La situación actual y lo que nos espera

No me he preparado este post. Lo estoy escribiendo tal como me sale, sin estructura predefinida ni nada. Son ideas que me he ido haciendo respecto a la situación actual, y están mezcladas, sin ningún orden. Pero intentaré reflejarlas lo más breve y claro posible.

Yo siempre he tenido una capacidad de trabajo monumental. Sin embargo, a mediados de agosto me sentía agotado como nunca: ataques de ansiedad, dolores punzantes en la cabeza, tics nerviosos…

Así que hice lo que no he hecho nunca: dejé pausado el negocio, tal cual, sin previo aviso, de un día para otro, y cogí a mi mujer e hijos y me los llevé a una casa que tenemos en Valencia, en un sitio de montaña donde sólo hay cobertura para llamadas de emergencia. Me he hartado de jugar con mis niños, de follar con mi mujer, de piscina y de barbacoas y arroz al horno en familia. Sin noticias y sin móvil (lo usaba para hacer alguna llamada aislada cuando iba al pueblo más cercano a hacer compras puntuales). Lo único que de lo que me he preocupado estas dos semanas ha sido de enseñar a montar en bici, del cloro de la piscina y de la “picaeta” de antes de la comida del mediodía.

Hoy hemos regresado a casa (a nuestra vivienda habitual), y ¿sabéis qué? He echado sólo un ojo a las noticias y parece que el mundo se haya acabado ya siete veces. Sólo hay discusiones políticas, revueltas en muchos países y catastrofismo vírico. Sin embargo, durante mi pequeño retiro, el mundo y la vida me han parecido espectaculares.

Recuerdo cuando acabó el primer confinamiento. Mi hija pequeña, que tiene 2 años y está sembrada, al salir por primera vez a la calle y encontrarnos con un conocido, en lugar de saludar a su manera y reír y hacer el payaso como siempre, se tapó la cara con las manos y se escondió, como si fuera autista. Otro hijo ha tardado meses en volver a querer dar un beso a sus abuelos. A otro lo teníamos obsesionado con el virus, tanto que un día su madre enfermó (tuvo fiebre, fatiga y diarrea, pero no llamé al médico para evitar que nos ficharan, pues estaba seguro de que se trataba de un simple problema gástrico como los que hemos tenido todos alguna vez) y él la empezó a rechazar por miedo a que ella le contagiara.

Observarlos a ellos, que son pequeños, y ser consciente de la bomba de relojería que para sus cabezas debe de suponer esta situación, fue también determinante para irnos y desconectar de aquella manera.

MI HIPÓTESIS

Nos quieren enfrentados y enfermos (si no física, sí mentalmente).

Políticamente, la izquierda y la derecha no existen. Sólo existen la clase dirigente (que no necesariamente son los políticos) y el resto de los mortales, de los cuales un 99% son masa adoctrinada. Todos los medios están comprados y quieren que nos enfrentemos.

Yo, que escoro más a la derecha, cuando entro en cualquier medio de derechas me llevan los mil demonios porque lo pintan todo catastrófico. La izquierda infla el número de supuestos contagiados para fomentar la sumisión, pero la derecha también infla el número de contagiados, en su caso para fomentar el odio al gobierno de izquierdas. En cualquier caso, les importa un carajo la realidad o la salud de las personas, sólo lo hacen por pura estrategia.

Por otro lado, surgen voces entre los médicos españoles que dicen que, a día de hoy, con diagnóstico de Coronavirus sólo hay 300 personas ingresadas (no en UCI, sino simplemente ingresadas, ocupando una cama en planta) EN TODA ESPAÑA, de los cuales solamente 60 son de este verano. Están preocupados, dicen, más por las consecuencias psicológicas del tratamiento mediático que se le está dando a este asunto que por el virus en sí. Y se preguntan de dónde sacan los medios esos números de contagiados y muertos.

En España, el Coronavirus les ha caído del cielo a PSOE y Podemos, porque esta situación de excepción respalda legalmente la asunción del poder total por parte del gobierno. O sea tendrán más fácil llegar al paraíso socialista (tardarán en conseguirlo menos años que en Venezuela). En las próximas semanas veremos cómo vuelven a haber confinamiento y restricciones en actividades económicas, lo que supondrá un gradual empobrecimiento de la población, además de cambios en el modelo educativo y, en definitiva, en el modelo de sociedad que hemos tenido hasta ahora y que jamás volveremos a ver.

También puede ser que el plan sea más global, y que aquí se forme una gran coalición como en el resto de Europa, pero que quizás no se llame así por motivos de márketing aunque a efectos prácticos sea lo mismo. En cualquier caso, el plan es ese: poder total del cuadro dirigente, presentado con un halo de supuesta democracia que la masa envilecida tragará dando las gracias.

