Lo que ha unido el amor que no lo separe el herpes. Una historia de geopolítica interracial


#1

Como dijo un líder de opinión aquí de todos conocido (y admirado), la gasolina de Internet son las tetas y los culos. Me atrevería a decir que el chasis es poder contactar con esas tetas y esos culos para poder echar un polvo. Las redes de ligoteo, ese maravilloso submundo donde los hombres ávidos de sexo y con buena ortografía, contactan con mujeres que siempre buscan algo serio y que pasaban por ahí pero que se acaban de registrar.

En esas redes un hombre de 35 años como yo conoció a una chica de 27 como ella. Guapa, culona, morena, exótica, de verbo fácil y con una Enfermería mientras ejerce de camarera -que Dios las tenga en su Gloria- y se saca otra carrera superior relacionada con la medicina.

Siento que aquí tenga que hacer un impasse. Tendré que omitir algunos datos y nombres para que no localicen. Lo haré de la mejor manera posible para que la historia no pierda fuerza, pero sin duda algo perderá. La historia con nombres y más detalles políticos es mucho mejor. Solo puedo decir que en algún momento de la noche, Juan Carlos I también salió a la palestra de la historia lanzándole los tejos a mi acompañante en una fiesta de gala.

Resulta que días antes de la cita, fijada un martes por la tarde-noche, me salió un bonito herpes labial grande que era imposible de disimular. La abulia existencial se apodera de mí en algunas ocasiones y la idea desplazarme con este calor no me resultaba atractiva. Una amiga a través del móvil me animó a ir: “Tienes un reto que conseguir; follarte a medio Madrid, no me falles ahora”. Sus palabras me llegaron hondo. Con este herpes -me dije- ni siquiera voy a follar y las fotos que mandó no me dicen nada especial, aunque es simpática. Por si acaso, me guardé un condón en el bolsillo, un disco de Pearl Jam -NO CODE- en el móvil y una sonrisa en el corazón.

Como siempre llegué media hora antes de lo acordado y pedí una pinta de cerveza en el Lizarrán, esquina Atocha. Allí estaba amigos. Camiseta gris marcando brazos y pectoral, vaqueros ajustados, botas altas y una mirada que derrite a las camareras. En este caso unos panchitos que no saben sumar y que tardan media hora en darte la cuenta. A la segunda jarra, estaba ella. Dios fue bueno conmigo y malo con su fotógrafo. ¿De dónde había salido? ¿Esa era la de las fotos? ¿Por qué subía esa mierda a Internet y al Whatsapp si estaba tan potente? En fin. Mi herpes palpitaba y yo trataba de olvidar esa voz interior que me decía “hoy no follas, olvídate, vete pensando en el vídeo de Xhamster que vas a bajarte después”.

Después de un paseo donde solo habló ella y me contó que llevaba varios años en España, llegamos a 100 Montaditos, ese lugar de mierda que enamora a los jóvenes. Estábamos en Sol. Mi teoría, quizás arriesgada pero que a mí me funciona, es que en la primera cita todo lo elijan ellas. Si eres abierto de mente y estás dispuesto a asumir mucha mierda, es probable que al menos una mamada te lleves. Ella quiso 100 Montaditos. Claro, es que tiene 27 años, es una generación diferente, sin valores y con gusto por las franquicias andaluzas.

Sorprendentemente ella se pidió una jarra igual que la mía. Y otra. Y otra. Me seguía el ritmo bebiendo. Maravilloso. Guapa, atlética y alcohólica. Maravilloso. Mientras las jarras caían me contaba su vida. Era una cabeza de condón de manual. De un país sudamericano (entendiendo como Sudamérica todo lo que no sea USA o Canadá), cuyo padre era blanco del norte, también cabeza de condón y estudiante brillante de una famosa universidad y miembro muy activo de una revolución al sur de su continente, al que llegó por amistades universitarias, a la que un presidente norteamericano se enfrentó y cuyo resultado fue exilio y negación de nacionalidad. Búsqueda y captura si pisaba su país natal, hasta bien entrados los 2000.

