Mark David Chapman, el hombre que asesinó a Lennon


#1

Mark David Chapman pasó parte del último trimestre de 1980 viajando a Nueva York con la martilleante idea de acabar con la vida de su ídolo John Lennon. La mañana del 8 de diciembre, Mark Champan salió de su habitación del hotel Sheraton para comprar un ejemplar de El Guardían entre el Centeno en el que escribió “Esta es mi declaración” y lo firmó como “Holden Caulfield”, el nombre del protagonista.

Ya por la tarde, Mark Chapman se paseaba tranquilamente por los aledaños de los Apartamentos Dakota, una de las zonas más lujosas y clasistas de la Gran Manzana, a la espera de ver a Lennon. Acompañado de Yoko Ono, Lennon salió del portal de su vivienda y caminó varios metros hasta la calzada donde una imperiosa limusina les esperaba para llevarles a la discográfica. Mark Chapman aprovechó el momento para estrecharle la mano y tenderle una copia de su último disco, Double Fantasy, pidiéndole un autógrafo. Como bien diría más tarde Chapman: “En ese momento mi parte buena ganó, y quería regresar al hotel, pero no podía”.

Mark Chapman se quedó allí, pacientemente durante más de cinco horas, a la espera de ver regresar la misma limusina. Los vio bajar, retiró la mirada cuando cruzaron delante de él y ya por la espalda atinó cuatro de cinco balas de un 38 Special. Permaneció allí, tranquilo, aliviado. Sacó su edición de El Guardían entre el Centeno y lo leyó a la espera de que llegase la policía. No puso resistencia. Se declaró culpable.

De su vida se ha dicho mucho. Que no tuvo una infancia fácil, que cayó en el mundo de las drogas, que se encerró en una ideas ultracatólicas o que recibió maltrato. Lo que siempre cuenta la prensa, sea cierto o no, de alguien similar. Otros en cambio cavaron más hondo, investigaron y apuntan a que fue un asesino programado por la CIA. Un proyecto que pretendía llevar a cabo la eliminación de personajes molestos capaces de mover masas y crear movimientos idealistas revolucionarios.

John Lennon y su banda no sólo causaron revuelo con aquello de que eran más conocidos que Jesús, algo que los sectores más conservadores estadounidenses tomaron como una ofensa personal a sus creencias, sino que además el líder donaba importantes sumas de dinero a la organización Election Year Strategy Information Center (EYSIC) cuyos fines no eran otros que organizar importantes revueltas contra el Partido Republicano. Si a todo esto le sumamos la Guerra de Vietnam, el rechazo social que supuso y a Richard Nixon en el gobierno, cada uno puede hacerse una idea más fina de lo que pudo haber ocurrido realmente.

Sea como fuere lo innegable es que Lennon se convirtió en un peligro para ciertas cúpulas con poder y sin él mismo saberlo, se convirtió a su vez en un peligro para sí mismo. Predicaba una vida que jamás ni supo, ni quiso llevar. Protestaba después de desayunar en los mejores hoteles del mundo, alentaba a las masas juveniles tras salir de tiendas que ellos jamás podrían permitirse ni entrar. Gastaba el sueldo de todos sus seguidores en un fin de semana en Ámsterdam en la suite presidencial del Hotel Hilton, tras casarse en Gibraltar.

Imagine era un panfleto político marxista de alguien que vivía con más privilegios que el Presidente de los Estados Unidos de América. El cuento contrario a un hombre que jamás se privó de nada. La vida austera y recogida que predicaba alguien que coleccionaba Rolls-Royces.

Siempre me gustaron las palabras de Mark Chapman, que aunque para nada excuse la alocada acción de asesinar a Lennon, me ha hecho siempre poner en duda la existencia de sus problemas mentales. Le confesó a su mujer: “Nos dijo que no imagináramos posesiones y allí está él, con millones de dólares y yates y granjas y fincas rurales, riéndose de gente como yo que he creído las mentiras y comprado sus discos y construido una gran parte de mi vida alrededor de su música”.

Mark Chapman fue condenado a veinte años de cárcel que se cumplieron en el año 2000. A pesar de ello se le ha denegado en nueve ocasiones la libertad condicional debido a la indeferencia que ha mostrado por la vida humana. Continúa en su celda de la Attica Correctional Facility, gracias a un sistema judicial y penitenciario envidiable.

Yoko Ono, la hippie que veía el mundo de colorines y que sólo creía en la paz y en el perdón ha declarado más de una vez que se opone totalmente a la libertad de Chapman. Y con razón. Imagino que las ideas hippiescas mueren cuando ves como asesinan a tu marido delante de tus ojos.


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#2

En el planteamiento lleva razón. El videoclip de imagine me parece de lo mas hipócrita que se ha creado jamás

Imagínate que no hay posesiones, mientras te toco la canción en mi mansión con mi piano de cola…


#3

Y no es el razonamiento de un loco, la locura es lo que hizo, puedes estar en desacuerdo en miles de puntos con tu “ídolo”, pero nadie tiene derecho a quitar la vida de nadie, a no ser que como el sea un asesino, cosa que en mi opinión personal si el caso está grabado o 100% claro de que a sido X persona el asesino se le debe ejecutar, pero ya estaríamos entrando en el debate que así también muere gente que no a echo nada porque realmente no eran los culpables que casos se han dado


#4

no defiendo sus actos


#5

Claro, no creo que nadie esté justificando el asesinato, simplemente viéndolo desde otro prisma. En este mundo es peligroso para uno mismo ser tan poderoso y a la vez tan hipócrita como lo era Lennon. Si mueves masas tienes que predicar con el ejemplo. Cada persona es un mundo y él influía mucho en esos mundos. Si alguien se para a pensar en la mentira que vendes y además le chisporrotea un poco el cerebro en cierto momento, el caldo de cultivo es el perfecto para que ocurriese lo que ocurrió.


