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#933

Espera, espera…que este autor es literariamente muy prolífico. :grin:


#934

Anda… pues solo me han salido 11 de este hombre, mmm… tengo que buscar a otro proveedor…


#935

Y ahora a por TU Paul Davies.
:smiley::stuck_out_tongue_closed_eyes:
Y ya a dormir… :sleeping:


#936

Gracias, busco y lo miro.


#937

LO encontré, y leyendo por encima me gusta, pero creo que no es el que busco.
el que yo busco hablaba mas de las interpretaciones a la hora de traducir la biblia, y de como podían haber sido interpretados algunos hechos.
Gracias de nuevo.


#938

Subido: Y entonces nací yo de Miguel Gila

Pocos serán los que no hayan reído alguna vez con la “guerra” de Gila, la narración de su peculiar nacimiento o sus hazañas como gángster a las órdenes de Al Capone.
Pero lo que Miguel Gila cuenta de sí mismo en los escenarios no ocurrió tal como nos lo relata en sus magistrales monólogos. Es cierto que su padre no estaba en casa el día que nació, pero no porque trabajara en Londres como tambor de la Orquesta Sinfónica: había muerto con la mirada congelada a las puertas del Hospital Clínico de Barcelona, a los veintidós años, esperando una cama libre; es cierto que vivió una guerra, pero no una guerra tierna e hilarante como esa a la que nos tiene acostumbrados, sino otra, cruel y fratricida, en la que fue mal fusilado, y de la que, junto al recuerdo amargo, conserva imágenes que provocarán la sonrisa o la carcajada; es cierto que vivió en Latinoamérica, pero no al servicio de una mafia, sino escapando del asfixiante clima político y moral de la España de los años cincuenta y sesenta, de la humillación de verse perseguido por vivir con la mujer a la que amaba.
En las páginas de estas memorias, el genial humorista recuerda la humilde buhardilla de Zurbano 68 en la que vivió su infancia, su paso por el 5.º Regimiento y la durísima posguerra que le tocó sufrir, de la que es capaz de rescatar anécdotas divertidas; revive sus difíciles comienzos en el mundo del espectáculo; rememora su relación con Tono, Mihura o Álvaro de Laiglesia y su trabajo en La Codorniz, los felices días de estreno junto a Tony Leblanc y Lina Morgan, sus encuentros con Anthony Quinn, Hemingway, Fidel Castro, el Che o tantos otros.
Esta obra, fiel testimonio de una vida, hará reír en ocasiones, como no podía ser menos siendo quien es su autor, pero en otras pondrá un nudo de emoción en la garganta de los lectores.


#939

Subido: Las anécdotas de la política. De Keops a Clinton

Las anécdotas son a la Historia como los apuntes de descripción a las buenas novelas. Los historiadores las atesoran porque son esenciales para entender, lejos de las grandes fórmulas interpretativas, la materia misma del quehacer humano. El objetivo de esta colección es presentarlas con rigor, seleccionadas por grandes autores que, además de sensibilidad y criterio, tienen todos sentido del humor.


#940

Subido: Porque los Hombres Aman las Cabronas: De Tapete A Chica de Ensueño de Sherry Argov

Crees que no se puede cambiar la actitud indiferente de un hombre? Por supuesto que sí, querida, con este excepcional programa lo seducirás, harás que te llame, te busque, te admire, haga todo los trabajos que le pidas, lo volverás loco y no querrá separarse de ti… ¡jamás! Sherry Argov entrevistó a cientos de hombres para ofrecernos esta singular guía en la que expone las razones por las que los hombres se sienten atraídos por mujeres independientes. Con detalles picantes revela por qué es mucho más deseable una mujer fuerte que una tímida y miedosa para actuar y que dice sí a todo. Te preguntas: Por qué los hombres son románticos al principio de una relación y luego cambian? Por qué no aprecian a las chicas sumisas, buenas y sacrificadas? Qué los hace perseguir incansablemente a una mujer que no les hace caso?


#941

Serotonina, Michel Houellebecq.


