La nueva enfermedad social: el buenismo

No quiero que los demás usuarios de este foro piensen que esto es algo parecido a una entrada de un blog personal, lo quiero expresar como un pensamiento en voz alta.

El caso es que me he dado cuenta de que en esta nuestra sociedad hoy día uno no puede expresarse con libertad sin que algún energúmeno te llame la atención por decir lo que piensas. Huelga decir que me refiero a expresar tu opinión desde el respeto.

Para que entendáis a que me refiero os pondré un ejemplo práctico. Juanito es un adolescente que pertenece a una minoría social, que, según él, ha sido atacada y menospreciada por la sociedad durante muchos años. A Juanito le gusta pintar en sus ratos libres y se considera un buen pintor y, ojo, también por qué no, se hace llamar a si mismo artista. Lo que Juanito no sabe es que su familia y amigos piensan que sus cuadros son una soberana mierda, pero tienen miedo a que Juanito y esta sociedad les ataquen por expresar lo que es un hecho porque Juanito cada vez que alguien le expresa su opinión objetiva se escuda en que se le critica porque pertenece a esta minoría social y no porque sea mal artista.

Este es el caso más común de buenismo en España, y son miles de casos diarios en toda la geografía española. Al final de este texto os diré de qué manera creo que esto afectará al futuro de nuestra sociedad.

Os pondré otro ejemplo de buenismo pero aplicado a otro ámbito de la vida. Y por qué no, usaremos otra vez a Juanito para ilustrarlo.

Cuando Juanito estaba en el colegio, como cualquier otro niño, sufría algún tipo de bullying por parte de los compañeros. Como todos hemos sufrido alguna vez durante nuestra infancia. Juanito llega llorando a su casa y se lo cuenta a sus padres, estos en lugar de ayudar a su hijo no dándole importancia al suceso o fortalecer la autoestima de Juanito deciden llevarlo al psicólogo. En otra parte de España, otro caso igual que el de Juanito se desarrolla de diferente manera, en este caso el otro Juanito de Murcia decide llamar al teléfono que el Estado ha creado para los casos de bullying a menores.

Estos tres casos: Juanito el artista, Juanito el artista cuando iba al colegio y Juanito el Murciano nos llevan al mismo destino y es que estamos creando ciudadanos inútiles.

El Juanito adolescente cuando trabaje en el Mcdonald’s, dado que como artista no le iba muy bien como era perfectamente lógico, y no prepare el Big Mac como su jefe en el curso de aprendizaje le enseñó se escudará en que sólo se le critica porque pertenece a esta minoría social. Si sus padres y sus amigos le hubieran dicho, sin temor a lo que los demás tuvieran que decirles que se dedicara a otra cosa que como pintor no tenía futuro, por decirlo de alguna manera suave, Juanito quizá podría tener un futuro diferente.

El caso de Juanito cuando era niño es el del adulto de 32 años que vive en casa de sus padres y que no se enfrenta a la sociedad porque el psicólogo le diagnosticó una enfermedad que no tenía. Por lo que este ‘profesional’ junto con los padres de Juanito crearon un individuo perfectamente inútil, que no sabe valerse por si mismo porque siempre ha necesitado de ayuda externa y por lo que no sabe enfrentarse en el día a día a la sociedad, al que se le cuelan en la cola del Mercadona y este ni se queja, al que le devuelven el cambio mal a posta y a pesar de ser consciente ni se inmuta.

El de Juanito Murciano es de los que asusta, pues es de aquel niño que desde pequeño aunque es de admirar que tomara por si mismo la decisión de llamar por teléfono al número del bullying se convertirá con el paso de los años en el trabajador llorón que cuando su jefe le pone en su sitio porque no es buen profesional en lugar de esforzarse en el día a día llama un día tras otro al sindicato para que le ayuden y denunciar al “hijo de puta” de su jefe.

Estoy seguro de que cada uno de nosotros conoce un caso cercano parecido, esta enfermedad social moderna es la que está creando los inútiles del futuro. Ejemplos hay muchísimos y causas hay miles: la moda de no mandar deberes a los niños de primaria, el no poder pegar un bofetón a tu hijo cuando se lo merece, el que el profesor no pueda pegarle uno a tu hijo cuando lo merezca, el que no puedas decirle a tu vecina que le huele la boca.

Vosotros, queridos amigos de Tabloide, que pensáis al respecto.

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Puto Juanito

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Cada día que pasa nos volvemos más sensibles emocionalmente y somos menos capaces de encajar una opinión o crítica constructiva¿Quién no ha visto casos como decirle a una persona que no es buena, digamos por ejemplo, llenando la copa de alcohol y su excusa es siempre culpa de factores externos?

La gente en vez de aprender de sus errores y crecer, culpa de que su padre no le enseñó a pelar una manzana y entonces cae en el victimismo y el drama.

