Quiero que se extinga el empleo de cajera de supermercado


#1

Y no lo digo por ninguna animadversión hacia ellas, y digo ellas porque mayoritariamente las empleadas son mujeres. Tampoco lo digo porque venga de comprar y la trabajadora haya sido especialmente desagradable, tampoco. Quiero razonarlo y escuchar vuestras opiniones. De antemano diré que haré referencia en femenino, porque sigo considerando hay empleos que jamás merecerán el género neutro por una cuestión estadística.

Hace un mes que fui a hacer la compra al supermercado de El Corte Inglés y la cajera me ofreció un servicio excelente. La excelencia en este ámbito profesional para mí lleva consigo la importante sonrisa, la amabilidad, ayudarme a meter los productos en una bolsa y no empezar a cobrarle al siguiente cliente hasta que yo no me haya marchado de la línea de cajas con mi ticket, mi tarjeta y mi DNI bien guardados en mi cartera. Salvando ese momento puntual, llevo algún lustro que otro sin recibir ni un centésima parte de ese antiguo buen hacer que tenían en su mayoría las señoras trabajadoras de las grandes superficies y que por fortuna, aquella chica de El Corte Inglés aun tiene.

Soy de culo inquieto a la hora de comprar, me gusta optimizar mucho los recursos basándome en la experiencia personal, lo que me lleva además de realizar innumerables compras online, comparar la satisfacción personal de visitar distintas distribuidoras. Soy cliente con normalidad de Carrefour, Mercadona y Alcampo, tanto por cercanía como por ciertos productos. Ya sabemos, la secta de Hacendaño está en casi todas las casas. Lo que vengo a decir con esto es que conozco semanalmente el trato que se suele ofrecer en línea de cajas. Además he vivido en varias ciudades de España, por lo que mi pensamiento y mi visión no viene condicionado por una ubicación geográfica determinada.

Para mí no es ningún disfrute que un colectivo se quede en el paro. Ni disfruto con ello y además conozco que es lo peor para la economía, ya que muchas de las cabezas pensantes de las empresas son incapaces de reubicar. Para ellos sus empleados son números, herramientas que si se parten o se rompen vendrá otra más joven y sobre más barata a rendir más que lo que ellos rinden. Se ha despersonificado al empleado, sin tener en cuenta que ellos también tienen familias y hogares que mantener con el trabajo. Aun así, no estoy a favor de mantener empleos innecesarios por el mero hecho de pagar nóminas.

Esto me recuerda a las subvenciones del carbón en Asturias y de porqué tantísimas familias pretenden vivir del mismo cuento cuando ese carbón no vale ni para que los Reyes Magos se lo lleven a los niños malos. Me acordé de aquella antigua figura del cobrador de billetes de autobús que pasó directamente al olvido desde que el propio conductor empezó a ser el responsable del cobro del mismo. Exagerándolo demasiado, aunque es cierto, en Corea del Norte existen empleos de cortadores de césped a mano. Si extrapolamos esta idea es de entender porque en un régimen comunista el paro no es uno de los problemas.

El caso es que las cajeras han dejado de ser en más de un 98% excelentes. Resulta casi imposible que una trabajadora te ayude con las bolsas, te coloque la compra, guarde la paciencia para cobrarte y sobre todo para empezar a cobrar al siguiente cliente. Lo normal es que te tire los productos a un rincón de la caja con un separador de madera, le pidas bolsas y te dé unas cuantas previo cobro y ni tan siquiera te las separe y empieces como un subnormal a embolsar agobiado porque antes de que hayas metido la primera bandeja ya te está diciendo el precio, muy posiblemente mientras masca chicle y critica en voz alta con su compañera de al lado a otros compañeros de trabajo. Todo esto no lo he vivido una vez, ni dos, ni tan siquiera una decena de veces. Por eso quiero conocer vuestras opiniones, a ver si he sido yo el que ha tenido la mala suerte a la hora de ir a comprar a más de veinte establecimientos diferentes.

Para mí las cajeras son cosas del pasado, al igual que también lo son las cajas en las que te cobras tu mismo. Solamente tiene un funcionamiento óptimo la de IKEA, donde casi ni resulta necesario que el trabajador te revise la compra. La Caja Amiga -como la llaman- de Alcampo, Hipercor, Supercor o Carrefour es para que le den por culo. La pesa que recoge que has apoyado el producto no siempre funciona y el cobro de las bolsas más de lo mismo por lo que finalmente tienes que esperar que una empleada al cargo de ocho cajas te termine dando el permiso para salir o incluso abriéndote paso tecnológicamente para poder pagar o seguir pasando los productos por el escáner. Vamos, no existe ahorro de tiempo, salvo el momento en el que tengas la suerte de que todo funcione bien.