Entonces sí, culminará (previsiblemente en 2030) la inmensa obra de ingeniería social que comenzó con la Revolución francesa en 1789.

MI CONCLUSIÓN

Estás jugando a un juego sin saberlo, y mientras no seas consciente harás lo que los que mandan quieran. El problema es que tu vida depende del resultado de ese juego, así que más te vale ser consciente (si tienes un poco de amor propio, claro).

¿Qué hacer?

En cuanto a salud (para mí, lo más importante):

  • No usar mascarillas. Una mascarilla no está hecha para su uso diario y continuado. Obligar a eso a la población sana es directamente un delito. La mascarilla te hace respirar tu propio dióxido de carbono. En unos años veremos a un montón de gente con cáncer por culpa del uso indiscriminado de mascarillas las 24 horas durante meses o quizás años. Además, las partículas de un pedo pasan entre los dos cachetes de tu culo, atraviesan los gallumbos, el pantalón vaquero, y aún así se huelen a 3 metros de distancia (¿crees que una mascarilla que parece un filtro de café es capaz de protegerte de un súper virus mortal de la muerte?). Yo sólo tengo una mascarilla, a la que llamo “la quitamultas” porque me la pongo en la barbilla y me la subo en caso de ver a algún policía, y a toda mi familia le tengo dada esa orden: respirar SIEMPRE aire por la nariz.
  • Salir. Seguir reuniéndote con tu familia o seres queridos si los tienes cerca. Las consecuencias psicológicas que puedes tener (sobre todo, las que pueden tener los niños) por no sentir besos o abrazos de padres, abuelos, tíos, primos, o por no jugar en la calle o en el campo como siempre con otros niños, pueden ser muy graves a largo plazo.
  • No hablar de Coronavirus. Evita las conversaciones sobre el monotema. Habla de lo de siempre (mujeres, lugares, fútbol, coches, ropa… lo que sea). Esa obsesión social con el Coronavirus a la que estás expuesto es enfermiza y también te traerá problemas psicológicos.

Respecto a tus hijos, si tienes:

  • No lo lleves al colegio. Si es cierto que existe una enfermedad pulmonar tan contagiosa, se la evitarás; si no es cierto, le evitarás una enfermedad psicológica igual de grave. Yo, durante el curso pasado, practiqué el homeschooling y educativamente hemos obtenido unos resultados muy superiores a los habituales del colegio en menos tiempo.
  • No hables de Coronavirus. Haz que piensen en lo que pensarían normalmente si nada de esto estuviera pasando. Y, dependiendo de la edad, intenta introducirles algunas piezas de lucidez para que vayan aprendiendo a pensar y a deducir por sí mismos.

Acerca de tu trabajo o fuente de ingresos:

  • Si dependes del Estado, estás jodido.
  • Busca alternativas en remoto, fórmate, móntate algo. No dependas de España en la medida de tus posibilidades. Y, si pudieras no depender de ningún país en concreto, mejor.

Finalmente:

  • Ten al día el pasaporte y la tarjeta sanitaria europea. Si la cosa se pone demasiado fea, no van a prohibirte renovar el pasaporte porque suena antidemocrático, pero te podrán poner mil pegas achacables a la burocracia y, en definitiva, no te darán tu pasaporte y estarás jodido. Así que pide cita cuanto antes y guarda bien ese documento.

El futuro está en ser totalmente anónimo y vivir en alguna isla pequeña del Caribe o del Pacífico. Jugar con tus niños, follar con tu mujer, piscina y barbacoas. No participar de la política, ni de los virus, ni de los temas que te pongan por delante los medios.

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Buena reflexión👍

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Terrible. El confinamiento nos ha hecho mella a todos y las consecuencias que ha tenido en los segmentos más vulnerables (niños, personas mayores, personas enfermas) son aún difíciles de calibrar. De una crisis económica se sale más tarde o más temprano pero de las crisis educativa + institucional + sanitaria en la que nos han metido “los que mandan”, no.
Ésos que creen que dirigen el mundo nos quieren asustados, pobres, encerrados en nuestras casas, exigiendo al Gobierno medidas que restrinjan aún más nuestra libertad, denunciando a nuestros vecinos, que nos suban los impuestos o nos achicharren a multas…
Imprescindible tener en regla el pasaporte. En cualquier momento lo podremos necesitar para salir escopetados de España con rumbo desconocido.

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Lúcido como siempre. De acuerdo en todo y nada que agregar.

