La dictadura de lo políticamente correcto


#1

Vamos a poner esto en contexto. Las estructuras sociales son dinámicas, no son estáticas. Es decir, éstas van mutando con el tiempo: las instituciones, las familias, los roles que tienen las personas dentro de una sociedad van cambiando progresivamente. Por ejemplo, el papel de la mujer del siglo XXI no es el mismo que el del siglo XIX, y tampoco es el mismo el papel que desempeña en Occidente comparado con el que desempeña en Medio Oriente. Las familias, de la misma forma, han sufrido cambios y su estructura no es exactamente igual en todos los rincones del mundo.

Una de las características más importantes de los últimos siglos, sobre todo de los dos últimos, es el papel cada vez más relevante de la mujer y algunos grupos minoritarios dentro de la sociedad. Muchos de estos cambios se deben en parte en su insistencia pero también en coyunturas como la Segunda Guerra Mundial y la participación de la mujer en la vida laboral. A la fecha, si bien la mujer tiene un papel más relevante en la sociedad, todavía no se ha logrado llegar a un estado donde ambos géneros se encuentren en igualdad de condiciones. Todavía podemos percibir algunas diferencias donde el hombre tiene ciertas ventajas y privilegios inherentes a su género.

Entonces pienso, qué bueno que las mujeres están ganando más espacios dentro de la sociedad, qué bueno que los homosexuales de la misma forma estén cada vez más integrados a la sociedad y tengan el derecho de contraer matrimonio como las parejas heterosexuales, qué bueno que rompamos tabúes y dejemos de pensar que las estructuras sociales son monolíticas e inamovibles.

Pero…

Yo como persona que cree en la democracia y en la libertad de expresión, no estoy de acuerdo con esta “onda” de establecer que es lo políticamente correcto y qué no, sobre todo por las formas en que eso se hace.

Con el afán de buscar esa igualdad y acabar con la discriminación hacia las minorías sexuales, se quiere implementar un dogma. Como si ese dogma fuera una verdad absoluta. Es el dogma de lo “políticamente correcto”.

Sin caer en la exageración de algunos grupos conservadores que afirman que “quieren imponer una dictadura totalitaria”, esta nueva cultura de lo “políticamente correcto” más que ser demócrata o liberal, es dogmática y puede poner en entredicho la libertad de expresión.

Y es paradójico, porque quienes nos definimos más bien como liberales, se supone, aspiramos a conducirnos por medio de la razón y no por medio del dogma.

La teoría de género tiene, a mi parecer, algunos puntos válidos y otros que no lo son tanto y son muy discutibles. Entiendo que esta teoría tiene varias vertientes, y como teoría, es válida impulsarla o confrontarla… Pero no es algo muy democrático querer imponer una visión como la verdad absoluta de las cosas, como algunos pretenden hacer.

Los teóricos del género han ya catalogado algunas conductas que son discriminatorias en contra de las mujeres y las minorías sexuales. El problema es que para ello corren el riesgo de crear tabúes y normas morales muy rígidas, y en eso se parecen mucho a ese conservadurismo rancio que tanto denuncian.

Hay un caso que me llamó mucho la atención, el de Nicolás Alvarado, quien tuvo que dejar la dirección de TV UNAM por hacer las siguientes declaraciones en un artículo suyo donde explicaba por qué a él no le gustaba Juan Gabriel:

Mi rechazo al trabajo de Juan Gabriel es, pues, clasista: me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas.
La “policía de lo políticamente correcto” determinó que Nicolás Alvarado había discriminado a los gays. Yo por más que quise, no encontré ninguna discriminación en ese artículo ni en esa frase.

Hacer mofa de la condición de una persona no implica necesariamente un acto de discriminación. Si yo tengo sobrepeso y mis amigos me dicen “Quiubo panzón”, ¿me están discriminando? No, en lo absoluto. Si yo voy constantemente al gimnasio, y mis compas me dicen -Miren quien llegó, el mameluco-, tampoco me están discriminando. De la misma forma, Nicolás Alvarado se mofó de su condición de la forma en que los propios gays llegan a hacerlo. Conozco gente homosexual que se hecha carrilla entre sí, usando frases como #NoEraPuñal -mofándose del célebre penal que nos dejó fuera del mundial- o algunos de ellos incluso gritaban el “puto” en el estadio -porque consideran que esa palabra no tiene necesariamente una connotación discriminatoria en contra de los gays-.