Una película que justamente enseña el caso contrario y que vi hace escasos días, es Whiplash.

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No lo podrías describir mejor. Cada vez somos menos capaces de reconocer cuando nos hemos equivocado.

Antaño teníamos un pellejo más gordo.

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Pregunta semiretórica: Qué ha cambiado en la educación de occidente en las últimas décadas?

Qué género se ocupa de la educación de los niños desde que nacen hasta que llegan a adultos? Pro tip: mirar % de profesores y profesoras.

También el nº de familias “monoparentales” o como las llamen ahora.

Todo lo que has descrito es el resultado de una sociedad feminizada y donde el rol masculino ha cuasi desaparecido.

Lo cierto es que lo óptimo es que confluyan ambas influencias, la femenina y la masculina, una sociedad que se vaya demasiado a un extremo está destinada a fracasar.

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Completamente. Hoy día todo ofende, todos nos creemos especiales y por ende creemos deber tener más derechos que los demás. Está la sociedad enferma y amariconada.

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A mí me parece gracioso cómo la izquierda en plena crisis de madurez se ha vuelto más puritana ideológicamente que la típica familia nacional católica de los 50 en España.

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Tesis expuesta en el libro recientemente traducido por Alianza Editorial del psiquiatra inglés Theodore Dalrymple, El Sentimentalismo tóxico: cómo el culto a la emoción pública está corroyendo a nuestra sociedad:

Un libro ameno y ágil, aunque muy ligero conceptualmente, que, no por ello, deja de exponer de manera sucinta y sincera, especialmente a través de clarificadores ejemplos, la dañina, corrupta y corroyente realidad del “sentimentalismo tóxico”, de la sobresentimentalización en el ámbito público-institucional. En el fondo y en la forma: más calvinismo burdamente aseado.

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El victimismo esta de moda!

Clint Eastwood lo definió muy bien hace unos meses en una entrevista: "We’re really in a pussy generation. Everybody’s walking on eggshells"

Traducido del inglés, viene siendo algo como que vivimos en una sociedad de nenazas y que todo el mundo está pendiente de lo que hace o dice para evitar que cualquiera se pueda sentir ofendido.

Al final, todo se reduce a lo mismo. Se intenta crear una sociedad donde el individuo no sea capaz de valerse por sí mismo, sino que para eso está Papá estado, para proveerle de todas las necesidades. Una vez conseguida la dependencia del estado, el objetivo está cumplido. Ya tenemos un individuo dócil y manipulable.

Esto es más antiguo que el hambre. Siempre ha sido uno de los pilares del comunismo y en general, del socialismo. Lo que pasa es que ahora, también lo es del neoconservadurismo, entiéndaseme este término para definir a los nuevos partidos, teóricamente conservadores, pero que en realidad abrazan sin ningún tipo de reparo casi todos los mantras progresistas.

El otro día oí por ahí que alguien decía que a esta generación, le falta un guerra. La afirmación, aunque triste, es verdad. Quizás yo no hablaría tanto de tema generacional, sino de social.

El “buenismo” nace muerto, porque parte de una premisa que es falsa: que todo el mundo es bueno. El mundo no es así y por desgracia los malos lo saben. Los buenistas, sin embargo, parece que no.

Siempre que oigo la palabra “buenismo” se me viene a la mente una noticia que leí hace tiempo y que ejemplifica perfectamente el párrafo anterior.

Morir por ingenua o por tonta. No sé qué es peor.

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Alguien lo ha dicho por ahi arriba, pero es verdad. La sociedad en que vivimos es una sociedad afeminada, en el sentido de que considera los valores femeninos por encima de los masculinos. Por lo general, los hombres somos mas abiertos al conflicto directo y a decir las cosas como son. Si hay algun problema, normalmente se resuelve a hostias o mediante alguna resolucion interpuesta. Si se pierde, el hombre puede retirarse e irse a otro lado y por lo general sobrevive porque es/era mas capaz de valerse por si mismo.

Las mujeres, por el otro lado, son menos propensas al conflicto directo, y por eso las putadas que hacen siempre las hacen a la espalda. Las mujeres tienen mas periodos de vulnerabilidad extrema que el hombre. Como por ejemplo, el embarazo. Es por eso que para la mujer, es muy importante llevarse bien con todo el mundo a su alrededor y procurar que todas las interacciones sean positivas, aunque sean falsas. De este modo, cuando necesite ayuda del grupo, este le atendera (quedar excluida del grupo seria una cosa muy peligrosa).

Bien, vivimos en una sociedad afeminada donde estamos aceptando mas los valores femeninos. Por los hombres tambien, los cuales se afeminan cada vez mas.

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Yo lo resumiría más por lo políticamente correcto. Si debates lo que dicen ciertos medios o los políticos te pondrán la cruz o te llamarán facha u otros apelativos.