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Probablemente las consecuencias psicológicas del virus sean peores que el resto de consecuencias médicas.

No sé vosotros, pero yo veo ansiedad, estres, angustia, desánimo, tristeza y soledad por todos lados, por todos mis conocidos y familiares.

Luego a criminalizar en tv a los pocos que aún se divierten.

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Mi peke lo ha pasado fatal con el confinamiento “porque no puedo ver a mis amigos?”

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Estoy completamente de acuerdo con tu análisis.
En mi caso, me he quedado sin besos ni abrazos de mis hijas y nietos. No hay manera.
Los niños sobre todo, están asustados, como bien dices.
Veo gente por la calle que te mira raro e incluso se cambian de acera.
Hay gente que se ha convertido en policías voluntarios, y cada cual a su aire, se dedica a llamar a la policía para denunciar lo que sea que se les pase por la cabeza.
Mi yerno tiene un bar y raro es el día que no tiene una visita por una llamada de algún vecino. Por suerte lo tiene todo conforme a las normas y no hay denuncia, pero ya cansa. De verdad que si supiera quienes el imbécil, iba y le partía la cara, por gilipollas.
Estamos en que lo peor es la situación psicológica, el daño va a ser irreparable.
Luego está lo de la mascarilla. Uffff, no lo soporto. Como tú la llevo puesta en la barbilla. Si voy al supermercado o cualquier lugar público, cerrado, me la pongo bien, no me parece mal, pero salgo escopetado, compro en menos de veinte minutos Y a la calle y bajada de mascarilla.

Y ya por fin el tema de los medios. Demonizando todo, dando cifras a lo loco y llamando negacionistas a los que pensamos distinto. A ver, que virus hay, pero ya han salido doctores, virólogos y demás explicando las cosas bien. Pues nada ellos a lo suyo. Lo mejor fue una entrevista en directo a un médico del Escorial. Jajajaaaaa, les salió el tiro por la culata. Recomiendo verla, esta en YouTube.

Y ya por fin los políticos y su agenda. Nos quieren BORREGO TOTAL. Como dices, les ha venido de perlas esta situación para hacer lo que les de la gana con nosotros y los borregos aplaudiendo con las orejas y pidiendo más recortes de libertades.

Estamos jodidos.

Perdón por el tocho. Un saludo

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Escribo de forma anónima porque no me gusta contar intimidades en un foro.

Mi esposa está embarazada de siete meses y le cuesta respirar incluso sin ponerse la mascarilla, con la mascarilla se agobia y dice que le da miedo desmayarse, en su última cita se lo contó todo pero la médica se negó a hacerle un parte para eximirla.

Por esa razón salimos poco y cuando lo hacemos mi esposa lleva la mascarilla en la muñeca como si fuese un reloj, así si la policía le dice algo puede ponérsela. Por la calle la gente no suele decirle nada pero si se lo dicen en lugares cerrados. Paso a contar todo lo que nos ha pasado con la historia de la mascarilla.

Este verano nos fuimos de viaje y en el aeropuerto hacia mucho calor, nos hicieron esperar casi una hora de más para abordar. Mi esposa no se encontraba bien, se le bajo la tensión y nadie le ofrecía un asiento… estaban todos ocupados porque habían puesto carteles de “no usar” en 2/3 de las sillas para respetar la distancia de 2 metros. Cuando se acercaba a la gente para pedirles que la dejaran sentarse la miraban como si tuviera lepra. Se acercó al mostrador de la aerolínea donde había una silla vacía para pedirle al sobrecargo y a la ayudante de vuelo que la dejaran sentarse un poco y le dijeron que no y que se pusiera inmediatamente la mascarilla o no la dejarían abordar.

La última vez que salió a la calle la echaron del Corte Inglés. Yo no estaba pero paso a contaros lo que me contó ella. Bajo al supermercado a hacer la compra con la mascarilla tapándole la boca pero no la nariz y al llegar a la caja todo iba bien hasta que la dependienta le paso un artículo dos veces. Ella le dijo que por favor lo quitara del total y la dependienta llamo a una supervisora a la que al parecer no le sentó bien tener que moverse de su sitio así que nada más al verla le dijo que se tenía que subir la mascarilla. Mi esposa le explicó su situación, que está de siete meses y que no puede respirar bien, que se la pondría en un ratito cuando se sintiera menos agobiada y después de que mi mujer pagase, la supervisora llamó a un guardia de seguridad que le dijo que o bien se subía de inmediato la mascarilla o tenía que abandonar el centro. Mi esposa le dijo que se todas formas ya había terminado de comprar así que se iba ya mismo, pero cuando llego a la puerta del Corte Inglés estaba lloviendo mucho y decidió quedarse en una esquina junto a la puerta para esperar al taxi. Pues llego otra guardia de seguridad que atravesó todo el pasillo para decirle de muy malas formas que tenía que irse de inmediato, que ya se lo había dicho su compañero, que a todo el mundo le cuesta respirar y que se fuera. Mi mujer, de siete meses y con 4 bolsas de la compra tuvo que salir del corte inglés y esperar al taxi bajo la lluvia.