Sin embargo, no todo está perdido. Desde hace tiempo me venía imaginando el supermercado del futuro, aunque más del futuro prefiero decir del presente. Este vídeo tiene tiempo y es posible que incluso se haya hasta comentado por aquí. Os hablo de Amazon, como no.

Si las empresas fueran serias y medianamente humanas, se podría recolocar la plantilla. Las cajeras, al menos no todas, no tendrían porque ir al paro. Se siguen necesitando reponedoras, limpiadoras, atención al cliente cara a cara, atención telefónica…

Lo que más me gusta es que al menos me he dado cuenta de que yo loco no estaba. Mi idea es posible. Todo este empuje de pensamiento me vino la primera vez que usé Prime Now para pedir un kilo de cebollas, una Coca-Cola y una Fanta de Limón y resultó que a las 23:00 apareció el repartidor en mi casa, sin cobrarme gastos de envíos y además con un descuento de 5€. Lo que más me gustó de todo es que las bebidas de dos litros me las trajo refrigeradas y para colmo se negaron a cogerme la propina. Lo tenían prohibido.

Los supermercados están de capa caída y no precisamente por la crisis, ni porque los pisos sean más pequeños y no se pueda almacenar nada, ni porque a la gente le cueste desplazarse. No. Los supermercados están mal porque la experiencia ya no es satisfactoria, porque ir al Mercadona no supone absolutamente ningún atractivo. Porque nos hemos acostumbrado a comprar víveres sin ilusión. Antiguamente las familias compraban unidas porque los niños eran los primeros en pedirle a sus padres hacer la compra juntos, porque los sábados había degustaciones de salchichitas en los pasillos y el de al lado te daba a probar la nueva cerveza y en la otra esquina había una mujer friendo croquetas Pescanova. Porque luego al salir por caja te salía una promoción que verdaderamente era atractiva y no diecisiete putos tickets de Carrefour que no dejan de ser publicidad, donde en cada compra tienen que cortar un árbol para darte tanto papel. Porque tenías la posibilidad de sentarte y disfrutar seguramente de una cafetería excelente, donde pedirte unas tortitas con nata o un sandwich mixto que podría parecer simple, pero de simple no tenía nada, acompañado de unas patatitas fritas y un montoncito delicioso de ensaladilla rusa. ¿QUIÉN COJONES FUE EL RESPONSABLE DE QUITARLE LA ENSALADILLA RUSA AL SANDWICH MIXTO DE LA CAFETERÍA DE EL CORTE INGLÉS?.

Llevo años hablando conmigo mismo sobre toda esta parrafada y tengo que decir que estoy totalmente seguro que el momento exacto de la decadencia de todos los supermercados viene dada en el mismo minuto en el que se decidió quitarle la ensaladilla rusa a ese sandiwch mixto.


#2

Además del Supercor, por aquí todavía mantienen el nivel los Froiz y los Gadis.

Me alegra que no menciones la morralla de Lidl.


#3

That’s the question. Y el sándwich, cada año más pequeño y con menos patatas fritas. He aquí una posible respuesta. El Corte Inglés lleva una larga temporada en caída libre. Ya no es ni la sombra de lo que fue.


#4

Hace algún tiempo puse como ejemplo de trato al cliente el que históricamente he recibido El Corte Inglés, siendo a mi juicio lo más parecido, en éste tipo de grandes superficies, a una relación comercial entre adultos con un mínimo de educación y saber estar.
Estoy de acuerdo con todo lo que dices, aunque siempre que puedo intento pasar por la caja automática, con lo que evito tener que pasar por el suplicio en que a veces se convierte la comunicación entre humanos.
No es que quiera que se extinga ningún empleo, simplemente creo que está llamado a extinguirse, como parte del progreso en el que andamos metidos, y que no creo que haya nada que pueda parar.
Creo que poco puede hacerse para evitar éste progreso y la consecuente eliminación de muchos de los empleos tradicionales.
La era del transhumanismo empezó hace tiempo, y ésto es sólo uno más de sus múltiples apéndices. Sustituir al hombre por la máquina es sólo un paso más para integrar a la máquina en el hombre.


#5

Odio Lidl desde mi más tierna infancia. No lo piso jamás, salvo cuando quiero recopilar datos, pero nunca compro. La última me acerqué a informarme in situ sobre su famosa crema Cien. Fue deprimente.


#6

@munky y yo compramos en el Lidl y luego ponemos la crema.


#7

con los adelantos que hay hoy en dia, que uno tenga que sacar las cosas del carro de la compra para volver a ponerlos me parece increíble


#8

Fue el de la tijera. El de contabilidad. El listillo que pensó que ahorrando 0,15 céntimos de coste por plato iba a ganarse un ascenso al olimpo, con llamadas de Montoro felicitándole y whatsapps de Musk para pedirle consejos sobre “savings”.