¿Pero qué pasa?

Que la policía de lo políticamente correcto quiere prohibir y censurar ese tipo de expresiones, porque dicen, que redefiniendo el lenguaje vamos a acabar con la discriminación hacia las mujeres y las minorías. Dicen que hay expertos que han llegado a esa conclusión.

Que no, no es informando o concientizando a la gente la forma para promover la equidad de género o los derechos de las minorías, sino prohibiendo y censurando.

En realidad lo único que estamos haciendo es crear una nueva camada de tabúes morales. Es decir, queremos llegar a “la igualdad” aboliendo cualquier expresión que según algunos criterios que muchas veces no están sujetos a debate, promueven la desigualdad. ¿Te suena marxista? No, no es coincidencia, se trata en efecto de un marxismo cultural. Basta escarbar para encontrar las raíces de estas propuestas. Basta ver a los sociólogos expertos en teoría del conflicto -corriente netamente marxista- y a las corrientes feministas radicales cuya ideología reside en el marxismo.

Y así como el marxismo en lo económico fracasó estrepitosamente la imponer un estado completamente igualitario que se resquebrajó por su contradicción con la naturaleza humana, no podemos esperar algo muy diferente al tratar de “imponer la igualdad”. Porque aunque el gobierno junto con su “policía de lo políticamente correcto” prohíba usar algunos términos, eso no hará que la gente cambie de parecer. Y a esa disonancia entre lo que se piensa y lo que se dice se le llama hipocresía.

Tan sólo lograremos “formar” individuos hipócritas y doblemoralinos que en el discurso se muestren como respetuosos y tolerantes con las minorías, pero que en lo privado hablen pestes; así como sucede con los conservadores de doble moral que van a misa todos los domingos y muestran al público una familia recta y de valores cuando en lo privado tienen amantes, son corruptos y golpean a su esposa.

Las minorías entonces se encontrarán con personas que hacen como que los tratan bien, para que estas últimas no corran el riesgo de recibir una sanción informal o formal.

Sigo…

Si a mí, por ejemplo, no me gusta el lenguaje incluyente porque considero que distorsiona y le quita elegancia y practicidad al idioma -qué todxs nosotrxs escribamos así hace que me sangren los ojos- entonces ya soy etiquetado por la policía de lo políticamente correcto como machista cuando no lo soy. Si considero que el lenguaje incluyente puede más bien reforzar la idea de que hay una discriminación implícita en la frase “todos nosotros” con mujeres presentes, entonces es que no he salido de las cavernas. Es decir, no sólo se trata de desear la equidad de género, sino de desearla a su manera, con sus formas y signos, los cuales, para algunos, no pueden estar sujetos a debate.

Este video es icónico, un grupo llamado Social Justice Warriors que dice defender las causas más nobles como el multiculturalismo, el feminismo y la libertad de expresión, criticó y censuró a un profesor porque no estaba de acuerdo en usar pronombres transgénero. Este movimiento incluso se mostró agresivo con los medios y quienes no pensaban como ellos:

También basta voltear a la historia reciente. Todos los avances que se han dado en cuestión de derechos no se dieron por la implementación de una “policía de lo políticamente correcto”, los negros no ganaron derechos al solicitar la prohibición de términos y expresiones, sino por el contrario lograron ganarse el respeto de muchos, lo cual derivó en la abolición de leyes que restringían varios de sus derechos y los segregaban de los blancos. Las mujeres dieron un salto cuántico en materia de derechos cuando los hombres fueron a pelear en la Segunda Guerra Mundial y ocuparon temporalmente los puestos de trabajo de los hombres, puestos que se negaron a abandonar cuando los soldados regresaron a su país.

Además, pensar en prohibir o en sancionar expresiones o señalar a aquellos que no se adhieren a lo que consideran la “teoría definitiva” es un contrasentido total y en realidad va incluso en contra de las libertades que aseguran buscar, pongo un ejemplo claro: Algunos grupos feministas radicales -Ojo, hago énfasis en lo radical porque no todo el feminismo es así, de hecho hay corrientes que considero benévolas y necesarias- consideran que las mujeres ya no deben mostrarse como tiernas sino que deben “masculinizarse” porque esa “pose tierna” es un constructo social patriarcal. En realidad, más que liberar a la mujer, están reafirmando esa discriminación que ellas mismas denuncian.