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Tambien es mala suerte salir de siete meses a comprar al corte ingles

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Siete meses… en el Corte Inglés… en el Supermercado… a hacer la compra.

Existiendo la realidad alternativa de:

Siete meses… supermercado del Corte Inglés on-line, recogida con el coche.

Si en verano has ido al aeropuerto… y tu mujer tenía 6 meses de embarazo… ¿?¿le han dejado volar?¿

No sé Rick…

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No tenemos coche y cuando compramos por internet para que te lo envíen te mandan todos los productos que tienen a punto de caducar, fruta y verdura mala. En cuanto a viajar, no nos han preguntado nunca cuantos meses de embarazo tiene y creo que te permiten hacer vuelos nacionales hasta el final del embarazo, no se como sea con los viajes internacionales.

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Anota nombre y número de colegiada de esa terrorista. Guárdatelo. Cuando todo se destape o bien hay caos y la gente sale a dar palos y harás lo propio con esa sádica o bien tendrán lugar juicios, se abrirán expedientes y expulsiones de médicos: y ahí tú denunciarás.
En cualquier caso, si puedes permitírtelo prueba con otros médicos particulares a ver si te hacen el certificado médico.
Compra para tu mujer una visera protectora:


No para protegerla del virus, porque ya sabemos que no existe, sino para protegerla de los que la miren como si tuviera lepra. Aún así dentro de los comercios habrán sádicos que le digan que eso no vale y que tiene que ponerse la mascarilla. Como llevará un papel random en la mano (en caso de no conseguir el certificado médico) lo extenderá y al tiempo que pone la mano sobre la tripa explicará las dificultades que tiene para respirar. Y sorpresa: el que te haya reclamado no querrá ver el papel y aceptará su palabra, NUNCA LO LEEN.

Una parte de mí quiere que todo esto acabe ya. Otra parte de mí quiere ver sufrir y desaparecer a esta gente de mierda.

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Desconozco la vida y obras de Bertrand Russell pero el gran Hughes ha tenido el detalle de leer y de resumir una de ellas, “Matrimonio y Moral”, que es profética. Y de una manera escalofriante, además.

Es interesante repasar los tres grandes hitos que, según este autor, nos conducirían a una sociedad donde la figura paterna es hostigada primero y ninguneada después para finalmente desaparecer. Decidme si no estamos en esa situación a día de hoy.

Abolición del trabajo infantil

El éxito de esta medida ha sido completo. A todos nos escandaliza que famosísimas marcas deportivas y textiles tengan fábricas en países en vías de desarrollo o directamente tercermundistas; y que en ellas trabajen niños cosiendo sus prendas. Por supuesto, el escándalo se nos pasa cuando toca comprarse unas zapatillas nuevas de la marca en cuestión. También olvidamos que a esos niños se les paga un sueldo y ellos cumplen una jornada laboral de acuerdo a la legislación vigente en aquel país; que además así ayudan económicamente a sus familias y que tener un empleo remunerado les libra de ser víctimas de auténtica explotación y de depredadores sexuales.
Lo cierto es que si el niño trabaja (o trabajaba) es porque la familia necesita una fuente adicional de ingresos; y porque cuenta con el consentimiento ineludible de la madre y, sobre todo, del padre.
Prohibir el trabajo infantil puede considerarse el primer ataque a la autoridad y a la figura paternas con el padre obligado a ser un simple mantenedor de la prole del que, encima, poder reírse. Un Homer Simpson cualquiera: gordo, calvo, sucio, ignorante, bebedor empedernido de cerveza, tan vago que se queda dormido cuando su familia queda expuesta a un peligro mortal, tan desapegado que hasta olvida el nombre de su hija pequeña. Les faltó añadir lo de maltratador pero, claro, entonces no tendría gracia. No importa que esta caricatura no case con la realidad y que, a Dios gracias, la inmensa mayoría de padres no sea así.