En internet siempre existió eso y se les llama flanders. Últimamente más que antes debido al anterior punto.

Hemos pasado de una sociedad donde todas las familias tenían mínimo 3 hijos (y muchas superaban los 5-6) a una sociedad donde priman los hijos únicos, las parejas monoparentales, las parejas divorciadas, los embarazos pasados los 40… es decir, una sociedad con hijos mimados y malcriados que no han tenido que convivir, compartir y competir con sus hermanos en casa… y que cuando salen a la sociedad son igual de malcriados.

Los padres se creen que la responsabilidad de lograr que sus hijos no sean unos incultos malcriados corresponde únicamente al colegio, mientras que ellos pujan por el afecto de su prole a base de comprarles caprichos, ya que no tienen/quieren tiempo para dedicarles.

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Estoy totalmente contigo y con Clint Eastwood, esta sociedad se está pudriendo, tanto sentimentalismo tanta comprensión, tanta solidaridad de “boquita”.

Llámalo marxismo cultural, buenismo, lo politicamente correcto etc etc, lo que intentan hacer es implantarte unas ideas como las “correctas” y todo lo que no sean esas ideas es malo, o blanco o negro, la misma mierda de siempre, pero ahora con esta era de las comunicaciones parece que ganan adeptos.

Para mi es claramente un sintoma de que esta sociedad se va a la mierda, miraros este documental y buscar semejanzas con otros imperios que ya cayeron, como al final de su existencia la sociedad de estos imperios se convertia en algo muy parecido a lo que nos encontramos hoy:

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Aquí otro artículo sobre el tema:

Creo que no lo saqué de este foro :thinking:

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Totalmente de acuerdo con el OP. Quizá no en el desarrollo sintáctico de su post pero si en la esencia que emana de él.

Como bien se apunta, la predominancia de factores “femeninos” en la educación/valores/publicidad/ y el aparcar o vetar los masculinos está desequilibrando al resultado final.

Se ha de luchar por erradicar ese buenismo, sin miedo al que dirán y con la firme convicción que de la crítica y el error, como herramienta de aprendizaje, nacen los auténticos genios.

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Pues mira, no. A mi me pegaron dos profesores en el colegio. Uno, con razón. Solo nos daba una colleja o un coscorrón cuando la liábamos parda (que era la mayoría de los dias :bush:) pero siempre con medida y en el momento oportuno.
Pero la otra hija de puta tenia la mano larga y soltaba unos cates a puño cerrao en la coronilla con el sello de oro que me cago en ella y en sus muertos pisoteaos.
Cuando se volvió cosa común que todos los dias llegaba a casa algún/os niños con un buen chichón en la cabeza fueron todas las madres de la clase a hablar con ella y apoco termina aquello a hostias (por que no estamos hablando de como en el caso del otro profesor que nos daba alguna colleja con conocimiento de lo que hacia, es que esta tia nos hacia un chichón (bulto para el que no conozca la palabra) cada vez que nos sacudía)

Asi que prefiero no dejar en manos de alguien que puede o no tener dos dedos de frente el castigar físicamente a mi hijo. Estoy de acuerdo en que hoy prácticamente esta criminalizado el darle un bofetón a tu hijo y no estoy de acuerdo con que asi sea, por que el bofetón prefiero dárselo yo. Y que conste que estoy muy de acuerdo con las que nos dió a mi y a mis compañeros el otro profesor. También decir que en el caso del profesor teniamos ya unos 10 años y en el caso de la profesora unos 5-6

Reconozco que de estos hay y he conocido a alguno, pero quiero lanzar una reflexión sin animo de desvirtuar lo que has dicho por que soy consciente de que los hay asi. Si denuncia varias veces a su jefe, entiendo que procedentemente, quiere decirse que su jefe hay muchas puntos en los que se salta la ley ¿no?
Aunque ya te digo que entiendo perfectamente que su motivación real no es hacer cumplir la ley, si no dar por culo al jefe. Aun asi creo que es algo a tener en cuenta.

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Entiendo tu postura respecto al sindicato. Yo, por ejemplo, he visto gente sindicarse cuando veían que lo iban a echar a la calle por ser un vago y he visto a trabajadores vagos utilizar el sindicato como arma arrojadiza. Cuando deberia usarse como herramienta para conseguir unas mejores condiciones laborales.

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Yo creo,sinceramente, que el Juanito que se describe en el OP hubiera caído en las drogas y en la marginalidad antes de tener un jefe.Pero porque es idiota,principalmente. A lo mejor Juanito tiene hermanos educados en el mismo colegio y por los mismos padres que llevan vidas ejemplares.Ellos no son bobo y Juanito sí.Esa es la explicación que encuentro.
Quiero decir que el sistema educativo y la familia influyen? Claro que sí, muchísimo, y en el caso aquí descrito para mal. Pero influyen al que se deja influir, en mi opinión.

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