Muchos queremos una sociedad libre basada en la razón y el sentido común. Muchos creemos en las libertades y en los derechos de aquellos grupos que por su raza, preferencia sexual o religión han sido segregados. Yo como demócrata, deseo un mundo donde tanto religiosos, gays, negros, blancos, altos y chaparros, tengan el derecho de expresarse y a crear su proyecto de vida sin que alguien los restrinja. Si una madre quiere inscribir a sus hijos en una escuela religiosa, que pueda hacerlo; si esa madre prefiere mejor inscribir a su hijo en una escuela de género neutro como Egalia, escuela pionera en Suecia, que de la misma forma tenga el derecho de hacerlo. Lo que no estoy de acuerdo es que con el afán de “promover la igualdad” algunos pretendan prohibir o restringir la libertad de expresión. La peor forma de acabar con tabúes y paradigmas rancios, es mediante la conversión por otros, que aunque propios de una ideología diferente, comparten muchas caractarísticas similares.

Fuente: http://elcerebrohabla.com/2016/10/30/la-dictadura-de-lo-politicamente-correcto/


#2

Los justicieros sociales de lo politicamente correcto son los nuevos “bacalas” de mi época


#3

aqui explican los orígenes filosóficos de la corrección política


#4

En este vídeo (en inglés) también se explica muy bien la historia de la corrección política y su directa vinculación con el marxismo cultural. La obsesión de los marxistas por acusar a sus oponentes de “fascistas” y “fóbicos” tiene su sustento en la idea de “tolerancia represiva” de Herbert Marcuse que desarrolla en su libro “Una crítica de la tolerancia pura” (1965).

Según Marcuse, la tolerancia “tradicional” sirve a los intereses de la dominación capitalista y es necesario sustituirla por otro tipo de “tolerancia”: tolerancia para la izquierda (buscando la subversión y la violencia revolucionaria) combinada con intolerancia para la derecha y las instituciones existentes.

Para Marcuse, la libertad de expresión no es buena porque permite la propagación del error. Las minorías revolucionarias conocen la verdad y la mayoría ha de ser liberada del error a través de la re-educación en la verdad. Por tanto, la minoría revolucionaria está legitimada para reprimir las opiniones contrarias.

Ahí está el origen de la dictadura de lo políticamente correcto.


#5

Me he encontrado con este video en youtube que habla sobre el tema, lo comparto con ustedes.


#6

En esencia creo que tu intención es buena, aunque a partir del tercer párrafo, on my opinion, se te está desmoronando el edificio por fallo en los cimientos. Verbigracia:

Parte de lo que venimos discutiendo como dictadura del marxismo cultural, que contamina todo, es pervertir el lenguaje, de modo que cargan de notas negativas términos que no tienen por qué serlo, y sin querer terminamos aceptando esa perversión del lenguaje, nada casual y sí muy premeditada. Así:

dogma
nombre masculino

  1. Punto esencial de una religión, una doctrina o un sistema de pensamiento que se tiene por cierto y que no puede ponerse en duda dentro de su sistema.

Este término pasa a tener esa connotación negativa. Y así lo has usado tú, contraponiéndolo a razón.

Un dogma es un principio, estable, dentro de un sistema. No es casual. No ha llegado ahí porque sí. Tiene un motivo, mucho más profundo de lo que pueda parecer a priori. Y, como principio, necesita estar ahí porque seguramente sea un pilar de ese sistema, al que sostiene y apuntala. No se puede quitar porque, si se mueve, el sistema se tambalea y, si el sistema es bueno, no hay por qué cometer tamaña tropelía.

Los marxistas, muy vivos ellos, atacan directamente a los dogmas de nuestra sociedad tradicional, como cuando quieres derribar un edificio: vas directamente a los cimientos. Y nosotros, enfermos mentales, nos volatilizamos y vamos pensando que con la razón y la lógica vamos a ganar esta batalla.

