. Mi cerebro se giró sobre sí mismo. “¿Cómo?” Tartamudeé. “Sí, no somos pareja liberal ni nada. Solo que follo con quién me da la gana”.

Cuando hubo terminado de hacer sus cosas con mis cosas, con un virtuosismo y dedicación encomiables, volvimos a la discoteca y La Juani fue con su marido. Yo recibí la típica palmadita en la espalda de hombre derrotado por la vida.

Cuando a las 7 de la mañana cerró el sitio, La Juani me dijo que fuéramos a casa de Luisa, que había cama y ella hoy dormía allí y no en su casa. Que había discutido con su marido. En un dilema moral sin precedentes, elegí la peor opción posible y me fui con ella.

Luisa flipó cuando me vio entrar. En realidad, Luisa y yo éramos conocidos. No amigos. Pero subí al cuarto. Allí La Juani me pidió sexo anal. Así, de entrada. Sin ni siquiera un calentamiento razonable.

Hice lo que pude, pero La Juani emanaba un olor a sidrería asturiana frecuentada por perros mojados recién operados atroz. Una cosa horrible. La saqué y me encontré una de las cosas más aterradoras que un hombre sensible a los olores como yo puede encontrar. Me limpié a toda prisa con las sábanas de Luisa, me fui al baño y vomité. Me limpié como pude, y mientras pensaba que La Juani seguiría en pompa, yo me fui corriendo de aquel maldito lugar. Resacoso, arrepentido, sintiéndome violado y con el pensamiento -que jamás cumplí- de no volverme a acostar más con ninguna gorda.

Corre, Echenique, corre.


Postdata: Luisa dejó de hablarme después de lo que hice con sus sábanas y con su baño. Tampoco perdí mucho.


Desmontando a Ramón Vera alias Cassandra @Kira_95
#7

La historia de cuando me follé a mi primera gorda… Bueno, más bien me corrí encima de ella. Pero por fin alcanze el penúltimo escalón de la demacración heterosexual, el último escalón imagino que sería una discapacitada fiísica y/o mental. Todo a su tiempo. No estoy orgulloso de ello, tampoco es que estuviera excesivamente gorda, pero la situación de la noche me llevó a ello y siento la necesidad de compartir este triunfo con el foro.

El caso es que el viernes me reencontré por la calle con Tania, una mallorquina con la que coincidí en un grado hace unos años. Alta, delgadita, de cara normalilla pero tenía muy buen cuerpo y era maja de cojones. Nos llevamos bien y en su momento hubo algo de tonteo que no llegó a nada porque a mitad de curso se sacó un noviete. Me contó su vida, me dijo que había vuelto a Barcelona hace un año con unas amigas y blabla, que nos dieramos el wats para quedar algún dia a tomar algo blabla.
Al dia siguiente me dice que si me apetece ir a su piso a tomar algo después de cenar, genial, rapidito y al lío, pensé. Me ducho, me dejo los huevos más suaves que el asiento de un Lamborghini, joder hasta me puse colonia pensando “ni hace falta…”

En fin, llego a su piso y sospresa, estan las putas de sus amigas. 3 concretamente, las 3 de Mallorca. Una tia bastante guapa, un puto demonio que se ha escapado de algún portal dimensional, y una gordita de esas que si se quitara los 20 kg que le sobran, igual hasta le dirigías la palabra.

El primer problema de la situación es que si personalmente el catalán no me entusiasma y el xarnego me da puto asco, el mallorquín directamente es el jodido infierno para mí. No es solo que me resulte jodidamente desagradable de oir, es que no me entero de una puta mierda. Y claro, como yo ya hablaba en catalán con tania, pues aguantar a 4 putas cotorras borrachas berreando mierdas en ese dialecto del inframundo que hacía que me provocara úlceras hasta en los párpados.

