Historias de viajes en avión

Hace un poco más de 2 semanas, exactamente el 11 de septiembre, tomé un vuelo de 8 horas New York - Madrid con la aerolínea “low-cost” Norwegian que, para mi sorpresa, estaba bastante lleno (de españolitos, claro). Recuerdo a varios gallegos en el aeropuerto antes de embarcar discutiendo sobre qué Pringles comprar, me hizo gracia porque eran los primeros españoles que me encontraba después de muchos meses.

https://www.youtube.com/watch?v=yhBHCRUpR1k

El caso es que fui buscando mi asiento y recorriendo filas hasta llegar al fondo fondo del avión, en medio del pasillo, eran los únicos 3 asientos que apenas se podían reclinar porque era literalmente el final del puto avión, había una pared detrás; por no tener, no tenía ni compartimento arriba para guardar la maleta de mano.

La verdad es que sonreí, había pagado €135 por ése billete y no pagué ningún extra como la selección de asiento, no tenía derecho ni a unos tristes cacahuetes ni por supuesto a comida (hubiera podido pedir un vaso de agua, el truco es decir que te duele la cabeza o el estómago y que vas a tomarte una pastilla, pero esta vez no lo utilicé).

Cuando ya habíamos despegado y alcanzado la altitud de crucero, quise comprar unos auriculares para hacer más ameno el viaje. [[Aquí aclaro también que no tengo teléfono móvil, ni ningún otro dispositivo para escuchar música, y horas antes había pensado --inocente de mí-- que podría conseguir unos auriculares baratos en Chinatown y ninguno bajaba de $10.00 además de ser todos una bazofia.]]

Perdón por el inciso, volvamos al avión, donde un amable azafato nórdico homosexual me informó de que sólo se admitían compras con tarjeta (supongo que esto no es ninguna novedad para cualquiera que viaje frecuentemente en avión, pero no es mi caso).

Por varios motivos que dan para otro hilo, en ése momento “sólo” llevaba en la cartera unos €2.000 en efectivo y algunos dólares y pesos sueltos que me habían sobrado, pero a pesar de estar en el siglo XXI en un avión de última generación sobrevolando el océano Atlántico…no podía realizar una simple transacción comercial de 3 dólares en efectivo.

Por alguna razón imaginé que el azafato nórdico y el resto del personal de cabina intuían o sabían por experiencias previas que yo era el pasajero al fondo en el peor asiento de la clase Economy, el “gumias” castigado por el sistema informático de asignación de asiento, el “mochilero pobretón” de ése vuelo que había comprado su billete con 6 meses de antelación y ni siquiera había pagado una triste comida.

Lo de no disponer de tarjeta de crédito y preguntarle al azafato si no me podía dar unos auriculares usados del vuelo anterior, o algunos que estuvieran por ahí debió ser la guinda que terminó de convencerles de que estaban ante todo un “perroflauta” o cavernícola similar (uno bastante bien educado y aseado, todo hay que decirlo).

Así que se me ocurrió rizar el rizo todavía un poco más y me puse a ver una película del sistema de entretenimiento del modernísimo e impresionante Boeing 787 Dreamliner (con sistema de luces ambientales de colorines y cabina presurizada anti jet-lag), pero claro, tuve que hacerlo con los subtítulos puestos…y sin auriculares.

A los pocos minutos, el mismo azafato apareció en la penumbra de la cabina (que para entonces había cambiado a un morado suave), me dio unos auriculares nuevos precintados sin decir palabra y desapareció por la pared del fondo sin apenas darme tiempo a musitar “Thank you very much” o a ofrecerle una pequeña propina de 3 dólares por arriesgarse a romper las reglas y ayudar al prójimo en apuros.

Aurículares Norwegian $ 3.00

Finalmente, 3 o 4 películas después y a falta de 30 minutos para aterrizar en Madrid, el mismo azafato --que se ve que me había cogido algo de cariño-- volvió a materializarse de la nada y a extenderme otro paquetito gratis, esta vez una comida/cena completa, y de nuevo se fue sin decir ni palabra.

Ni que decir tiene que a pesar de que la pantallita de entretenimiento era una mierda y los auriculares un infierno después de tantas horas seguidas, lo cierto es que la actitud de este azafato en particular me reconcilió un poco con el mundo, me dio esperanzas de que aún podemos tratarnos bien los unos a los otros a pesar de tener cada uno nuestras diferencias, prejuicios, curros de mierda, etc.

Ánimo, no todo está perdido aún para la Humanidad :wink:

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¡Qué bien y ordenado escribes!
Me has recordado mucho a Truman.

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GRacias!! :smiley: Vuelve, @TrumanCipote!!

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Quería llevarte más atrás del avión todavía.