Si tu pensamiento no tiene unos pilares férreos, inamovibles, por los que seas capaz de jugarte la piel… Esos que dices “mira, por ahí sí que no paso”, difícilmente podrás plantarles batalla. A lo políticamente correcto y a quien sea. Esos principios dogmáticos son como tu campamento base, y son necesarios. Son tu referente, porque te harán creer otras cosas, querrán manipularte, y te insultarán, pero, si tú lo tienes claro, todo lo demás son argumentos vacíos.

Insisto, ahí es donde nos están ganando, no la batalla, sino la guerra. Porque hemos perdido nuestros principios, carecemos de ideología, vamos al pairo, capeando el temporal según nos van atacando.

Y luego están los complejos… Nos llaman fachas y nos defendemos. Nos llaman reaccionarios y nos defendemos. Intentamos justificarnos, como tú has hecho… “Es que…”

¡¿Es que, qué?! ¿Es que no tienes principios que defender? ¡Diles que sí, y saca pecho! Y si Juan Gabriel es una maricona loca, pues lo es. ¡Y dimito! Pero que sepas que, serlo, eres…


#7

Con permiso pongo un monólogo de George Carlin que habla sobre la obsesión de los eufemismos, que se puede trasladar un poco a la corrección del lenguaje, políticamente correcto

Edit: Lo he puesto en una calidad inferior pero con subtítulos, para que se entienda bien


#8

Lo políticamente correcto es una gramática y metodología europea impuesta por otros y que hemos permitido a otros que nos impongan, con la que nos hemos topado.

Lo que es políticamente correcto se refiere a un grupo de conceptos utilizados para describir lenguaje, ideas políticas o comportamientos con los que se procura minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos. Esto quiere decir que, de acuerdo a esta narrativa, muchas veces, no se debería decir decir algo, escribir algo, discutir o incluso llegar a pensar sobre un tema en particular ya que la gente se constriñe y se inhibe de hacer ese tipo de afirmaciones porque saben a quién conocen, y con quien esa persona pueda estar casada, o su relación laboral pueda verse comprometida u ofendida, en relación a cual explícito pueda ser en el desarrollo de a lo que se hace referencia en los términos de cómo dicha afirmación pueda rechazar las estructuras de poder americanas o europeas.

Contexto histórico de lo políticamente correcto.

Ser políticamente correcto se remonta a los tiempos de Karl Marx y sus escritos tempranos, Marx predijo que los trabajadores del mundo se unirían con base a la conciencia de su clase social y derrocarian las naciones y traerían el paraíso al mundo mediante el comunismo mundial. Ellos [los marxistas] consideraban que esto no era una teoria sino un hecho aceptado como ciencia, y que como tal, era absolutamente capaz de ser repetida y pronosticada.

Las ciencias naturales incorporarán un día a la ciencia del hombre, asi como la ciencia del hombre habrá de incorporar a las ciencias naturales para que haya una sola ciencia”- Karl Marx, “Propiedad Privada y Trabajo. Economía Política como producto del Movimiento de la propiedad privada, 1844

Esto quería decir que para Marx, el comunismo vendría al mundo a raíz de una revolución industrial, y que la vasta mayoría de los trabajadores explotados y privados de sus derechos se alzarían en una guerra contra la burguesía explotadora, que eran dueños de las fábricas y medios de producción, estos proletarios amantes de la humanidad y la igualdad ahogarían en los ríos a sus patronos explotadores, habrían de controlar los medios de producción y traerían el paraíso, el Valhalla sobre la tierra. Para los comunistas, ateos en su mayoría, están convencidos de que el Edén, el paraíso del cual se habló en las Santas Escrituras puede ser reproducido en la tierra.
Todas las revoluciones socialistas buscan la creación de un hombre nuevo, de una nueva humanidad, y en nombre de esas buenas intenciones se lleva a millones de inocentes a morir de hambre, a ser asesinados, torturados y desaparecidos en gulags, en celdas de la Stasi, en campos de concentración, hambrunas terribles, etc.

Como para los marxistas era un hecho comprobado “científicamente” que dicha revolución vendría, sería de las manos de una cruenta guerra.