Imposición de la enseñanza obligatoria

Puede vincularse con el punto anterior. De hecho, uno de los motivos que impulsó la LOGSE socialista fue el retrasar la incorporación de menores al mercado laboral de los catorce (14) años de 8º E.G.B. a los dieciséis (16) de 4º de la E.S.O. Y ahora que caigo, también es curioso que se pasara de la denominación Enseñanza General Básica a Enseñanza Obligatoria Primaria o Secundaria.
Aquí el peligro es más evidente y quizás por eso el éxito ha sido muy moderado: cualquiera se da cuenta que al establecer la obligatoriedad de la enseñanza, los contenidos y los objetivos mínimos los fija no el Estado sino quienes lo administren en ese momento. La probabilidad de que “laven el cerebro” a los niños en clase y que les transmitan valores contrarios a los que defienden sus padres es elevada.
Por eso ha habido núcleos de resistencia en colegios privados o semiprivados, dirigidos en su mayoría por órdenes u organizaciones religiosas católicas. Y también en vista del desmadre (o “despadre”) que había en las aulas, maestros y profesores han exigido iniciativas legales que reforzasen su autoridad frente al alumnado.

La (mal) llamada Revolución Sexual femenina y los (también mal) llamados "nuevos modelos de familia"

Éxito apoteósico del que todo el mundo conoce algún botón de muestra. Una mujer de más de cuarenta años, buena profesional, que no tiene pareja estable masculina pero ya casi ni la necesita porque las sensaciones placenteras que le proporciona su consolador no se las podría dar ningún tío. Como la masturbación es un acto sexual estéril y a esta señorita se le está pasando el arroz decide ser madre por inseminación artificial. ¿El donante anónimo? Seguramente un estudiante veinteañero necesitado de dinero rápido, del que ella sólo conoce la estatura, el peso, el color de los ojos y del pelo, que en su familia no hay antecedentes de enfermedades graves. Esto no es broma, sino el futuro que se avecina en países como Suecia, icono del Estado del Bienestar. Volviendo a Hughes.

¿Qué tenemos, en conclusión? Niños y niñas sin padre conocido. La maternidad y su tenebroso reverso (el aborto) como derechos. Y divorcio sin causas objetivas (“Ya no siento mariposas en el estómago”). Así desaparecen el enamoramiento, el compromiso, la lealtad mutua, el esfuerzo diario por mantener un matrimonio sólido y una familia unida.

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Estoy muy de acuerdo en dos puntos:

  • Si te aislas (física y digitalmente) de vacaciones, el virus no existe, y el mundo gira igual que siempre, es una sensación genial. En mi caso no me he ido a un pueblo perdido, he estado de vacaciones en una ciudad costera de tamaño medio, pero 0 noticias durante 15 días y pasar absolutamente de cualquier restricción. Por la calle sin mascarilla, vas al restaurante y no la necesitas, si te dicen que te la pongas para ir desde la entrada a tu mesa, te vas a otro restaurante y tan contento. Supermercado: Una compra al principio y ya no hay que ir mar. En fin, me sentía como en otro nivel viendo almas en pena a mí alrededor.

  • No hablar del Coronavirus. Cada vez que alguien saca el tema (familia, amigos, trabajo) dejo automáticamente de participar y pongo al mono con platillos de Homer Simpson en mi cerebro.

Con lo que no estoy de acuerdo.

  • Mascarilla en la barbilla.
    Yo la llevo en la muñeca o en el bolsillo, en la barbilla el elástico hace más fuerza y molesta en las orejas. Una semana en Madrid pasando casi a diario por una calle donde patrulla la policía local en coche y no me han dicho ni mu. A veces con botella de agua en la mano, a veces sin nada.
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Hoy mismo un tipo que paseaba un perro (él con bozal y la mascota no) me ha gritado “¡Asesino!” porque en aquel momento no llevaba puesta la puta mascarilla. Estábamos en una calle prácticamente desierta ellos dos y yo, a una distancia de más de seis (6) metros; y yo venía solo de dar un paseo larguísimo.
También hoy a mi madre le han deseado que se muriera porque ella y una amiga habían quedado para tomar algo en una terraza a mediodía y, evidentemente, se han tenido que quitar sus mascarillas para poder tomar sus respectivas consumiciones.
¿¡¿La gente se está volviendo loca o qué coño les pasa?!?

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Te lo ha puesto a huevo para responderle: “Pues tríncame el pepino!”.

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No pierda usted la pacienca, Sr. @Lydecker , todo esto pasará :angel:

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Mirad. El subnormal que faltaba:

No sé con el cáncer que tiene, cómo le quedan fuerzas para seguir amargándose y subiendo videos a YouTube.

Me hace pensar mal, y no me gusta pensar mal con respecto a este tipo de enfermedades y enfermos.

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¿No tenía cancer?

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