#6

Posiblemente la locura sea su acto, no su razonamiento. El mismo razonamiento también pudo materializarlo quemándole uno de sus coches o destrozando su yate. El caso es que este buen hombre no quiso coger el camino fácil y eligió quitárselo de en medio. Posiblemente su acto no sea venerable, pero sí su determinación.


#7

Eso sí pero como ejemplo perfecto tenemos a la iglesia, rica cómo la que más y no mueve un dedo para hacer nada en África, cuando el Vaticano solo el Vaticano tiene un patrimonio capaz de hacer muchas cosas.

Y que hace? Nada y aun así tiene fieles seguidores que no tienen ni para comer y de lo poco que tienen aun sacan algo para aportar a la iglesia.

La inteligencia de cada individuo es lo que a gente como Lennon o a la iglesia les hace ricos, una persona inteligente con una educación y unos estudios mínimos no aporta ni un céntimo y poco se van a enriquecer los hipócritas y los vende humos


#8

Bueno hacer lo que se dice hacer, la Iglesia hace. Otra cosa es que pueda hacer bastante más y normalmente no guste reconocer lo poco que haga. Si hablas de la cúpula papal posiblemente no mueva un dedo, pero podrías leer a muchos misioneros que se han ido allí a lavar heridas sin más pretensión alguna. Misioneros que pertenecen a la Iglesia. En todas las instituciones hay de todo, aunque esto es otro tema totalmente diferente.


#9

Por eso la Iglesia tiene mamparas antibalas, francotiradores escondidos en sus ventanas y un sinfín de personal y tecnología para salvaguardar la integridad del Papa y los poderosos de la Iglesia. Porque son plenamente conscientes de que a ellos les puede ocurrir también.


#10

Ya, se solía decir que la iglesia católica cristiana con sede en el vaticano tiene tanto dinero como para erradicar el hambre 2 veces en el mundo.

Y sin contar todas los secretos y movidas que se callaran.


#11

La verdad es que tu puedes predicar ejemplo sin necesidad de hacerlo. Es decir, yo soy muy rico pero me gustaria que no existiesen posesiones y que todos fueramos iguales. Pero como no lo es, tu sigue comprando mis discos que asi yo vivio de pt madre


#12

Hacen algo personas de bien, gente individual eso sí, pero como organización en si hacen lo mínimo, para darse un lavado de cara, si la iglesia es la casa de dios y dios es todo lo que dicen, los vagabundos deberían poder comer y dormir en las iglesias, y donde están? Comedores sociales que si que es verdad que algunos son de alguna iglesia aporta algo, pero esque solo faltaría que no aportarán nada.

Pero realmente son las Ong las que les dan aunque sea unas mantas para dormir en cajeros o les llevan una taza de chocolate caliente, yo no veo al cura por ningún lado.

Los comedores sociales, los repartos de alimentos son más movimientos sociales a que la iglesia haga algo, cuando tendría que estar o obligada a encargarse de esos casos, como mínimo.


#13

Lo veo de otra manera. No creo que la Iglesia sea una organización precisamente que se desviva por erradicar el hambre en el mundo, pero creo que ese tema poco o nada tiene que ver con el asesino de Lennon, que era la reflexión sobre la que yo quería compartir y debatir. La Iglesia me es bastante indiferente en este tema.


#14

No entiendo cómo puede empezar un hilo hablando sobre el asesino de Lennon y en dos comentarios terminar debatiendo sobre la Iglesia. Faltan nazis.


#15

Mató a tiros de forma cobarde y por la espalda a un hombre desarmado. Me dan igual sus motivaciones, es un puto asesino y bien encerrado que está.

Ahora resultará que ser un hipócrita como lo pudo ser Lennon justifica algo.


#16

Claro que lo justifica, desde un punto de vista psicológico, el señor Chapman tenía un móvil, una razón por muy descabellada que pudiera parecer. No estamos jugando aquí a ser jueces ni teólogos. Estamos opinando sobre el asesinato de una persona.


#17

Lo justifique o no lo que está claro es que Lennon ha sido uno de los mayores hipócritas de este planeta, por mucho que te puedan llegar a gustar sus canciones.


#18

Y que más da ser hipócrita, es una canción. En una canción puedes decir lo que quieras.
Son hipócritas los que cantan sobre el amor y nunca se han enamorado en su vida? @RatRater


#19

No es una canción, es una vida entera. Un nivel de vida.


#20

En ningún momento he pretendido justificar el asesinato, simplemente pararme a pensar un poco ese punto de vista. Siempre se ha dicho que era un loco, así sin más, y creo que un de loco tenía poco. Sabía bastante bien lo que hacía y sobre todo el porqué de hacerlo.