Los comunistas no consideran la sustitución de un sistema social por otro simplemente como un proceso espontáneo y pacífico sino como un proceso complicado, largo y violento. – Joseph Stalin en entrevista a H.G. Wells

Y la guerra vino, en este caso, la Primera Guerra Mundial, ésta fue la peor guerra de su tiempo, pero el comunismo sólo llegó a la Rusia agraria, atrasada y cuasi feudal, y no a las naciones modernas, capitalistas, industrializadas, ampliamente criticadas por Marx en sus largos escritos.

Mientras el polvo de la Gran Guerra se asentaba y las heridas comenzaban a cicatrizar, un grupo de marxistas se juntaron para analizar lo que había ocurrido, no podían comprender que el comunismo sólo llegó a la Rusia rural, pobre y depauperada, y notaron que en las naciones industrializadas donde supuestamente el profético Marx había vaticinado que la revolución proletaria ocurriera, el capitalismo y libre mercado imperaba y había hecho que esas sociedades fueran prósperas.

Al darse cuenta de estos hechos irrefutables, los marxistas, fieles a su culto de envidia, y resentimiento, consideraron que los malvados, crueles, explotadores, burgueses capitalistas habían creado tanta prosperidad, riqueza y desarrollo que no podían tolerar el hecho de que en Occidente los trabajadores tuvieran electricidad, agua potable y gas natural en sus hogares, que pudieran comprar un vehículo y ser dueños de sus hogares y propiedad, que tuvieran libertad para escoger productos, etc.
Y los marxistas empezaron a preguntarse sobre el cómo sería posible que los trabajadores hicieran una revolución proletaria contra el capitalismo, si ese sistema les ha producido riqueza, prosperidad y bienestar.

Así que los marxistas decidieron formar un centro de estudios, como el que habia en moscu ( de nombre Instituto Marx/Engels)pero le pusieron otro nombre para sonar menos rojo, menos honesto, menos franco con sus perversas intenciones y lo llamaron el Instituto de Investigaciones Sociales, y abrió sus puertas en la ciudad de Francfort el 22 de julio de 1924.

Este centro de estudios se conoció por metonimia como la Escuela de Francfort, sus propuestas eran sencillas, los trabajadores, seducidos por el éxito material y la prosperidad provista por el capitalismo, eran demasiado ciegos a sejemante prosperidad para traer la revolucion comunista. por lo que alguien más debia ser la vanguardia de este movimiento, en este caso un grupo de comunistas elitistas.

Pero luego llegó el nazismo a Alemania y los fundadores de este instituto, judios y comunistas eran doblemente repudiados por el movimiento patriota nacionalsocialista alemán y decidieron mudar su centro de estudios a los Estados Unidos y se instalaron en la Universidad de Columbia en 1934 donde permanecieron hasta 1951, cuando regresan a la Europa de la postguerra.

Mientras el Instituto de Investigación Social estaba en los Estados Unidos, se dio a la tarea de crear una suerte de divorcio entre el marxismo y la economía, y casarlo, unirlo, arrejuntarlo, pegarlo, adherirlo y adosarlo a la cultura. y decidieron llamarlo “teoria critica”

La teoría que sirve como base a la teoría critica es simplemente criticar, suena muy simple pero eso es lo único que saben hacer

La escuela de Francfort encontró la nueva vanguardia para la revolución que destruiría a la civilización occidental, y esos eran los desposeidos y privados de sus derechos, un demográfico fácil de influenciar; cada área de la teoria crítica puede atacar la cultura Occidental por separado. Las feministas, por ejemplo, critican a la opresion del género femenino desde una perspectiva dirigida exclusivamente hacia la cultura occidental. La narrativa de la teoría crítica del feminismo no menciona del trato injusto de los chinos, aztecas, persas, etc. hacia las mujeres Sólo la opresión de la mujer occidental es la discutible.