Florent-Claude Labrouste tiene cuarenta y seis años, detesta su nombre y se medica con Captorix, un antidepresivo que libera serotonina y que tiene tres efectos adversos: náuseas, desaparición de la libido e impotencia. Su periplo arranca en Almería –con un encuentro en una gasolinera con dos chicas que hubiera acabado de otra manera si protagonizasen una película romántica, o una pornográfica–, sigue por las calles de París y después por Normandía, donde los agricultores están en pie de guerra. Francia se hunde, la Unión Europea se hunde, la vida sin rumbo de Florent-Claude se hunde. El amor es una entelequia. El sexo es una catástrofe. La cultura –ni siquiera Proust o Thomas Mann– no es una tabla de salvación. Florent-Claude descubre unos escabrosos vídeos pornográficos en los que aparece su novia japonesa, deja el trabajo y se va a vivir a un hotel. Deambula por la ciudad, visita bares, restaurantes y supermercados. Filosofa y despotrica. También repasa sus relaciones amorosas, marcadas siempre por el desastre, en ocasiones cómico y en otras patético (con una danesa que trabajaba en Londres en un bufete de abogados, con una aspirante a actriz que no llegó a triunfar y acabó leyendo textos de Blanchot por la radio…). Se reencuentra con un viejo amigo aristócrata, cuya vida parecía perfecta pero ya no lo es porque su mujer le ha abandonado por un pianista inglés y se ha llevado a sus dos hijas. Y ese amigo le enseña a manejar un fusil… Nihilista lúcido, Michel Houellebecq construye un personaje y narrador desarraigado, obsesivo y autodestructivo, que escruta su propia vida y el mundo que le rodea con un humor áspero y una virulencia desgarradora. Serotonina demuestra que sigue siendo un cronista despiadado de la decadencia de la sociedad occidental del siglo XXI, un escritor indómito, incómodo y totalmente imprescindible.


#942


#943

La novia, Michelle Frances.


Una joven encuentra al chico de sus sueños, el que la sacará de la pobreza. El único problema es la madre de él, que desconfía de la chica. Entre ambos comienza un duelo de ingenio y perversión que alcanzará cotas insospechadas y traerá consecuencias terribles.


#944

Spencer Johnson.


#945

La mujer que vivió un año en la cama, Sue Townsend.

El día en que sus hijos, unos gemelos superdotados, se marchan a la universidad, Eva cruza la puerta de su casa y se mete en la cama en pleno día. No está enferma. No está cansada. Y, desde luego, no tiene una aventura. Simplemente, ha llegado el momento de decir basta. Una novela delirante y profunda sobre lo que sucede cuando alguien deja de ser lo que los demás desean que sea. Una sátira brillante sobre la familia y la sociedad modernas.


#946

este mola mucho


#947

Vaya puntazo el Houellebeck… nunca estaremos suficientemente agradecidos… por todos estos aportes…


#948

https://tabloide.s3.dualstack.us-east-1.amazonaws.com/original/3X/2/3/234252d8bb7d36077929225781ab33c9ff0bc25b.mp3 ahi tienes 4 libros de escohotado…le cambias el fichoer la extension a .rar y lo descomprimes


#949

Antonio Lagares, La Rastreadora:

La mente es un laberinto sin salida para cualquier elemento perturbador que intente profanarla. Para Élyran, la rastreadora no lo es. Ella consigue extraer de lo más profundo lo que nunca queremos recordar… Todo lo que tratamos de ocultar a nuestra conciencia.

Élyran tiene una nueva misión: rastrear la mente de Miguel, un vagabundo que permanece aferrado a estar siempre cerca de una iglesia ¿Lo logrará?


#950

Por favor, me incluyes en el grupo con este correo smsalicante.gmail.com
Muchas gracias.


#951

Buenas te mando un mail por si me puedes incluir

Gracias


#952

Arwen Grey, El Secreto de los McKay:

Alexandra Tremain no atraviesa un buen momento ni personal ni laboral. Cuando un desastrado profesor universitario entra por la puerta de su despacho ofreciendole un caso que podría solucionarle la vida, se lanza de cabeza a la investigación, aunque el caso no es a lo que está acostumbrada: muertos antiguos, joyas desaparecidas y lo peor de todo, un profesor que no es lo que parece.
Morgan McKay se arrepiente casi al instante de haber contratado a esa señorita detective para solventar el misterio de su familia. Es desordenada, caótica, y no parece capaz ni de solucionar sus propios problemas. Sin embargo, algo le impide despedirla… Aunque jamás reconocerá que siente siquiera la tentación de dejar caer su máscara.