El segundo problema es que eran jodidamente imbéciles, las 4. Cuando llegúie además ya iban medio pedo y pensé en el desperdicio de la botella de Brugal que había traído. Tania me decepcióno, no la recordaba tan insufrible y pedorra, imagino que el alcohol influía, pero me puso de los nervios. La guapa era sin duda la más subnormal de las 4, era una persona objetivamente inútil e incapaz, no merecía la pena ni hablar con ella porque se expresaba como una niña de 12 años que acaba de descubrir la Super Pop, cada una de sus intervenciones era una jodida oda a la verguenza ajena. La fea no hablaba mucho, pero dejó algunas perlas feminazis y me limité a observarla desde el burladero, no fuera que lo suyo fuera contagioso. Y la gorda era una puta pesada de cojones que no paraba de hablar y chillar. Asquerosas las cuatro, tenía ganas de tirarme por el balcón o degollarlas con el primero vaso de cubata que pillara, pero tras estar aguantando semejante puta mierda de espectáculo mis ganas de meterla en caliente iban in crescendo, era de justicia que así fuera, me lo merecía por aguantar a esos escombros de mujeres.

Y aquí vino el tercer problema de la noche. Tania tenía novio. Hija de la grandísima puta, ayer me pides el wats para quedar, hoy me invitas a tu puta casa a tajarla, y resulta que tenías novio. Sabes qué puta, que me la suda. Voy borracho, estoy asqueado, te odio y me la suda tu vida, así que a la mínima que cierres los ojos, te encontrarás mi polla a un palmo de tu napia. Pasé al ataque y alejé un poco a Tania de ese grupo de abortos, me puse a hablar con ella en un uno contra uno a ver si podía reconducir el tono de esa noche tan absurda, pero ya era un poco tarde, las 4 estaban con un pedal acojonante, pero aun así todavía me la podía follar ni que fuera en contra de su voluntad. En un momento dado le dije que me enseñara su mierda de habitación, y a mitad del camino en el pasillo (el pasillo más largo y oscuro que he visto en mi puta vida, sé que no es un hecho relevante pero esa gilipollez me llamó la atención) arrimé la cebolleta por detrás la abrazé, le empecé a comer el cuello y se dejó hacer. Un par de piquitos y me dijo que jiji estate quieto, volvimos al comedor con el grupo (luego no te escapas, pensé) y al poco rato se larga a potar. Resaltar que el orco del grupo ya no estaba, a lo mejor hacia rato que se había ido o a lo mejor esa tipa solo formaba parte de mi imaginación, pero ya no se la veía, se notaba el ambiente menos cargado. Genial, Tania potando, sus dos amigas borrachas en el lavabo con ella y yo en el balcón con cara de por qué cojones Dios es tan hijo de puta.

Al rato vuelven y ni rastro de Tania, la habían metido en la cama y adiós muy buenas. Pero yo estaba borracho perdido y las únicas opciones que contemplaba en aquel momento eran o meteme en la habitación de Tania y hacer un desesperado intento por follarme a algo parecido a un cadáver, o asaltar a la guapilla que hacia rato que ya no me lo parecía de lo jodidamente ostiable que era. La primera opcion quedaba descartada, no por honor, decoro ni mierdas, sino porque esa puta acababa de vomitar y lo más probable es que oliera a vertedero de Bangladesh. Así que la intención era ir a por la retra, peeero estaba al borde del coma. Y al parecer también tenia novio, jaja, pues no me la suda ni nada hija de puta, esta noche me corro sí o sí, ni que sea en tu puto bol de cereales, pero por mis cojones que yo me corro en esta casa de mierda. Me senté lo más crecano a ella, pero ya estaba super ida, en ese punto que no sabes si se va a quedar frita o se va ahogar en su propia pota, así que al poco de estar con las dos, dijo que se iba a dormir, se fue a un lavabo, se encerró y esa fue la última vez que la volví a ver. Estuve hablando un rato con esa gorda pesada, que no era del todo fea ni tampoco era obesa pero era una gordaca y era tan jodidamente pesada que mientras hablaba lo único que hacía era quedarme empanado mirando los objetos horteras del comedor mientras me preguntaba qué mierda estaba pasando con mi vida.

En fin, me levanté para ir a mear ya decidido a largarme de esa puta casa infernal, me pasé por el lavabo donde estaba la zorrona esa, llamé, nadie respondió, di por sentado que había fallecido y me fuí al otro lavabo. Recuerdo que mientras iba hacia el lavabo me iba cagando en los putos muertos de esas idiotas en voz alta e iba dando tumbos por el pasillo como si fuera un puto viejo loco de barra de bar. Oriné como un puto cerdo, y al sacudírmela para dejar las últimas gotas en alguna baldosa de la pared, cometí el error de sacudírmela de más. Vamos, que me la empecé a pelar a velocidad super saiyan, y en un momento de claridad mental y espiritual vi la luz y un arcángel me susurró al oído: fóllate a esa puta ballena.