Maldita era en la que el único recorte que cuenta es el económico habiendo perdido de vista el valor añadido o los intangibles que marcan la diferencia entre sentirte un señor, comiendo el Sandwich en El Corte Inglés o un negrata en el Bronx robando un Mixto en un Subway con rejas en las ventanas.


Mi expriencia con las cajeras se ha ido deteriorando con el paso de los años. Si bien al principio entablabas una cierta relación con la cajera, no te metía prisa y veías profesionales con años de experiencia en su labor, ahora todo son personas desmotivadas que ofrecen un servicio acorde con su actitud.

Es por ello que hace ya unos años que, exceptuando los productos frescos (la chica que nos ayuda en casa nos lo trae a diario de un mercado del centro), hacemos la compra a través de la web del supermercado de El Corte Ingles. Dado que siempre sube más de 100 euros, tampoco trae gastos y evitas roces, prisas y gentuza.


#9

Sólo espero que antes de que se extingan @EcheniqueC17 escriba un hilo en su honor:

“Cómo ligar con cajeras de supermercado. El método definitivo para dejar de ser un capullo”


#10

Ya dije en su día que ese no era mi gremio, aunque tengo un amigo con cierta experiencia en ese noble arte. Una pena, porque seguro que pueda dar juego.


#11

Que se de prisa porque a tu colega lo veo pronto pasando el rabo por el lector de barras de las cajas “self service” :bush:


#12

De hecho, él tiene un supermercado y buen ojo con las cajeras.


#13

Siempre saludo a la cajera por su nombre, si lleva la chapita prendida en la blusa, y le digo, “buenas tardes Noemí, esto va a ir tan rápido como el más lento de los dos y ese soy yo”…

Normalmente me esbozan media sonrisa y suelen ir más “lentas”


#14

Eres un gentleman amigo @Eimle :feliz:


#15

No lo creas, hay un interés en ello… se dan cuenta que por muy rápido que me “arrojen” los productos yo voy a ir a mi ritmo… leeentooo.


#16

¿Estas seguro de que no querías decir des-pa-ci-to?


#17

No. Recuerda que soy el único ser vivo de este planeta que no la ha oído entera.

Incluso después de la amenaza de ser violado por @Vanesa


#18

Estoy de acuerdo en todo.
Qué os parece mi idea para recolocar a las cajeras: Tras la compra por parte del cliente, las cajeras podrían dedicarse exclusivamente a meter todos los productos en bolsas o cajas.


#19

Me flipa mucho lo de que no te aceptasen la propina. Yo estoy tanteando la idea de hacer la compra online, pero la verdura… ¿como te aseguras de que no te cuelen el producto pocho? Y el horario del reparto tampoco está muy fino.

Igual pruebo con amazon.


#20

Le veo lagunas. Explico mi caso. En todas las urbanizaciones donde he vivido siempre había un carrito en el garaje. En algunos casos eran de una empresa de carritos para comunidades que se compraban, en otros eran robados por algún vecino al que había que agradecérselo y mucho. A lo mejor no es la mejor manera, pero la compra la hecho desde hace años al maletero sin bolsas, encima de unas cajas de plástico plegables que me hacen de separadores y que le dan rigidez al asunto para que no se desplome todo en una rotonda y luego al llegar a casa engancho el carrito y lo cargo. Si encima tienes una vivienda unifamiliar todos esos problemillas que te quitas.

Yo si las pudiese recolocar, entendiendo que cada negocio tendrá sus necesidades, las colocaría y muchas en atención al cliente. Cada vez que entro en Carrefour tengo que pasar por dicha ventanilla y las colas son monstruosas. Dos chicas atendiendo a un sin fin de clientes que planchas y sandwicheras llevan en la mano porque no funcionan, más todos los demás a los que no le han hecho bien el 3x2 y disfrutan comiéndose media hora de cola para que les salga gratis el tercer brick de leche.

Luego está la atención telefónica. Empresas como Amazon te pueden solventar un problemón hablando simplemente por teléfono, sin tenerte que mover ni tan siquiera de la cama. Tienen poder para hacerte una devolución, un ingreso en forma de cheque regalo, abrirte un reclamación o solucionarte cualquier problema sin necesidad de que te pasen con una segunda persona.

Luego está el tema de la limpieza. En la cola única de Carrefour se forman unos pifostios del carajo y lo mejor de todo es que esta vez a alguien se le ocurrió limpiar las cabezas frigoríficas justo cuando más gente había. Le desmontaron los bajos y empezaron a meter el mocho. Empezaron a salir quesos podridos que llevarían allí Dios sabe. Los clientes empezaron a quejarse por el olor y porque era muy desagradable hacer la compra así. Una señora dijo que eso lo limpiaban todas las semanas. Las risas fueron bastante sonadas.