De igual manera los estudios afroamericanos sólo critican la esclavitud americana y de la colonizacion iberoamericana, como si la esclavitud fuera un fenómeno único para el continente americano y la Civilizacion Occidental. los horrores de la esclavitud y sus consecuencias son argumentos poderosos usados por los marxistas culturales para criticar a la tradicion cultural inherente a occidente. Pero citar al Rey Africano Ghezo, del Reino de Dahomey, en el territorio que hoy corresponde a Benin, que dijo en 1840:

“El comercio de esclavos es el principio fundamental de mi pueblo, es la fuente y la gloria de toda su riqueza, las madres arrullan a sus hijos con canciones que tratan sobre el triunfo de nuestro pueblo sobre el enemigo y de como los sometemos y reducimos a la esclavitud”. King Ghezo

Una frase así demuestra el incentivo economico de una cultura negra de vender a otra cultura negra y someterla a la esclavitud simplemente por beneficios económicos.

Frases y acciones como las del Rey Ghezo hacen lucir a la esclavitud parecer más una actividad comercial que una actividad racialmente motivada.

uando los militantes haitianos masacraron de forma cruenta y sanguinaria a la población blanca de Haití, ellos serían considerados, de acuerdo a la narrativa historiográfica políticamente correcta y culturalmente marxista como una versión radical del movimiento político “afrodescendiente”, como una versión radical de un republicanismo militarista haitiano de su época. Pero este movimiento no sería necesariamente condenado por sus atrocidades. No habría sino un intento de analizar de forma teórica en un flojo ensayo pseudo intelectual que busque una explicación para buscar proveer las condiciones objetivas que extenuaron y llevaron a esos individuos a cometer dichas atrocidades, de algún modo justificándolas.

Y frases como las del Rey Ghezo demuestran fehacientemente que la narrativa inherente a lo políticamente correcto es aplicada a un demográfico en particular, en este caso a la raza blanca (independientemente de su origen: europeos, hispanos blancos, caucásicos, etc.). Esto quiere decir, acorde con la narrativa cultural marxista, que existe algo únicamente opresor y cuasi genocida en ser un hombre blanco de ascedencia europea. Es por esas razones que este tipo de eventos históricos no son tratados porque se salen de la narrativa políticamente correcta.

La teoría crítica es tanto un arma, como un escudo. Un arma que le enseña a sus estudiosos, (radicados en USA) que en países como EEUU, donde su lema “E pluribus, unum” (de entre muchos, uno), es algo exclusivamente discriminatorio, y que era necesario dividir a las naciones en tribus, en grupos y ponerlos a confrontarse los unos con los otros, por eso vemos el movimiento feminista, el movimiento “black lives matter”, el islam organizado, etc. Así que la teoría crítica le inculca, por ejemplo a los negros e indígenas de Estados Unidos, que la sociedad norteamericana e hispanoamericana se fundamentó a costa del trabajo de los esclavos, que esta sociedad es únicamente racista, que se erigió del trabajo esclavizan de indígenas y negros al tiempo que sus opresores blancos no movían ni un dedo, algo completamente falso.

El psicólogo de la Escuela de Francfort, Erich Fromm argüía que no existian diferencias fundamentales entre hombres y mujeres y que los roles que los géneros tenían en la cultura occidental tradicional, eran meramente asignados a cada quien por la cultura imperante que oprimía a los géneros.

Es por eso que en las cátedras de estudios de géneros pueden realizar estudios de teoría crítica y plantear la idea de que toda la opresión hacia la homosexualidad y las variantes que salgan de la heteronormativa a lo largo de la historia de la humanidad, se deban a la cultura occidental y al patriarcado corrupto instituido por hombres blancos que ya están muertos y olvidados.

Hombres blancos muertos, que fueron los redactores filosóficos de la Constitución de los Estados Unidos, la idea de que Simón Bolívar era “zambo”, de que José Antonio Páez es un traidor, todos los hechos históricos son objeto de ataques por parte de intelectuales que practican un fetichismo cuasi patológico del uso y abuso de la teoría crítica.

Como el capitalismo triunfó donde el Marxismo fracasó, los defensores y proponentes de esta última ideología, se toparon con el hecho de que la única forma que queda de destruir el enorme éxito que implica la aplicación del capitalismo, que ha traido prosperidad y desarrollo a la humanidad, es la de socavar las bases de ese monumento al éxito que es el capitalismo y atacar la moral en la cual se fundamenta desde todos los ángulos: estudios de género, de diversidad, de feminismo radical, de indigenismo, la deconstrucción de la literatura clásica para demostrar que el racismo, clasismo, sexismo, o cualquier otro “ismo” que a usted se le pueda ocurrir para desarrollar filosofías que ni siquiera existían para la época en la cual dichas obras literarias clásicas fueron escritas.