Eh, why not? Lo cierto es que de cara la tia no era fea, o al menos eso me quería hacer creer a mí mismo. Salí empalmadísimo del lavabo, y me senté pegado a ella en el sofa, como quien no quiere la cosa. Iba pasadísimo de rosca, y viendo lo patética que estaba siendo mi noche pensé que la puta guinda del pastel sería que esa puta gorda me rechazase, lo cual hacia que me descojonara por dentro, y casi lo deseaba para por fin darme motivos para ir a la cocina, coger un cuchillo jamonero y salir en las noticias al dia siguiente. Pero no, la hija de puta esa se coscó de mis intenciones nada más sentarme, y se giró hacia mí poniéndome una mano en el muslo y pegándome sus pechos a mi brazo. Al menos no es una gorda sin pechos, que ese debe de ser el cúlmen de la hijaputez de Dios, a veces me pregunto de qué sirve una gorda sin tetas, pero bueno, que no era el caso. La tia seguía hablando como si nada pero yo ya no estaba para mierdas, pasé su mano de mi muslo a mi polla y con la otra rodeé su cuello mientras le palpaba una teta. La tia se me lanzó al morro y me empezó a besar como si hiciera meses que no comía, mientras gruñía como una gorrina. Yo que iba empalmadísimo me dejé llevar y durante unos segundos le metí la lengua hasta la tráquea mientras aprepata sus pechos grasientos con toda mi fuerza. Pero solo fueron unos segundos, recordé que estaba de mala ostia, que er
a gorda y que era insportable, así que la aparté, me puse de pie con una rodilla apollada en el sofá, me saqué la polla y no tuve ni que moverme porque la tia saltó disparada hacia mi verga como un somalí salta a por un trozo de pan. Entendí ese dicho que decía algo así como que había una ley universal que te pemitía follarte a las gordas con todo el desprecio del mundo, así que seguí tan ancestral tradición para no joder las leyes del universo y que este se colapsara en sí mismo, y la pillé por los pelos y me la follé por la boca con desprecio, recordándome otras experiencas sexuales fallidas. Le saqué las tetas para hacer algo mientras me la chupaba, en ocasiones ella alzaba la vista y me miraba pero yo la apretaba hacia mí para que el ángulo de visión impidiera que me volviera a mirar. Y poco más, cuando noté que me iba a correr me aparté y me corrí encima de ella, la tia no se apartó y abrió la boca de par en par, lo suficiente para verle un par de empastes negros y recordarme que ya no podía caer más bajo. Pero yo no quería correrme en su boca sino encima de ella que para algo la saqué de sus morros, así que me limité a dirigir mi pene y me acordé del Mario Sunshine mientras iba tratando de acertar a todo menos a su boca. Fue gracioso. A los 30 segundos ya estaba llamando al ascensor, recuerdo que lo único que dije fue un “pues bueeeeno” aunque en mi defensa diré que le dije adiós con la mano e incluso creo que sonreí.


¿Te has follado a una subnormal alguna vez? Cuéntalo aquí, amigo de Internet
#8

No podíamos llamar al hilo Miedo y asco en Tabloide? Gracias a todos por los aportes


#9

Mi primera gorda fue en un baño del colegio mientras cursaba BUP pero no es la historia que os contaré hoy.

Hoy os explicaré como fue mi primer fist fucking. Fin de mi adolescencia.

Doble cita. Yo, como amigo “simpático” del guapo de turno. Mi amigo soso pero con aspecto apolíneo, iba de la mano de una morena flacucha de buen culo.

Yo iba detrás con la amiga De la Morena. Sara, 1’65 y superando los 80kg. Tetas como cabezas de bebé y, eso sí, una carita con gafas digna de actriz X.

Mi objetivo era caerle bien a la morena guapa para “entrar” en el círculo ya que una amiga suya me gustaba. Por lo que saqué todas las armas de las que un post adolescente en ciernes del cambio de siglo podía presumir. Que si baloncesto, que si la consola, que si mi diskman nuevo… Todo transcurría con normalidad, la gorda reía mis ocurrencias y la morena parecía estar ok con la situación.