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Una de las cosas curiosas fue poder poner la antena y escuchar el salseo de dos azafatas sobre quién estaba liado con quién entre los tripulantes de cabina y que “no sé si quiero ir en serio con él, tía” y “¿no sabías que Luke también es gay?” y cosas así…

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A mi esa compañía me gusta mucho, y lo último de poner WiFi en los vuelos todo un puntazo.

Un saludo

Y a raíz de conocer a tan dicharachero azafato…te comes los garbanzos desde entonces atados??

Primero, gracias por tu relato.
Segundo, me vas a decir que una compañia aerea, va arriesgarse a no darte de comer, o de beber nada, corriendo el riesgo de que seas diabético (supuesto) tener una hipoglucemia por el vuelo, y tener que obligarle a hacer una escala de emergencia.

Algo no cuadra, entre el reglamento ATA y tu historia.

Sin mal rollo, ni vacile.

Nice lol

Sexy

Me alegra que te gustara la historia…a ver si alguien más se anima a contar historias curiosas que les hayan pasado volando.

Respecto a tu duda, desconozco qué dice el reglamento de la ATA, pero me parece que entendiste mal esa parte del relato; yo compré la tarifa más barata, que no incluía ni comidas ni bebidas ni nada…todo había que pagarlo extra.

https://www.norwegian.com/es/informacion-sobre-el-viaje/a-bordo/alimentos-y-bebidas/vuelos-internacionales-de-larga-distancia/

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Les sale mejor de precio que el diabético la palme, le echan una manta por encima y tan campantes.
Hace muchos años tuve que ir a China por trabajo, unas 4 veces. Iba con una amiga que es China y vive en España para ayudarme un poco allí. La empresa donde estaba era un poco tacaña con los vuelos y no pagaba pasajes en business, y aquello era insufrible. Una vez volviendo a España con Lufthansa acordé con mi amiga que en cuanto el avión despegara yo me iba a hacer el inconsciente y ella iba a pegar cuatro gritos, y así fue. Yo estaba en un asiento de los del medio, vinieron las azafatas, yo ya abrí los ojos, pidieron a ver si había médicos en el avión y nos llevaron a business, me tomaron la tensión y tal y allí nos quedamos hasta Munich.
Eso fue hace mucho tiempo, ahora abren la puerta y te echan fuera.
Recuerdo también comprar maletas falsas de Samsonite en China y cuando llegaban a Alemania todas abolladas reclamar y te las cambiaban por buenas. Pero como digo hace muchísimo tiempo.

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Dejo estas fotos por aquí.

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Sinceramente no sabes como funciona una hipoglucemia y los diabéticos ya sabrán que tienen que hacer para afrontar un vuelo de 8 horas.

Sobre el hilo, muy entretenido.

En la foto de los pies siempre le podrias haber cortado las uñas al colega y tomarte una de mejillones…parecen podemitas todos

No tengo una historia divertida o curiosa para contar, más bien es del tipo “¿Porque seré tan gilipollas?” Y el relato va de que;iría a conocer a mi actual esposa, eran 3 mil kilómetros y 3 horas y media de vuelo, eran varias primeras cosas para mí, la primera vez que salía de mi ciudad yo solo, mi primer vuelo, de mi primer trabajo y el primer boleto de avión que compre, $50 dlls para ir a ver a mi primer mujer, compre boleto en ventana para ir viendo cómo era la vista a 35 mil pies de altura, bien emocionado iba yo y al buscar mi asiento note que una chica muy linda estaba en mi asiento, me le quede mirando y lo intuyo, a lo que acto seguido comenzó a hacerme plática como para desviar el objetivo, era su primer viaje también, estaba muy emocionada, iría a ver a sus hermanos que vivían con su padre en no se qué pueblo y total, mi corazón de pollo le dijo que se quedara ahí para que viera el paisaje; En resumen se pasó hora y media durmiendo, hora y media leyendo y los otros 30 minutos jugando al Angry Birds, con la ventanilla cerrada, y en un asiento el cual yo había pagado. (Además de pagar el vuelo, pague por ese asiento)

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En vez de pagar los dos billetes (que no boletos, que son para la lotería) podías habértelo gastado en unas buenas clases para saber escribir español correctamente…

Si lo dices por lo de “boletos” aquí en México así se le llama al ticket del avión, un billete es aquí el papel moneda, aquí compras un boleto de avión con billetes y no un billete con un boleto, si lo dices por otra cosa la verdad ni idea a qué te refieres.

@Huracan está claro que el azafato quería que le implantase su vello púbico en la zona anal.

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:grin::grin:

Lo mismo pensé yo al principio, @jotapeherre, es cierto que estamos acostumbrados a vivir en alerta permanente pensando: “¿Qué querrá esta persona de mí en realidad?”

Pero no me dio esa sensación para nada, el señor azafato no me dedicó ni un minuto más de su atención, ni siquiera esperó a que le diera las gracias – el masaje al ego.

Lo que más me sorprendió fue precisamente la ayuda desinteresada aún a riesgo de “incumplir” las normas por su parte.