Las ideas de lo políticamente correcto buscan segregar a la sociedad en grupos que se enfrentan entre si (la lucha de clases marxista), instilar ira y agravar el odio y la envidia (dogma del socialismo), fomentar el separatismo de las regiones que conforman un país y a una nación y infundir un sentido exacerbado de victimización, al tiempo que buscan asignarle a la civilizacion occidental, la única cultura que busca erradicar este tipo de abusos y adjudicarles a los occidentales la autoría intelectual de los orígenes de las diferencias sociales que la teoría crítica tanto se esmera en explotar.

La teoría crítica se destaca por lanzar ataques ideológicos múltiples y aparentemente no relacionados o vinculados entre si a distintos aspectos de la cultura dominante, pero la verdadera fuente de poder la teoría crítica subyace en que la crítica nunca demanda una alternativa. Cualquier cosa que haya sido mejor, lo que sea que haya funcionado antes de la crítica, las alternativas exitosas, no existen para los marxistas.

Y es porque los marxistas no tienen otra cosa sino un profundo odio y resentimiento hacia los órdenes establecidos, y no tienen absolutamente nada, no hay lógica, historia o hechos reales que se aten a su filosofía. Todo en lo que creen los marxistas ha sido demostrado que no funciona, y ha sido demostrado con las lágrimas, sufrimiento y la sangre de millones de inocentes que han tenido la mala suerte de vivir bajo regímenes marxistas.

El critico teorico de la escuela de Francfort, Max Horkheimer escribió en su obra “El Eclipse de la Razón”, publicado en 1947, que la “lógica no es independiente del contenido”, y resulta que si lo es, e incluso la idea de que los hechos, la historia y la lógica estén bajo el ataque constante de la izquierda son evidencia contundente de que lo es. Y como el marxismo es una contradicción ideológica lo único que sabe y sabrá hacer es criticar.

Si revisamos lo que el marxismo propone, primero debería existir una sociedad en la que el capitalismo se desarrolle plenamente, se instale una clase pudiente y poderosa para que luego la clase trabajadora la destruya, llegue el socialismo y luego el comunismo, es decir, el marxismo necesita del capitalismo en condición sine qua non para poder existir.

Pero resultó que el marxismo económicamente falló, el Muro de Berlín fue derribado, la Stasi fue desmovilizada, la Unión Soviética se separó y los marxistas quedaron a la deriva, salvo por pequeños reductos: Uno en una isla antillana que hoy domina ideológicamente buena parte del continente americano, otro en la península de Korea y una versión mixta de un capitalismo de izquierdas en lo que es China.

a nueva izquierda, la izquierda no manchada por la violencia comunista, esa que es admiradora de Trotsky, (a pesar de que las ideas de Trotsky eran más cruentas que las del mismo Stalin) se dio cuenta de que si separas del discurso rojo la celda de prisión de la Stasi, el Gulag, las hambrunas Chinas, los fusilamientos Cubanos, y en vez de eso te quedas con las ideas de la escuela de Francfort, esas rebeliones polimorfas de Herbert Marcuse, puedes influenciar a dos tercios del espectro político, pasando por la derecha moderada, el centro, la centro-izquierda, pasando por la izquierda genérica, la izquierda suave, y las izquierdas más radicales tipo el MAS, Bandera Roja o Avanzada Progresista, Podemos, Izquierda Unida, Batasuna, etc… Este espectro enorme, correspondiente a dos tercios del espectro político son influenciados por ideas marxistas liberadas de las ideas duras del Maoísmo y el Estalinismo.

Sin embargo, las ideas que representaron Mao, y Stalin, de que la familia es un arma en las manos de la sociedad burguesa, que el humor es un arma peligrosa en manos de la burguesía, de que discutir el destino de la civilización occidental es algo genocida, . Todas estas ideas tienen un contenido marxista.

¿Y cómo ocurrió esto?
Pues muy sencillo, ha ocurrido porque la izquierda con una agenda marxista cultural, molesta y rechazada por Stalin, que los persiguió y los purgó en su momento, huyeron hacia el continente americano, repudiaron los excesos del marxismo duro y decidieron hacer la “larga marcha hacia las instituciones” (Antonio Gramsci dixit), y se alojaron en la prensa, en las casas de estudios, durante más de cincuenta años, y han casado sus ideas con un falso liberalismo.

El problema es que el más grande enemigo que tenemos ha sido erigido en nuestras propias mentes con una gramática políticamente correcta de intolerancia hacia nosotros mismos, esto es una metodología y una gramática diseñada para restringirnos la posibilidad de hacer cualquier afirmación que vaya a favor de nosotros mismos incluso antes de que se forme la idea en nuestra mente. El Camarada Mao creía en la idea de las palabras “mágicas”, “racismo”, esa es una palabra mágica, si usted la usa en contra de alguien, esa persona se desacopla del deseo de defenderse a si misma, Y todos los otros “ismos”: sexismo, clasismo, homofobia, etc, son reflexiones pálidas de la palabra racismo. Esa palabra fue acuñada por Leon Trotsky en un diario de oposición a la Unión Soviética y se ha hecho universal. No olvidemos que que Trotsky y su movimiento de izquierdas estaban por ser expulsado por Stalin. Y si usted desea en el discurso contemporáneo condenar a alguien si se halla sin argumentos, simplemente llame a su oponente “racista”, este ejercicio de pobreza intelectual lo heredó la sociedad contemporánea del marxismo, y en la sociedad venezolana, obligan a los negocios a publicar enormes carteles donde se prohíbe la discriminación.

Sólo cuando nos demos cuenta de lo que la sociedad occidental creó, lo que nosotros como nación fuimos capaces de construir, escribir, las sinfonías que hemos compuesto, los edificios que se construyeron, la contribución de nuestros ciudadanos en conflictos internacionales, todos estos hechos están atados a conceptos de fortaleza, de nuestro propio destino, nuestra propia gloria. Sólo cuando nuestra sociedad realmente le asigne el valor y el respeto a la precedencia del pasado podremos recuperar el puesto que una vez nuestro demográfico tuvo.

Si nosotros arrancamos y borramos nuestro pasado por miedo de ser hostiles con alguien más, cualquier expectativa, o prospecto de identidad como grupo, como nación, que se fundamenta en nociones de fortaleza, terminaremos con una versión muy débil y difuminada de lo que sería la doctrina de nuestra propia cultura. Y eso es precisamente lo que nos está pasando hoy día.


#9

…Vuelve la burra al trigo


#10

Mirad, una de las cosas que más me ha gustado de Trump en USA es el uso que hace del lenguje incorrecto políticamente. Y que su tono agresivo y “mal hablado” vaya calando poco a poco en todo el mundo. Los afectados por sus palabraas copian sin queren su tono. Los mexicanos, los chinos y incluso los europeos le responden siempre con un “mal tono” inpensable en el “perfecto” Obama. Y eso me encanta.
Poco a poco van dejando de lado los formalismos del lenguaje oficial y ya hablan de tarado, machista, racista etc. sin ninguna verguenza. Y figaos que cuando hablan ponen una pose como de enfadados y se les olvida el mexicanos mexicanas y todos esos formalismos.
Es genial!


#11

Casi me saltas un ojo… :cuidado:


#12

#13

Lo he visto esta mañana… pero qué alternativas plantean?

Como me tengo que sentar entonces?


#14

1º - No te tienes que sentar.

2º - En el caso de que machistamente te sientes, cruza los muslos y las piernas hasta que te quedes sin circulación en las mismas.


#15

… en las mismas pelotas quieres decir…


#16

…Vas aprendiendo amigo.


#17

Vaya soberana gilipollez, es necesaria una buena guillotina para usarla con esas mentes privilegiadas


#18

Sublime

…He buscado este vídeo y no lo he “visto” en Tabloide.

Diputado alemán interviene en una sesión sobre ideología de género
Que si quieres arroz Catalina… dos tazas


#19

Cierran la cuenta de Twitter a “La verdad ofende”

Adjunto enlace al Blog de “La verdad ofende”


#20

No conocia esa cuenta, parece interesante. Se sabe la razon del cierre?