Tras una peli de mierda y una visita al inefable Burger King, subimos a casa de la gorda que estaba el fin de semana sola.

Mi amigo y su morena se metieron en la habitación de los padres y yo me quedé charlando con Sara. Todo iba normal y yo tenía previsto no llegar tarde a casa porque a la mañana siguiente tenía partido de baloncesto. El alero titular con muñeca de oro (en sueños) tenía que estar a la altura ya que jugábamos contra los primeros.

Sara tenía otro plan del que yo aún no era consciente. Con dos birras y charla se nos hizo la una y aquellos no salían de la habitación. Ella me dijo que la amiga se quedaba a dormir y que si me apetecía podía quedarme.

Le conté que era la pieza clave del equipo y quería estar descansado para el día siguiente, que iba al baño y me marchaba.

Al volver, una estampa que jamás olvidaré. Sara sentada al pie de la televisión poniendo play a un vhs y apareciendo en pantalla el logotipo de canal+ “la noche más X”.

Me quedé flipando y ella me soltó, a sus tiernos 18 años: “si no te quedas me tendré que distraer”.

Aquellas palabras me llegaron al corazón y a la polla. Como cuando mi entrenador me gritaba que defendiese, emergió en mi el Espartano que todo hombre lleva dentro y, nervioso, me senté en el sofá a ver si al final de la peli se decían te quiero y se casaban.

Sara, que no era la primera vez que usaba el truco. Se sentó a mi lado y empezó a tocarme el paquete. Yo más en shock que controlando la situación puse las manos detrás de la cabeza y me relajé. Ella fue haciendo. Oral… Garganta profunda… Iba soltando comentarios como: “joder si que aguantas…” cuando apenas llevábamos 3 minutos de oral pero supongo que en otras condiciones (sin nervios y sin alcohol) me hubiese corrido como un bendito en un pis pas ya que la mamada era de órdago. Pero no.

Me folló yo sentado y ella de espaldas. Los dos viendo la peli. Recuerdo cogerle una teta con dos manos y ser consciente del concepto “inmensidad”. Algo abstracto hasta ese momento. Ella se metía dos dedos en el culo pero, fíjate tú que por aquel entonces ni le di inportancia.

Tras correrse encima de mi dos veces y soltarme que le temblaban las piernas se desparramó en el sofá y pasé a percutir su hinchado chochamen.

Se corrió y me susurró aquello de: “córrete” con la mirada de la niña del exorcista. Este tipo de órdenes son las que un hombre no duda en cumplir. Así que me corri fuera de su sexo. Por encima de los labios y matojo (si amigos matojo).

Al acabar seguía con una erección y ella se tocaba con mi semen y se seguía metiendo dedos. Tres. Intentaba cuatro…

“Ayúdame” me volvió a ordenar. Manos a la obra me puse. Tres dedos… Cuatro… cuando improvisé y puse el dedo gordo hacia el interior, pensé que no iba a entrar pero ella me cogió de la muñeca y empujó…

La visión de mi brazo como si tuviese un muñón… Mi mano entera desapareciendo en su matojo y ella con convulsiones orgasmicas me dejo absorto. No lo olvidaré jamas. Era una sensación de “devuélveme mi mano” pero a la vez darme cuenta que era algo rarísimo que quizá no volvería a repetir.

La noche acabó yo caminando hacia mi casa casi 40 minutos de madrugada y durmiendo un par de horas antes de ir al partido.

Cuando llegué salude a todos los compañeros con la mano con restos resecos del flujo de Sara. Fue sin querer ya que con el sueño no pensé en nada más que en dormir y asimilar lo ocurrido.

Nótese que las corridas de Sara en mi mano no fueron talismán. Perdimos y fallé el tiro libre que nos podía dar la prórroga…

Pero aquel día, durante la siesta, volví a recordar a Sara y pese a que no volvimos a quedar, si me consta que habló bien de mí porque, al cabo de dos semanas, la amiga que trajo la morena novia de mi colega era la que me gustaba. Eso sí. Con ella tuve que picar piedra tres citas para acabar mal follando en el parking de su casa (eso da para otra historia).

Dios bendiga a las gordas. Son el entreno perfecto que todo caballero debe recibir en su adolescencia. Implicadas, directas y sabiéndose valedoras de una oportunidad esporádica que saben aprovechar y convertir en momentos inolvidables.


#10

que maravilla, eso es que te toque la primitiva


#11

Que va macho, cuando se fué si que indagué en su Facebook hasta que me aburrí. Le perdí la pista hace años. Sé el nombre, pero no me acuerdo del apellido. Según mis cálculos tendrá 25/26 años y a estas alturas tendrá 5 hijos y habrá engordado el triple.


#12

tipo trainspoting


#13

uno de mis mejores polvo tb ha sido con uan gordita , es que se implican , les gusta , no van tan de divas y eso se agradece


#14

El garrafón es mi heroína.


#15

Otra de gordis. Hace un par de años o así, conocí a una lorzas en una fiesta, yo entré ahí como las grecas, con una borrachera que ni María Jiménez haciendo el camino del Rocío. Me parecía guapa hasta el señor que guardaba los abrigos en la entrada.

Me fije en una tía que no paraba de mirarme y sonreír. Yo a esas alturas era Cary Grant y todas me querían follar. El caso es que me vino una ostia en la cabeza de esto que te mueres pero resucitas, y me encontré bailando con la tía que me miraba. Tenia 2 tetas como 2 camiones de gas. Yo no paraba de mirarla las ubres como un cordero lechal. Pero en mi trancazo me fije, no sé como, que la tía pesaba unos cuantos “kilos de más”. Acerté a decirle: Te espero en la calle a la vuelta de la esquina en 2 minutos, salgo yo primero. No quería que nadie me viese. La pava se empezó a reir y me dijo que vale.

Salí, al ratillo apareció, le dije que me diera su móvil y que si quería que quedábamos mañana, que ahi en la fiesta había unos amigos de mis padres muy cotillas y que no quería que me viesen con nadie (mentira total). Me dijo que vale, nos dimos un par de picos y fuera. Nos despedimos.

Al día siguiente me levanté con la resaca con la tienda de campaña de un gigante de los salvajes. Ipsofacto la llamé, quieres venir a mi casa?. Si, en 2 horas estoy allí. Llegó. Abrí la puerta y se me cayó el alma a los pies. Jode,r eso no es que fuese solo gorda, es que era la mezcla del padre del portero de Aquí no hay quién viva, pero en gorda. Casi la echo de ahí pero, mi alma caritativa la invito a entrar. Pensé, que se tomé un agua o lo que sea, me invento algo y la despacho. Nos sentamos en el sofá, y hablando de tonterías sin hacerla caso me empiezo a fijar en sus tetas, llevaba un escotazo que ni 2 ballenas nadando juntas. Solo valía eso. Pues no sé como me lo monte que la empecé a calentar sobándole las mamandurrias, pero aún así no me la quería follar, había que tener estomago de vaca para eso, o estar con 4 kg de ketamina encima.

Y ya haciendo el puerco la cogí de la cabeza, me saqué la lubina y hala, a succionar. Luego me puse de pie y le baje SOLO, repito SOLO la parte de arriba del vestido para que esas tetazas salieran a flote. Asi que mientras me la chupaba, la magreaba esas lindas cabezas de toro. Luego la saqué y le eché toda mi simiente por esas cumbres del Himalaya. A los 2 milisegundos de acabar la dije: Halaaaaa, que bobo soy que había quedado hace media hora con un colega, me tengo que ir!!!. Me dijo que vale, que no pasaba nada. Conversación, nada más salir del portal:

Yo: Tú por donde tiras?
Ella: Por abajo.
Yo: Ah vale, yo por arriba que he quedado en XXXX.
Ella: Bueno pues nada, ya quedamos otro dia ok?
Yo: Si, si , hablamos…

Nos despedimos. Nada más voltear la esquina saqué el pescuezo y espere a verla a ella voltear su esquina calle abajo. En cuanto lo hizo, pegué una carrera a lo hijo del viento. Me subí a casa a seguir durmiendo la mona.


#16

Me parece mal que no te la follaras. Así te lo digo. Me parece muy homosexual eso que hiciste.

Hoy contaré la historia de cómo una gorda-vasca-fea me hizo un hombre.


#17

Este hilo es una joya, las historias son buenisimas.


#18

pues follarse a una vasca tiene extrad e puntos


#19

No seria pelotari tb? Manos como raquetas y asperas como lijas del 15.


#20

En realidad ella me hizo un hombre, es decir, me folló a mí.