Quien dijo que al circo solo vamos a ver a los payasos.

Por su arte, por su belleza, por su habilidad, incluso puedo decir que aun con “las curvas de esa chica” puedes disfrutar un acto circense sin morbo.

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A mí 10 minutos de esto se me hace largo. Mola, pero excesivo.

Menudo coñazo

En los años noventa estuve viviendo unos meses en New Orleans, en el French Quarter. Por las tardes (después de la tormenta de todos los putos días, me pilló el verano allí), solía salir a dar una vuelta con un colega irlandés que vivía en mi mismo hotel.

Descubrimos un local bastante infecto donde solíamos bebernos cada noche una botella de Jamenson (tiene cojones, beber Jameson allí, pero es que el irlandés no bebía otra cosa) en el que normalmente actuaban bailarinas de strip tease.

Estábamos allí hasta que acabábamos la botella, así que nos lo tomábamos con calma y en silencio porque el ruido ambiental era fuertecillo, a pesar de que nos poníamos un poco lejos para estar más tranquilos.

El caso es que habitualmente, cuando las chicas actuaban, había un ambiente “normal” de estos casos, pero cuando salía una en particular, todo dios se quedaba callado y sólo se escuchaba junto a la música, el sonido de los pies de la chica deslizándose sobre el escenario durante unos momentos, luego la música bajaba y se escuchaba cómo alguien decía algo y unos segundos más tarde, unos entusiastas aplausos. La chica era de lo más normal.

En fin resumiendo; el caso es que esta chica salía, bailaba un poco mientras se desnudaba. Luego, cuidadosamente, colocaba unos hilos de colores sobre un platito de cerámica blanca y tras un par de vueltas en la barra y un giro, quedaba en cuclillas sobre el platito, sujetando un espejo pequeño en la mano. Era entonces cuando alguien del público decía un color, y la chica, con los labios mayores, cogía el hilo de ese color. El proceso se repetía hasta que se terminaban los hilos.

Sé perfectamente que los labios mayores no son prensiles como unos dedos o la cola de un mono, pero os juro que aquello ATRAPABA el hilo que le pedían, muy despacito mientras ella usaba el espejo para ver bien lo que hacía; no se lo llevaba pegado, ni había mecanismo alguno: Allí sólo había un platito de cerámica, unos cuantos hilos normales y aquella hechicera.

Todos estábamos callados como tumbas, tan cerca como podíamos y con la mano apantallando la nariz para no mover los hilos al respirar. Al principio mi cerebro me bombardeaba con preguntas sobre cómo demonios los hilos no se quedaban pegados por la humedad de la piel, qué tipo de producto se pondría para conseguir ese efecto, me surgían dudas sobre si el tejido fibroadiposo puede o no moverse a voluntad (sigo sin saberlo) y cosas así. Pero cuando cogió el tercer o cuarto hilo, comprendí que algunos misterios de la naturaleza están ahí para ser eso, MISTERIOS, y que lo que tenía que hacer era disfrutar del espectáculo y aplaudir entusiasmado a aquella mujer que me estaba regalando algo que hoy (casi 25 años más tarde) todavía recuerdo con una sonrisa. Por supuesto, le lancé mis dólares, como los demás.

No se parecía en nada a esta chica; pero me ha recordado a aquello. Igual es off-topic.

Por cierto, el Circo del Sol me da mal rollo.

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Buenísima historia, @Nauseator.

:misdies:

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Historia maravillosa.

Y sip, el Circo del Sol me da mal rollo también…

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¡¡Gracias!!

Es la típica anécdota que ya sólo se puede contar en sitios como este foro.

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Que gran historia

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Como ya te dije en otra ocasión me gustaría saber más de tus historias. Eres de los mejores escritores que han pasado por aquí, o al menos a mí me produces las ganas ingentes de seguir leyendo. Me retrotraes a una pasada época en la que grandes usuarios venían aquí a contar lo más maravilloso que he leído en Internet.

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Hombre, agradezco - y mucho - tus palabras, pero lo que me pasa es muy simple.

Hay algunos de vosotros que con un simple comentario, o una foto, conseguís arrancarme una sonrisa o una carcajada; otros conseguís que me fije en algo en lo que nunca había reparado con un pensamiento descrito con dos frases; así que cuando veo la oportunidad de aportar algo para equilibrar la balanza, lo intento.

Lo que pasa es que no soy capaz de resumir. Y como mis historias suelen proceder de aquellos lejanos tiempos en los que se cerraba una era y empezaba otra, no me queda más remedio que poneros en antecedentes e intentar describir aquel ambiente antes de contar la anécdota.

También es cierto que entro aquí para relajarme, así que cuando escribo, me lo tomo con calma.

Un abrazo y Gracias!!!

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Cuando las historias son buenas no hay necesidad de resumir nada.

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Historias como estas son las que hacen que vuelva a este foro cada día.

Por favor, que alguien cree un hilo de “Anécdotas de la vida”.
Y por favor, que sea Invent-free

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En dos palabras… IM… PRESIONANTE

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Hay actuacciones que te fascinan,grandes profesionales que crean majia con sus actuaccion,un aplauso para ellos.Pero como en todo hay mucho sinplon que solo hace lo facil y no intenta mejorar y si te toca aguantar uno de estos asquito da

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Ya habia visto antes en televisión. Imagínense el equilibrio que debe tener la chica en la cama