Bajo amenazas de muerte ella y su familia huyeron a España. Madre austriaca, abuelo asesinado por el régimen afín a su padre, familias enfrentadas, otro abuelo negro. Y todo eso mientras un tipo como yo solo pensaba en si me la follaría o no -puto herpes- y en lo increíble que resulta escuchar a una cabeza de condón en el exilio orgullosa de serlo, de ser una juerguista y con más vocación por vivir de sus padres -que le pagan todo en Madrid- que en verdad trabajar. Ella no tenía complejos, era inteligente y sabía que en realidad el trabajo solo glorifica a los que no tienen otras cosas por las que sentirse orgullosos.

En ese instante en el que yo me imaginaba esa sangre mezclada e impura cabalgando encima de mi blanca ballesta, ella estiró la mano y me quitó el Compeed del labio. -“¿Pero?” – “No te preocupes, los herpes solo son contagiosos los tres primeros días y tú lo tienes casi seco. Y además, el Compeed es una mierda. Es mejor que le dé el aire”.

Ante tan sabias palabras solo puede sonreír. El amor había vuelto a triunfar. Para un hombre como yo esa señal ya era suficiente. Los jóvenes que aún creéis en el amor romántico nunca entenderéis esas señales. Pero por jóvenes y por estúpidos. Nada que no solucione un poco de dignidad y amor por uno mismo.

A la cuarta jarra -yo llevaba otras dos del Lizarrán- me pregunta que si me gusta la Guinness. En ese momento, de mis ojos brotaron lágrimas de emoción. Al lado de mi casa hay una irlandesa que cierra muy tarde. Vamos para allá, me dijo. Por el camino ataqué como cualquier hombre de derechas sabe hacer. Y ella respondió como cualquier exiliada sabe hacer y mi herpes chocó con su labio en una bonita historia de amor.

Por el camino romántico ella se fue soltando más. Y me contó que le encantaba enrollarse con mujeres. Aunque nunca se ennoviaría con ninguna, porque todas las tías son una putas locas. Solo pude asentir. Que suele follarse a sus amigas porque le dan más confianza porque están libres de ETS y tal. Resultaba que era una obsesionada con las enfermedades de transmisión sexual y ella y sus amigas solo follaban con gente con la prueba hecha o con condón en casos muy raros. Me hizo una apología del sexo a pelo que me puso los pelos de punta. Yo que odio el condón pero no tengo la analítica hecha me iba a quedar con las ganas. Me pidió que me la hiciera. Y me propuso algo irrechazable: “si te la haces, te montas un trío con dos amigas mías, a las que le encanta este juego. Mientras yo miro, con un bourbon con hielo en la mano y un puro habano en otra, y os dirijo, en plan dominatrix”. La miré a los ojos, y sino la pedí matrimonio es porque pensé en @TrumanCipote y en la mezcla de razas. Solo la pudo decir “y cuando termine con ellas, otro puro para mí”. Así es amigos, la idea de fumar puros es muy atrayente para mí. “Eso sí, hoy te follo. Olvida tus manías”. Ella sonrió.

Cruzamos la calle y sin venir a cuento le dijo a un pobre barrendero que tuviera cuidado con mojarla -estaba regando- que ya estaba muy caliente. Era una chica fina que se había vuelto cerda a base de lúpulo. Yo me reía. Era feliz. Y pensé en Sergio Ramos y el minuto 92,48. Ahora no Sergio, ahora no.

Llegamos a la irlandesa. Pedí dos pintas de negra. Ella no paraba de tocarse la nariz. Me dijo que la farlopa de España no era farlopa ni era nada. Que la buena estaba en su país. No quise seguir por ahí, porque al día siguiente tenía trabajo y no soy muy de esos temas, aunque no soy ningún santo tampoco. Luego me di cuenta de que fue casualidad, y ella iba limpia. En ese momento, ella empezó a ligar con la camarera. A decirle que se viniera con nosotros al chapar el bar. Sonreía. Era pelirroja y tetona. Coentrao no solo era el único tipo con suerte. Pero la rechazó al final. Dijo que tenía que madrugar. Se hizo la estrecha. Quizás otro día, espetó al final y le miré las tetas.

Tras dos pintas fuimos a su casa. Entramos en silencio y al abrir vemos en el salón a su hermana de 22 años masturbándose. Épico. Estaba buena. Eran las dos de la mañana o algo más tarde. “¿Qué haces aquí? ¿No venías mañana?”. Ella avergonzada se fue a su cuarto y mi chica dijo que nos fuéramos a mi casa, que allí no estaba sola.

Mi casa está lejos y yo no sé conducir. Ella tampoco. E íbamos borrachos como monas, sobre todo ella. Cogimos un maravilloso autobús nocturno y llegamos a mi casa.

Preservativos, más promesas si me hacías las pruebas, más alcohol, no drogas, lubricantes, discos de Pearl Jam y la Velvet, vinilos, vecinas cojas rumanas pidiendo respeto y a la que abrí con una camiseta larga y a la que pedí respeto por Eddie Vedder (está loca, yo soy un tipo respetable), cachetazos, salvajismo, amor, herpes, exilio. Hubo de todo en mi cuarto.

A la mañana siguiente, a las 8 de la mañana yo ya estaba en pie tras dos horas de descanso y una ducha, y la desperté. Mi dormitorio olía a rodaje porno y el amor seguía flotando en el aire. Se vistió y se fue.


Este hilo es un puro entretenimiento -además de un juego estilístico-, por contar una gran historia, espero que la hayan disfrutado.

Por favor, narrad por aquí esa noche o día o fin de semana épico y surrealista que os haya pasado y que valga para echarnos unas risas. Yo tengo grandes historias que si la gente se anima iré contando mientras me montó mi mega hilo sobre los tiempos marianos.


EGC: El Gran Chat de Tabloide.es
#2

Disculpa, lo leo más tarde. ¿Follaste?


#3

No hay nada como el humor hitleriano por las mañanas.


#4

Si alguien encuentra en Internet algo mejor que leer a estas horas, mejor que calle por que seguro que está mintiendo. Gracias.


#5

Que grande eres camarada…vuelve con tu prueba impresa a las trincheras y deja el pabellón español bien alto… Acabarás celebrándolo con un habano en la boca y riendote del mundo que te rodea…


#6

Jajajajajajajaja… Buenísimo, he pasado un buen rato leyéndote. Joder, por una parte recuerdo mis tiempos y siento añoranza.

A disfrutar, amigo facha.


#7

Si no consigues materializar el trío con dominatrix mestiza Tabloide no te lo perdonará


#8

Podrías ponerte una máscara y grabarlo para Blueshines en exclusiva


#9

Grabarlo será complicado pero una foto con los tres culos y yo fumando con la cara en medio si me la quiero hacer. Como un hortera brasileño.


#10

O sea como un brasileño, a secas.


#11

Cierto. Jajaja.


#12

#13

Eres un grande Tito @anon58335122

Te auguro un verano de gemidos en idiomas extraños y muchos ojos en blanco mientras una silueta a lo Fidel os observa y espera su ración de semental Español.

Tengo historias de mi época de locuras en clubes y fiestas privadas en casas ajenas que no tardaré en aportar.

Se ha abierto la veda. :cosby2:


#14

[quote=“EcheniqueC17, post:9, topic:17855”]
una foto con los tres culos y yo fumando con la cara en medio si me la quiero hacer.

Juro por mi vida… Que si te haces esa foto y tengo acceso a ella me la pongo de salva pantallas en el portátil del curro…y en el momento en que algún pringado pregunte poder decir… Ese es un tío con dos cojones y no como vosotros que sois una banda de maricones


#15

Si hago la foto la subo a este hilo con mis ojos debidamente ocultos.


#16

No es cubana. Hasta aquí puedo leer. La silueta tendrá otra forma, jaja.

A la espera de tus historias por la costa azul.


#17

Es colombiana?


#18

Nicaragua


#19

Bingo


#20

Gracias al Altísimo, la señorita no tuvo remilgos con el herpes y la historia de @anon58335122 tuvo un final feliz. Esperando la siguiente entrega.

Otra que tampoco le tiene miedo al herpes: